El refugio de un pubis

11 de octubre de 2008
calles del gran pubis de españa

Los lectores más asiduos a esta sección habrán notado lo afectados que estamos los Tipos Infames con las publicaciones de las pequeñas editoriales. Muchos pensarán que somos mercenarios de la escritura y que acudimos al mejor postor. Lástima, pero no es verdad, más nos gustaría a nosotros.

Una de las pequeñas compañías libreras que no mencionamos el otro día
es Trama Editorial, la cual a través de su colección Cercanías publica
interesantes obras de autores contemporáneos. Uno de ellos es
Juan Ángel Juristo, periodista, escritor y 'comentador'
de obra literaria ajena, que vuelve a publicar en esta misma editorial tras
la aparición en 2006 de 'Detrás del Sol'.

Con su nueva obra 'El hilo de las marionetas' (2008) el autor renuncia a la época y espacio histórico de su anterior novela para aparcar en el actual Madrid. Ciudad que se convierte en protagonista de la historia, pues además de enmarcar a los diversos y variopintos personajes, los determina y condiciona en su aspecto, personalidad y forma de interrelacionarse.

El espacio urbano cierra sus alas sobre un límite abarcable, un barrio concreto, síntesis de la capital que condensa y desentierra la realidad. Realidad que sucumbe diariamente bajo el trajín cotidiano. La publicidad, el transporte público, el terrible mobiliario urbano… van solapando aquello singular que conforma una ciudad, la identidad de ésta y de las personas que la padecen.


umbral, urbanita al desnudo

Es en 'El hilo de las marionetas' el Madrid imperceptible, que no se ve, que aparenta ser la ciudad imaginada por Gallardón, pero que nos conduce a las entrañas de los chatos de vino, las criadillas y las prostitutas de la calle Montera. Madrid con olor a pubis sudoroso, de aliento alcohólico y vida nocturna. El laberinto de pueblo con aires de metrópoli que Ramón y Umbral amaron y narraron tanto. La visión de la auténtica ciudad, que se siente y vive fuera de los márgenes de lo convencional, el Dublín de Joyce, el París de Perec, o la Barcelona de Mendoza son algunos ejemplos de lo que una ciudad puede esconder.

Juristo crea un territorio comanche imaginario, dominio de una vieja mafiosa, cuyo eje de poder se ubica en un barrio llamado del Refugio. En ese tórrido verano madrileño se vive a golpe refrigerado de aire acondicionado y los múltiples personajes subsisten, cada uno a su manera en ese infierno del propio abismo.

Un panel de seres que tornan a lugares comunes con un marcado instituto de supervivencia. De manera sugerente y con una desbordante imaginación, que algunos pueden clasificar de excesiva, el ex-redactor jefe consigue desglosar la miseria humana que tan desapercibida pasa cuando la miramos de cerca. La miseria ajena a la crisis económica e intrínseca a la naturaleza humana de la que el autor nos hace cómplices imposibilita que permanezcamos indiferentes.

La soledad del jubilado cuyo nexo nostálgico arranca un clásico Marantz, la extraña relación entre una talluda aspirante a modelo, un ejecutivo drogata y un gánster en ascenso, la dependencia de la morbosa amante lesbiana hacia la jefa del clan… conforman los ingredientes de un caldo de cocido necesario para la trama, suspicaz y en ocasiones perversa, que conduce a un final sorprendente. En definitiva una lectura muy recomendable, que captó nuestra atención por la portada y que logró aumentar el interés desde sus primeras páginas. Esperamos más noticias suyas.

De esta misma editorial (Trama) también disfrutamos (y recomendamos):

  • Iñigo García Ureta, 'Escrito en blanco'. Una serie de retratos de distintos personajes más o menos conocidos (Charlie Parker, Bolaño, estrellas porno y sobre todo, Mordecai Richler, autor de una magnífica novela, 'La versión de Barney', que Íñigo García quiere reivindicar y que a nosotros también nos pareció buenísima).
  • 'Arte de distinguir a los cursis', un maravilloso título para este libro de Francisco Silvela (con un estupendo prólogo de Mario Merlino) sobre las cualidades que distinguen la cursilería en muchas personas (cuando él lo escribió y hoy en día: hagan la prueba)
Publicado en soitu.es el 11/10/2008

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(de nuevo) GABINETE DE LECTURA

13 de julio de 2008

Una foto maravillosa: Marilyn Monroe leyendo Ulises de James Joyce: quizá no sea el libro más adecuado para tratar de demostrar que una escapa del tópico de chica guapa (muy guapa) rubia (muy rubia) y tonta (que no digo yo que lo fuera).

(mientras pienso en cómo continuar esta entrada trato de descifrar la cara de Marilyn a punto de terminar el libro: apenas le queda la "colilla" del "infumable")

Los textos sobre literatura y libros de JOSÉ LUIS GARCÍA MARTÍN me entretienen siempre por su condición de extraños en el panorama crítico. Teniendo tan claro que no siempre los términos "literatura" y "libros" son causa y efecto de un supuesto movimiento cultural, lo normal es escribir crítica sin mucho "amiguismo" , y atacando por lo general los tópicos sobre la lectura.
Buen ejemplo son algunos fragmentos de su GABINETE DE LECTURA (Comares, 2007) que ya colgamos en una entrada anterior del blog. A continuación algunos aforismos más.

En fin, ni todas las chicas monas son tontas, ni todo libro es literatura (No confundir un simple concepto de formato con una cualidad artística).


Leer, a menudo, no es más que una forma de perder el tiempo. Como vivir.

Hacer el amor no es obligatorio. Ni siquiera cuando estás casado. Leer tampoco.

"Es que la gente no lee poesía" se lamentaba un laureado poetastro. "La gente lee cualquier cosa, incluso te lee a ti", le respondí.

Era tan mal lector que sólo leía obras maestras.

Hay lectores con tan erróneo sentido del deber que, cuando comienzan un libro, siempre lo terminan. Conozco formas más agradables de perder el tiempo.

No conozco a nadie menos interesado en la lectura que a la mayoría de los escritores. Salvo en lo que se escribe sobre ellos, claro está.

Hay muchas fantasías asociadas a la lectura. Como que fomenta el espíritu crítico. Todo lo contrario: la mayoría de los lectores forman un manso rebaño que lee lo que le echen.

Yo solo leo a los poetas muy buenos o a los my malos. Y a veces lo paso mejor con los segundos.

Escriir bien es lo que se le debe exigir a quien no sea escritor. Al escritor se le debe exigir algo más (o algo menos)

¿Qué le aconsejaría a la mayoría de los jóvenes poetas? Que no escriban, que telefoneen.

Los malos libros y los malos lectores sostienen el negocio editorial.

Quien no lea por placer que no me lea, digo con Gil de Biedma. Claro que yo a algunos escritores los leo por el placer de verlos hacer el ridículo.

Titular es un arte difícil. Hay quienes lo dominan y quienes no. Algunos lo dominan tan bien que deberían limitarse a escribir títulos.

Si tuviera que escoger entre Pessoa y Lisbos, entre Kafka y Praga, enre Balzac y París, siempre me quedaría con Balzac cuando estoy en Praga, con Kafka cuando estoy en Paris, y con Pessoa cuando estoy en cualquier parte.

Me gusta leer porque me gusta llevar la contraria.

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