Mientras sus infames van escogiendo monos de trabajo y se van calando los cascos de obra, nos hemos permitido el capricho de ir confeccionando una tarjeta de visita para que nuestras madres puedan presumir en la peluquería. Para tan delicada tarea hemos vuelto a ponernos en contacto con el caballero del cícero, el heredero no reconocido de Giambattista Bodoni (no confundir con la musa vanguardista Carla Bodoni... ¿o sí?), quien nos ha preparado esta bonita carta de presentación con la que darnos a conocer ante el gran público. Como de costumbre el diseño ha ido acompañado de una declaración de intenciones, fiel al espíritu moderno que anima el trabajo de nuestro tipógrafo:...espero no sea como mi esposa -¡sí, querido lector, le está hablando a usted...!-, que pertenece al sindicato obrero y menosprecia mi arte, y sea capaz de percibir la exquisita longitud del guión (¡todo un cuadratín!) y la (extraña a la par que audaz) utilización de los números elzevirianos en los caracteres de paloseco...
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Pues eso: ¡muerte a la serifa!. Esperemos estar a la altura...
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