Eurípides en el mingitorio

28 de marzo de 2010
Joe Orton (1933-1967)

Si han estado en Londres durante los meses de calor (o lo que quiera que en Londres se entienda por calor) podrán imaginar fácilmente la sensación de ahogo que puede llegar a inundar una de esas pequeñas y desvencijadas casas que abundan en la capital inglesa. Fue durante el verano de 1967 cuando la policía abrió la puerta de uno de estos claustrofóbico pisos en Islington y encontró al otro lado el (poco reconocible) cadáver del popular dramatrgo Joe Orton junto al de su compañero Kenneth Halliwell. (No recuerdo si la película de Stephen Frears Prick Up Your Ears -un juego de palabras con Prick Up Your Arse- comenzaba de este modo o no, pero en todo caso, no dejen de verla...). Tras estudiar el escenario, todo parecía indicar que en el interior de los diarios del escritor se escondería la clave que permitiría comprender los hechos. Bien. Después de la policía y de miles de personas antes que nosotros, los Infames hemos leído los Diarios gracias a la editorial Cabaret Voltaire. Y nos han gustado. Mucho.

Se ha dicho tanto sobre este asunto que temo repetirme: la historia de un brillante joven y de su Pigmalión que termina en una pesadilla de celos y envidias suele ser la imagen más recurrente cuando se habla del dramaturgo. Sin embargo, a medida que nos adentramos en las anotaciones de Orton la realidad se nos muestra mucho más compleja. ¿Qué mantenía al escritor, atractivo y chispeante, unido a este hombre gris y acomplejado?. No esperen de nosotros una respuesta porque no la tenemos.
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ni contigo ni sin ti

En estos Diarios, que apenas cubren unos cuantas hojas del calendario, aparecen muchos de los rasgos de los vodeviles del inglés. El humor ortonesco es seco y afilado, sus retratos de aquellos que le rodean, despiadados. No era un joven airado, no era una estrella de rock -su afición por el cuero responde a otros parámetros-. Leyéndolos, Orton ofrece una sensación ambigua, entre la fragilidad y la más absoluta indiferencia por todo aquello que no fuera su persona o su obra. Es verdad que cuando se repartieron las cartas no tuvo la mejor de las manos posibles. Y es que, a pesar de las invitaciones a fiestas brillantes y de los halagos de arribistas y modernos, Joe nunca dejó de ser un chico del arroyo, algo que siempre recordaba y de lo que se enorgullecía. Supongo que esa sensación de desarraigo y la falta de afecto es la que le une a la inquietante figura de Halliwell y que acabó por determinar su final. ¿Qué habría hecho Orton con un argumento así?. En ocasiones su vida se nos aparece como parte de su obra. Y viceversa.

Orton entendía el deseo y su natural satisfacción como el motor de la existencia, tal y como queda consignado en este diario. Pero sería injusto ceñirse únicamente a sus saturnalias homosexuales en los meaderos del Swinging London o a sus peligrosos devaneos con menores en Marruecos. Léanlo atentamente y ya nos dirán. No sólo sabrán de la muy asombrosa vida sexual de Joe Orton, sino de la escena teatral inglesa de aquellos años en los que todo parecía nuevo, de las relaciones de poder y dependencia que se esablecen entre los creadores y quienes les acompañan, de un guión para los Fab Four de Liverpool que se quedó en un cajón... pero sobre todo sabrán lo que significa realmente la honestidad brutal. Y duele tanto como ocho martillazos en la base del cráneo.

Paul tras el casting ortonesco

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Abdelá Taia: Como ser un libro

9 de marzo de 2010

tras los pasos de Paul Bowles


Cuando Paul Bowles viajó por primera vez a Marruecos apenas dejaba de ser un joven ajeno a todo lo que se escondía tras las montañas que flanquean la costa africana. En el puente del barco, junto al compositor Aaron Copland, jugó a imaginar el otro lado de esa primitiva muralla mientras se dejaba balancear por un oleaje leve. Lo que el escritor iba a econtrar en esa orilla definió el resto de su obra y su vida.
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"Tánger es una ciudad poseída. Habitada por espíritus de confesiones diferentes. Cuando se lleva la literatura en la carne, en el alma, imposible no recibir su visita".
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Este juicio no fue escrito por Bowles (aunque sin duda lo habría compartido), sino por Abdelá Taia, del que habíamos prometido hablarles con ocasión de la publicación de Mi Marruecos (Cabaret Voltaire), libro con el que logró el premio "Otra Mirada" de la librería Cálamo. El escritor americano pertenece a un peculiar panteón de los que acompañan a Taia en su vida y del que nos da cuenta en este libro en el que merece la pena adentrarse para quedarse. Un panteón repleto de instantes suspendidos y tras los que es posible ver todas las posibilidades de ese mundo secreto: el júbilo sordo de los juegos infantiles, las sesiones del cine de barrio, una galería de parientes extraordinarios y terribles o el silencio de las callejuelas de Salé aplastadas por el sol. Todo sin perder ese cierto aire de ligereza en el escribir que nos hace pensar en un autor que nunca ha llegado a curarse de esa infancia por completo.

abdellah: el sirviente de Dios
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Pero la obra de Taia no sólo recrea aquellos años. Los recuerdos que incorpora también alcanzan hasta el tiempo presente. Así, al hablar de París, ciudad en la que reside actualmente, el marroquí menciona la indiferencia que le rodeaba a su llegada, de la dificultad de expresarse en una lengua ajena: "En aquel momento, lo recuerdo, deseé ser un libro tirado a miles de ejemplares y regalado a todos. Tendrían que leerme, tendrían que mirarme". Creo que, en cierta medida, Mi Marruecos es ese libro, una obra con la que logra representarse a si mismo antes de que otros lo hagan -ya sea en su condición de escritor de la periferia que escribe en francés o de homosexual criado en un país que les niega-. Ser un libro. No es extraño que eligiera esa imagen, tal vez con ello lograba recuperar el abrazo de su padre en la bilioteca general de Rabat y sus estanterías sin fin mientras el pequeño Taia se comenzaba a acostumbrar al olor de los libros.

se rumorea que el sótano de Tipos Infames podría tener este aspecto...


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Estupefaciente Cocteau

3 de noviembre de 2009

Vivir es una caída horizontal. Sin esa sustancia, una vida perfecta y continuamente consciente de su velocidad sería insoportable.

Aunque Jean Cocteau (1889-1963) siempre había coqueteado con las drogas y demás sustancias perniciosas para la salud, sería a raíz de la muerte de su amante, el joven Raymond Radiguet, cuando lo esporádico cedió su lugar a la adicción. A partir de ese momento, el ingreso del poeta en diferentes centros de desintoixicación se tornará demasiado frecuente. Sería precisamente en una de aquellas clínicas donde el escritor se dejó arrastrar por lo que él denominaba su "yo profundo" y, recogiendo su dictado, dio forma a la extraordinaria Los niños terribles y concluyó Opium, un diario en el que dejó apuntadas sus reflexiones sobre esta sustancia y que acaba de reeditar Backlist.

Como tantas otras obras de Cocteau, ésta ofrece una cierta sensación de ligereza, pero una lectura atenta nos lo presentará como un libro repleto de matices y que se inserta en la estupefaciente tradición de autores como De Quincey, Baudelaire, Boissière o Laloy. Sin embargo Opium no es una defensa de la droga (tampoco una condena) sino una interpretación personal y única de esa lengua viva que susurra el ensueño de la droga. En este sentido se trata de un libro honesto que afronta un tabú que la sociedda elude, pero también supone una cartografía completa del territorio de este original autor. Y las líneas de este mapa pueden retorcerse para transformarse en escritura del mismo modo en que el escritor las libera para ofrecer un alucinado retrato de su día a día.


humor amarillo

Siempre me ha sorprendido esa capacidadde Cocteau para mitificar lo cotidiano, para insuflar vida a antiguos fantasmas y transformarlos en personajes literarios. Así sucedía en Thomas el impostor (¿cómo pudimos dejarlo de lado en nuestro artículo sobre la impostura? no tenemos perdón...), obra con la que descubrimos a nuestros amigos de Cabaret Voltaire, quienes ahora nos acercan una nueva obra del autor francés: La gran separación, en traducción de Montserrat Morales, quien también firma las notas introductorias a esta novela de educación sentimental, en la que seguimos a Jacques Forestier en su deriva producto de una pasión sin objeto. Esa pulsión difusa, manifestada a raíz de un viaje iniciático -¡cómo no!- a Venecia, se convertirá en un amor obsesivo por una madura actriz de revista (no en vano le grand écart era el nombre de uno de los más populares pasos que podían verse en los cabarets de la época por el cual las bailarinas se abrían completamente de piernas para congestión y disfrute de un público mayoritariamente masculino).

en brazos de la mujer madura

Cocteau formula en esta obra una suerte de nueva teoría de los complementarios mediante un juego de parejas escindidas. Parejas que, pese a encontrarse en el abrazo sexual, no pueden escapar a la inexorable condena de saberse mutilados de antemano. Así, lo que el protagonista parece encontrar en Germaine es la posibilidad de amarse en ella, un medio de objetivar ese deseo vago y completarse, algo que, como tendrá ocasión de comprobar el lector (o el escéptico) resulta imposible. En este sentido, la relación entre ambos personajes tiene esa intensidad rara que favorecen ciertas drogas, pero que al despertar nos sumen en un estado de desesperanza al que es imposible sustraerse. Cocteau sabe que el vago deseo de belleza puede resultar fatal. Sin duda... pero ¿cómo resistirse a esa sombra sin sustancia?.

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Nuevas colecciones de algunas editoriales independientes

13 de julio de 2009
¿ se puede ser tan clásico y tan pequeño a la vez ?

Puede interpretarse como buen síntoma que algunas editoriales independientes decidan ampliar sus catálogos con nuevas colecciones. Otro nuevo reto que les permite proponer títulos, autores y formatos que podrían desentonar en sus respectivas líneas editoriales, con las que, poco a poco y gracias a algún que otro título afortunado que logre aunar calidad y ventas, siguen haciéndose su propio hueco en un mercado necesitado sin duda de estas propuestas.

Grandes autores en grageas!

Ésta es la nueva propuesta de la editorial Alpha Decay (aunque ya no es la última: de ella hablaremos después): la colección Alpha Mini : grandes autores en formato pequeño servidos en una nueva y cuidada traducción. Ellos han logrado definirlo muy bien: "Cápsulas literarias portátiles de lectura instantánea". El ejemplo más claro son los dos primeros títulos que pueden encontrarse ya en las librerías: ‘La mascarada de la muerte’ de Poe y ‘El cuento’ de Conrad, ambos relatos traducidos por Juan Gabriel López Guix. Más clásico no se puede ser. Hace meses, aprovechando el bicentenario del nacimiento de Poe, creíamos que igual era necesario no sólo reeditar sus relatos (de imprescindible lectura y que el aniversario del autor había estimulado), sino revisar la traducción ya considerada "clásica" de Cortázar, influida por la primera que Baudelaire hizo en su momento al francés. El traductor ha tratado de ceñirse lo máximo a Poe y olvidar ese peso que siempre suponen las traducciones anteriores, más aún siendo tan celebradas, con razón o sin ella. Ahora los lectores podremos valorar.

Después del verano seguirán las grageas a 5 euros, pero con jóvenes autores españoles en su interior. ‘Cul-de-sac’ de Mercedes Cebrián , que incluso antes de llevar leída la mitad de su primer libro, ‘El malestar al alcance de todos’, una extraña y acertada mezcla de relatos y poemas, dejó de ser "interesante" y un "descubrimiento", para convertirse en una de las mejores autoras actuales. Y en esta última sentencia incluyo autores y autoras, nacionales y extranjeros.

Aunque ‘Socorrismo’ será la primera incursión de Antonio Luque en el campo de la narrativa, esperamos mucho de él sabiendo que es el hombre a la sombra de sí mismo bajo el nombre de Sr. Chinarro , un letrista frente al cual ya nos quitábamos el sombrero cuando teníamos que descifrar las letras de sus primeros discos. En caso de duda consulte con su librero.

Y más autores seguirán apareciendo en este formato: entre los más clásicos, Saki, Vernon Lee o Henrich von Kleist; y otros autores actuales como Manuel Vilas y Javier Calvo. Pero también en breve crecerán sus colecciones: en septiembre aparecerá el primer título de la nueva colección Héroes Modernos.

Paseos por París junto a Apollinaire

Guías de paseantes perplejos:

El Olivo Azul no se ha cansado de la narrativa. Ni mucho menos. Pero tampoco quieren limitarse a ella. Con ese objetivo han lanzado recientemente su colección Errantes –cambiando el azul de las portadas de su colección Narrativas por el rojo-, que se centrará en el concepto de viaje, pero desde diferentes puntos de vista. Porque los viajes pueden ser reales, imaginarios e interiores…y también afrontarse desde distintos géneros literarios: ensayo, aforismos, diario de viaje, memorias, autobiografía, etc.

Apollinaire nos conduce en ‘El paseante de las dos orillas’ por las dos riberas del río Sena, dejándose llevar caminando por el emocionante París de las primeras vanguardias, pero sin el orden impuesto por las guías de viaje actuales. Apollinaire se plantea el paseo como una forma de vida, dejando el hogar atrás o encontrándolo en las calles por las que vaga, dialogando consigo mismo, con aquello con lo que se encuentra y con el pasado que aún late y emociona en algunas esquinas de aquellos barrios.

‘Las noches revolucionarias’ es un libro apasionante, porque apasionantes fueron los años que Rétif de la Bretonne se empeñó en describir en estas crónicas casi periodísticas. Tres años desde el revolucionario año de 1789 dan para mucho: ideales, derechos…pero también orgías, asesinatos, torturas, saqueos, venganzas, violaciones… Todo aquello que este "espectador nocturno" o "búho de París", como a él mismo gustaba calificarse, supo encontrarse y pudo tener noticia quedó para siempre en estas crónicas, narradas no sólo como un documento imprescindible de una época sino con una emoción que casi permite leer este libro como una novela de intrigas, de hombres soñadores y actos terribles.

Lucien Victor Guirand de Scévola para la acertada cubierta

Un panteón portátil para los grandes autores:

Algún tiempo más, respecto a las anteriores, lleva la colección El Panteón Portátil de Impedimenta . Editorial en la que podía encontrarse de todo, con un excelente nivel de calidad en todos los sentidos, convertida en seña de identidad dentro de la variedad propuesta: una novela clásica japonesa como ‘Botchan’, libros extraños y malditos como ‘De la elegancia mientras se duerme’, clásicos intachables en nuevas y excelentes traducciones como su reciente volumen de relatos de Kafka, las memorias de guerra de Wyndham Lewis, los cuentos chinos de un autor español actual o libros tal difíciles de etiquetar como ‘Lo infraordinario’ de Georges Perec. Pero le han tenido que hacer hueco a una serie de libros especialmente heterogéneos o que decididamente se distancian del género narrativo. Hace meses apareció ‘El rival de Prometeo’, un conjunto de relatos y ensayos de autores de distintas épocas y procedencias sobre los autómatas, editados por Marta Peirado y Sonia Bueno.

La segunda incorporación al Panteón Portátil es ‘Francia combatiente’, volumen en el que Edith Wharton recopiló sus artículos escritos sobre sus experiencias durante los años de la Primera Guerra Mundial y los lugares del conflicto. Autora imprescindible, a la que podemos sentir enamorada de Francia, de su espíritu y causa, y verla acudir como un corresponsal de guerra a los reconocimientos del frente, pero bien vestida y sin olvidar sus elegantes sombreros.

el ejercicio "vampírico" de 'El sirviente'

Las filias "anglo" de una editorial declarada "francófila":

Cabaret Voltaire inician con ‘El sirviente’ de Robin Maugham, una nueva línea de literatura anglosajona, con la intención de completar su excelente vertiente de literatura francesa (Cocteau, Zola, Stendhal, Gide, Duras, su decidida apuesta por recuperar a Gómez Arcos, y otros más). La editorial seguirá siendo más francesa que inglesa en cuanto al número de títulos, pero esta nueva propuesta seguro que les permitirá editar a autores a los que tenían ganas pero que por desgracia no cabían en la línea editorial que seguían. Una suerte para aquellos que nos declaramos sus seguidores.

‘El sirviente’ es el relato de una posesión o dominación silenciosa: Tony, el señor, irá cayendo poco a poco bajo la dominación de Barrett, su nuevo y extraño mayordomo; estos dos personajes que fueron interpretados en la gran pantalla por Dirk Bogarde y James Fox, dirigidos por Joseph Losey con guión de Harold Pinter, en una de las grandes películas británicas. Busquen la película (no sabemos si resultará fácil, nosotros aún seguimos buscándola) y el libro, una excelente novela de la que volveremos a hablar dentro de poco.

Publicado en soitu.es (12-7-09)


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Gómez Arcos y las guerras perdidas

6 de mayo de 2009
Agustín Gómez Arcos, escritor carnívoro

Hace apenas unos días, en su discurso de aceptación del premio Cervantes, Juan Marsé recordaba un tiempo no demasiado lejano en el que las palabras vivían bajo sospecha y muchas cosas parecían no existir por el mero hecho de que nadie se atrevía a nombrarlas. Esto es algo que comprobaría dolorosamente el escritor Agustín Gómez Arcos (Enix,1933-París,1998), quien vio cómo sus palabras eran sistemáticamente sometidas a la censura y al escarmiento.

Cuando el entonces estudiante de Derecho decidió abrazar definitivamente la literatura, se dio cuenta de que le era imposible estrenar sus obras dentro de la gris España de aquellos años. Es entonces cuando decidió exiliarse, primero en Londres, y desde 1968 en París, donde logrará el (merecido) reconocimiento que se le negaba en su país. Pero su exilio fue de raíz, esto es, radical, pues decidió también mudar de lengua, razón por la cual muy pocos son los que han sabido de la existencia de esta suerte de escritor secreto.

Y aquí aparece la editorial Cabaret Voltaire, empeñada en recuperar la obra de Gómez Arcos... Si primero consiguieron asombrarnos con la hipnótica historia de 'El Niño pan', lo lograrían de nuevo con la magnífica 'El cordero carnívoro': una historia de incesto homosexual con el paisaje de fondo de la guerra y sus cicatrices, físicas y morales. Ahora le llega el turno a 'Ana no', la novela con la que el autor consiguió consagrarse como escritor francófono y que (ya ven, cosas y misterios de la edición) todavía se encontraba inédita entre nosotros. Una nueva muesca en la culata de esta editorial catalana. Y van ya...



No es país para viejos


En este caso, y como siempre, Gómez Arcos logra tomarnos por sorpresa con esta historia de amor y muerte, la historia de Ana Paucha, una mujer perteneciente a la estirpe de los vencidos, de aquellos que lo perdieron todo con la guerra. Una anciana de 75 años a quien la contienda arrebató a su marido y a sus hijos mayores, enterrados en alguna fosa sin nombre en el frente de Aragón. El pequeño, condenado a cadena perpetua, lleva encerrado desde entonces en el pudridero de alguna cárcel franquista en el norte de España. Y con ellos Ana, marcada por los vencedores (Gómez Arcos, nacido en el seno de una familia republicana, sabía lo que suponía venir al mundo con una mancha indeleble), había sido también condenada a acabar sola, corroída sobre las arenas de la playa al igual que la barca con la que sus hijos faenaban la mar.

Así, Ana Paucha, Ana no, abandona su pueblo de pescadores, su casa de habitaciones y camas vacías y parte para despedirse de su hijo y con él de la vida, dejando atrás una existencia no vivida. Un pan de aceite con almendras, anís y mucho azúcar, amasado especialmente para 'el pequeño' (un bizcocho piensa, pero que termina por convertirse en negro féretro) que junto a sus recuerdos conforman su único equipaje para este emocionante viaje. Un viaje en el que acompañamos a esta pequeña y negra sombra desdibujada siguiendo la vía del tren, rumbo a un Norte que simboliza para ella el último encuentro con su hijo preso y el definitivo abrazo con una muerte que tras arrebatarle a los suyos, y con ellos sus ilusiones, le espera al final del camino. Con esta mujer a la que no se le permitió tener una identidad (Ana no: negación absoluta) el escritor consigue un personaje absolutamente original, pero que también es todas y cada una de aquellas mujeres que fueron mordidas por la desgracia y sufrieron el expolio de la memoria. Ana Paucha es la Benina de la 'Misericordia' de Galdós, son las mujeres de las novelas de Marsé... mujeres a las que Gómez Arcos consigue atrapar con una palabra humilde y ceñida a la vida en esta maravillosa obra.


Un país de horca y cuchillo
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Puede parecer una historia dura (huella viva de nuestro pasado reciente), pero hay una dignidad asombrosa en esa figura hecha de ausencias que camina contra el viento con los pies envueltos en viejos trapos para gritar en un último acto que todavía existe. Un camino a través de la España de aquellos años de plomo en compañía de otros derrotados por la vida y que termina por ser de conocimiento propio hasta el ineludible final. Y si al llegar a él no se les anuda la garganta deberían preguntarse en qué momento dejaron de estar vivos.
Publicado en soitu.es (05.05.2009)

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En el nombre del hijo

16 de marzo de 2009
No, no es el Tony 2, pero podría...

Tengo el placer y la satisfacción de presentar a nuestro querido público a un joven encantador de buena familia que, con mucho gusto, les va a deleitar con alguna cosilla picante...

Así, de la misma manera en que entre detonaciones de champán hacía su aparición sobre el escenario de un cabaret Andreas Magnus (protagonista de 'La danza piadosa'), podríamos introducir al escritor del cual queremos hablarles hoy. Y es que aparentemente los Mann podrían considerarse una buena familia (una "familia bien" para entendernos). De hecho el joven Klaus creció en un hogar en el que las musas volaban a ras de suelo, por lo que no le supuso mucho esfuerzo atrapar la suya (que debía parecerse mucho a su hermana Erika, su otra mitad) y romper a escribir de manera precoz -aunque 'precoz' es una palabra que se nos antoja estrecha para alguien que ya había escrito más de 60 obras antes de cumplir los 15 años-.

Pero las musas no eran las únicas inquilinas de aquella casa encabezada por un padre genial, pero egocéntrico y sexualmente reprimido que censuraba continuamente su escandalosa conducta (morfinómano, exhibicionista, homosexual...) y al que nunca aprobó, ni como hijo ni como escritor. Sí, escribir puede resultar difícil. Más todavía si tu padre se llama Thomas Mann. Klaus siempre iba a ser medido en función de este apellido del que intentaba huir pero que tampoco dudaba en subrayar cuando le interesaba que se le abrieran las puertas de una revista o de una alcoba, o para ser recibido en Hollywood. Sin embargo no es difícil adivinar tras su comportamiento llamativo y lo desmedido de sus ademanes un medio para no ser pasado por alto. Algo que sin embargo ha sido demasiado frecuente...

Umh! Creo que el chaval me ha salido rana...

Anteriormente les decíamos que el joven escritor guardaba innegables similitudes con el protagonista de uno de sus libros. Y lo hacíamos porque también él abandonaría la casa paterna para instalarse en el Berlín de los años veinte, en donde probaría suerte en uno de aquellos cabarets que proliferaron durante la efímera república de Weimar. Ese ambiente burbujeante de jovenes chaperos y marineros maquillados es el que domina 'La danza piadosa' (otra joya de Cabaret Voltaire), un retrato de la disolución de toda una época y el desencanto de toda una generación. Esa atmósfera, entre decadente y sofisticada, es la que encontramos en 'Encuentro en el infinito', otra obra clave para comprender aquellos tiempos y que nos regalan nuevamente los amigos de la editorial El Nadir, admiradores confesos del joven Mann.

Sus novelas son provocadoras, escandalosas para la época, 'degeneradas' si aplicamos la terminología nacionalsocialista. Una retórica de la sangre y de la raza que pronto iba a volverse insoportable para Klaus Mann quien abandona el país en 1933 para instalarse en París, donde nunca le faltaron amigos como Jean Cocteau, André Gide o René Crevel, al que tanto amó y admiró. Desde el exilio el escritor denunciaría incansablemente los abusos del nazismo desde revistas y publicaciones como 'Die Sammlung', altavoz de los intelectuales antifascistas y en la que participarían la mayoría de los nombres claves de aquella diáspora del pensamiento europeo.

Pero si hasta ese momento Klaus había destacado como un 'enfant terrible' de las letras ahora se nos muestra como un brillante y lúcido articulista. Quien quiera acercarse a esta faceta del escritor puede hacerlo asomándose a la recopilación de sus textos agrupados en 'El condenado a vivir' (El Nadir), en donde están presentes todas sus obsesiones: la literatura, la política, la muerte... Esta actitud es la que le llevaría hasta España (¿nadie va a editar sus artículos como corresponsal en la guerra civil? De verdad, con la cantidad de basura que llega a las librerías sobre el tema es algo que no se entiende...) o a incorporarse en el ejército americano en plena contienda.

Pero el exilio también serviría a Klaus para encontrar su propia voz, abandonando su anterior posición esteticista en favor de un mayor compromiso. Es en esos años cuando realiza las que son consideradas sus mejores obras. Algunas de ellas como 'Mephisto' (Debolsillo) o 'El volcán' (Edhasa) figuran entre los libros más luminosos de aquellos oscuros años previos a la conflagración mundial. Con todo lo que le tocó vivir no es extraño que ya en 1942 escribiera una primera versión de sus memorias ('Cambio de rumbo', Alba). Por ellas vemos desfilar los personajes claves de una vida cosmopolita y agitada por las diferentes pulsiones de la modernidad: los Mann, Stefan Zweig, Annemarie Schwarzenbach (de la que prometemos hablarles en otra ocasión), Richard Strauss... de hecho la entrevista que Klaus Mann realizó a éste último (director de la orquesta de cámara del Reich) tras la Segunda Guerra Mundial sirve de punto de partida a Blas Parra para levantar su artefacto narrativo: 'El artista humillado' (El Nadir), una obra original y llena de interrogantes sobre un pasado que no termina por abandonarnos y que desde aquí les recomendamos.

Por mucho que lo intento me es totalmente imposible sostener así el cigarrillo

Desilusionado y roto, el 21 de mayo de 1949 el escritor se encerraba en una habitación de Cannes decidido a seguir los pasos de sus amigos. Crevel, Toller, Zweig... la intensa vida de Klaus Mann había estado pavimentada de suicidios y pulsión de muerte. Su obra puede ser leída como una marcha ineludible y trágica hacia ese destino al que se ofreció con un ímpetu que acabaría por partirle el pecho.


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Soberbia locura

26 de noviembre de 2008
La respuesta es sí

El Premio Stendhal de Traducción 2008 reconoce la tarea de Adoración Elvira Rodríguez en la traducción de "¿Estáis locos?" de René Crevel; uno de los títulos que engalanan el catálogo de la editorial Cabaret Voltaire, al que dedicamos uno de nuestros artículos (junto con otra obra del francés) y que nos parece de los más interesante del panorama literario de este año.

Mientras trato de imaginar la cara de extrañeza que Stendhal (de quien Cabaret Voltaire acaba de editar "Recuerdos de egotismo") pondría si leyera esta novela surrealista, vuelvo a sacar mi ejemplar de la estantería y releo algunos fragmentos:

«Respira con toda tu alma, con toda tu esperanza, no hables, no te muevas, puesto que hasta al aire, en el piso más alto del sanatorio rascacielos, lo han promovido a la dignidad de medicamento. Y no te levantes de la tumbona, aunque se te hielen los dedos, a pesar de la estación que, durante media semana más, se llama verano. Olvídate del cinc casi carnal de los mostradores, de las manos que ponías sobre él, el año pasado, porque no hay bares en el colmenar de enfermos…»


Bretón, Dalí, Crevel y Eluard


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El primer título del prometedor catálogo de algunas de las nuevas pequeñas editoriales

7 de octubre de 2008

El título que encabeza el post (creo que) es bastante explícito, así que tan sólo decir que se trata de las propuestas editoriales surgidas desde hace dos o tres años y que ahora mismo tengo en la cabeza (porque estoy seguro que no recordaré todas). Muchos de estos catálogos en apenas uno o dos años casi parecen consolidados a base de rescatar autores desconocidos o clásicos olvidados (y descatalogados) y de proponer autores actuales de calidad.

Esta es la enumeración de los autores y títulos correspondientes que inauguraron las colecciones literarias de aunas editoriales:

(se agradecerá cualquier aportación/mención que yo olvide)
(y cualquier error cometido)


* CABARET VOLTAIRE: Jean Cocteau, Thomas el impostor

* NÓRDICA: Heinrich von Kleist, Michael Kohlhaas

* MINÚSCULA: Joseph Roth, Las ciudades blancas

* IMPEDIMENTA: Stendhal, La abadesa de castro. Una crónica italiana

* PERIFÉRICA: Jules Vallès, El testamento de un bromista

* LIBROS DEL ASTEROIDE: A. J. A. Symons, En busca del barón corvo

* MARBOT: Raymond Queneau, El vuelo de Ícaro

* ERRATA NATURAE: Olivier Adam, Pasar el invierno

* KRK: Piotr Alexéievich Kropotkin, Memorias de un revolucionario

* ATALANTA: Joseph Conrad, El copartícipe secreto

* LAETOLI: Arno Schmidt, El brezal de Brand

* ALPHA DECAY: Francesc Serés, El vientre de la tierra


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