¡Todos juntos!: "Será maravilloso... viajar hasta Mallorca..."

6 de agosto de 2009

Los Infames hacemos las maletas y ponemos rumbo a las Baleares para asistir a la inauguración de la exposición del grupo ALGO. En la maleta, aunque suene a tópico, un puñado de libros y ninguna muda...

¿Portada de LOS MISMOS o un montaje del grupo ALGO ?



"Será maravilloso... viajar hasta Mallorca..." Venga… reconozcan que alguna vez han visto a sus padres arrancarse con esta cancioncilla en la verbena del pueblo o cuando, con algún Soberano de más, rememoraban aquellos guateques desarrollistas de antaño. Aunque pocos lo sepan hoy, esta pegajosa melodía fue perpetrada por el trío de ye-yé pucelano Los Mismos y hablaba de lo fantástico que resultaría para los viajeros la construcción de un inmenso puente (de hecho la canción se llamaba así, 'El Puente') que uniera la península con Mallorca para evitar mareos o vértigos innecesarios a los españoles que quisieran conocer de cerca a nuestras vecinas europeas... Recordando esta canción no queremos animar al ministro de Fomento a emprender la construcción de una obra faraónica (esperen a que vuelva El Pocero de Guinea), sino darles ideas para hacer de este caluroso verano algo menos penoso en caso de que no tengan la oportunidad de hacer las maletas y largarse a la isla con nosotros. Despegamos:

Llorenç Villalonga, 'Bearn o la sala de las muñecas' (Alfabia). Cuando antes les hablábamos de la hipotética construcción de un puente a muchos les habrá venido a la cabeza el proyecto megalómano de Silvio Berlusconi que pretende unir Sicilia y la península itálica. Curiosamente, existe un puente secreto que ata ambas islas y que asienta sus extremos en dos magníficas novelas que parecen animadas por un espíritu común: 'El Gatopardo', de Giuseppe Tomasi di Lampedusa y 'Bearn', de Llorenç Villalonga. Una finca rural de Mallorca sirve de escenario desde el que un aristócrata retirado evoca el ocaso de un linaje y con él el de todo un mundo que desaparece. La edición preparada por José Carlos Llop debe ser la definitiva de un clásico que crece con cada lectura.


Buenas noticias desde las islas


Miguel Dalmau, 'La noche del diablo' (Anagrama). "¡Agh! Otra maldita novela sobre la Guerra Civil", podrían gritar muchos de ustedes haciendo bueno el título de Isaac Rosa… pero se equivocarían. Profundamente. Es cierto que la contienda sirve de telón de fondo a esta obra, pero más allá del tópico Dalmau recrea uno de los episodios menos conocidos de la guerra (la represión nacionalista en la isla) y alumbra uno de los personajes más atractivos de esta novelística: el conde Rossi, el vocinglero camisa negra de la vieja guardia fascista que nos recuerda, en lo frío de su violencia, al siniestro Degrelle de Jonathan Littell.

Baltasar Porcel, 'Primaveras y otoños' (Anagrama) 'Les primaveras i les tardors' (Proa). La novela de la familia Taltavull está compuesta de historias susurradas al borde de una mesa, de tiempos múltiples que se enlazan como las enredaderas que crecen en el viejo casón familiar. Los Infames recomendamos este libro, pero podríamos hacer lo mismo con cualquiera de las obras del recientemente fallecido Porcel: 'Cavalls cap a la fosca', 'Difunts sota els ametllers en flor', 'El cor del senglar'... Su obra resulta tan inabarcable como sus intereses, pero siempre dominada por el recuerdo de una Mallorca mítica suspendida en el tiempo, desdibujada en lentos atardeceres y a la que volvemos a través de sus libros.


La perilla más original de las letras catalanas


Biel Mesquida, 'Acrollam' (El Aleph). Si las anteriores obras de las que les hemos hablado pueden traer un cierto aire viciado (como el de esa sala de muñecas en torno a la que gira buena parte de 'Bearn'), el libro de Mesquida nos trae la Mallorca actual, la de la degradación del territorio y del paisaje humano. 'Acrollam' es un conjunto de pequeñas postales, pero muy diferentes a las que envía la familia, a camino entre el relato breve y el apunte periodístico. Si nuestro amigo Paul Viejo o Enrique Vila-Matas se cuentan entre sus lectores no hará falta añadir nada más… bueno, sí: léanla.


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