Tom Waits: Glitter and Doom Live 2009

26 de noviembre de 2009
Tom nos recibe en su fábrica de purpurina

Con los años uno va dando cosas por hecho. Eso dicen, que al madurar uno empieza a ser consciente de sus posibilidades. Capacidades, virtudes y su reverso negativo. Pero uno es tan poco juicioso (soy imprudente e ignorante, no vayan a pensar que se trata de vanidad) que de momento lo único que he considerado fuera de mi alcance es poder asistir a un concierto de Tom Waits. Ni al cantante nocturno de pinta cochambrosa y olor a cerveza y vómito, ni al maestro de ceremonias del circo y la fábrica de purpurina. Nada, ni al Tom Waits de Asylum que tocaba el piano en cualquier garito costroso, al iluminado de los discos de Island* (nuestros selectos lectores sabran perdonar mis exageraciones), ni al genio de Anti/Epitaph** cuyo foniatra ha decidido dar por imposible su caso, tirar su expediente a la papelera y sencillamente disfrutar dejándose llevar por la música y la voz de Tom Waits. Una voz cuya imposible imitación nos ha producido más de una irritación de garganta.

Ahora, con Tom Waits en lo más alto de una montaña de cachivaches a los que sacar algún sonido (aunque sea al caer y romperse) y en la cima de su histrionismo, convertido en un ermitaño capaz de convertirse en un auténtico hombre del espectáculo y convocar a los elementos de la naturaleza, acaba de aparecer (y cuando digo "acaba de..." me refiero a ayer o anteayer) 'Glitter and Doom Live', el disco en directo de la última gira de Tom Waits por parte del globo (por aquí no). Se trata de un "falso" y gigantesco disco doble: el primero incluye 17 temas grabados en distintas ciudades de lo que se me antoja fueron unos "mindblowing concerts", y un segundo cd en el que el Tom Waits adicto a sus propias rayadas incluye lo que han definido como "Tom's quixotic ruminations" y llamado "Tom Tales", treinta y tantos minutos en los que el cantante charla, bromea y exhibe sus plumas de colores. Y por esto último que digo no vayan a pensar mal, que a mi este Tom exhibicionista (a la sombra de su propio genio) también me gusta: lo demás es tan condenadamente bueno que no puedo dejar de sentir (al menos) curiosidad por las excentricidades, misceláneas y posturitas del cabaretero mayor del reino.

Recuerdo que una amiga cuando llevábamos escuchados los tres primeros temas de 'Franks Wild Years' me preguntó si ese tipo cantaba así siempre y por qué lo hacía. Sigo sin tener respuesta (salvo para confirmar que sí, que siempre canta así, o peor), porque sigo creyendo que si a los dos minutos de tu primera canción de Tom Waits aún no te has enamorado de su música no habrá nadie capaz de hacer algo, no ya para que te guste, sino para aguantarle. A los demás (a los que ya hemos dejado de soñar que vemos a Tom Waits en directo): que nadie se pierda este espectáculo!!!

"Make it rain" -interpretando la danza de la lluvia-

[* y **: ni en uno ni otro caso olvido la participación -dudo hasta qué grado- e importancia -segura- de Kathleen Brennan]


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1 comentario

  • Anónimo says:

    en mi opinión, la voz de tom waits ha perdido riqueza en su variedad de matices, lanzándose de forma exagerada a ese gruñido cavernoso con el que interpreta ahora todos sus temas. pero tampoco me malinterpretéis a mi por esto que digo, porque me sigue apasionando. me haré con este glitter and doom para imaginarme que por una vez estoy en uno de sus imposibles conciertos.