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Buscaba una foto de J.Joyce leyendo con gafas y lupa, pero he encontrado esta otra (mucho mejor, no?)6. Las tres reseñas de J. Ayala-Dip. Primero, la importancia y calidad del nuevo/viejo libro de Ramiro Pinilla; con esta nueva edición de 'Las ciegas hormigas' (Tusquets, 2010) se recupera el brillante (y faulkneriano) texto ganador del Premio Nadal (cuando dicho premio daba visibilidad a nuevos autores con obras de destacada calidad -salvo excepciones: antes y ahora-) de 1960 (ganador también del Premio de la Crítica al año siguiente). Llevo leída la mitad de esta novela, ya contaré más en otro momento.
Segundo, los muchos peros a la nueva novela de Álvaro Pombo, 'La previa muerte del lugarteniente Aloof' (Anagrama, 2009). Cree que los argumentos de la novela hubieran merecido un mayor desarrollo, y que la insuficiencia formal que padece la obra empieza con la innecesaria unión de dos incipientes novelas desperdiciadas. También hace una ácida alusión, al final del artículo, sobre un supuesto "descuido" de la editorial Anagrama al olvidar citar en la solapa del libro, en la bi(bli)ografía de Pombo, las dos anteriores novelas que éste -qué casualidad- publicó en Planeta.
Y, por último, su intento infructuoso por desentrañar y disfrutar de la última novela de Fresán, 'El fondo del cielo' (Mondadori, 2009) (que a pesar de todo yo leeré: cada uno cuenta y se enternece con sus propias debilidades). "Fresán echa mano de Cheever para decirnos que él no usa tramas, sino emociones, sueños y conceptos. Y de ello hay mucho en su novela. Pero al lector le va a costar mucho, como a este crítico, determinar su función en el relato, excepto que se nombran. Y trama hay, pero no hay manera de echarle el guante. Alguien narra. Alguien es narrado. Pero no se atina entre tanto guiño (algunos muy baratos como ese dedicado a Proust al que se llama Mars-El) y frases jeroglíficas del tipo: "Si consigues olvidarte antes de que nadie te olvide, es entonces cuando alcanzas una especie de inmortalidad. te conviertes, de algún modo, paradójicamente, en alguien inolvidable". No se entiende, como toda la novela." Lo cierto, es que se echan de menos frases tan definitivas en la crítica literaria actual, aunque en este caso sea consecuencia de la incompatibilidad del crítico con uno de mis autores preferidos, en cuanto lea la novela les digo algo.
Creo que M.Monroe es la actriz más fotografiada leyendo
Este año en que la cultura francesa parece ser la protagonista de la Feria del Libro de Madrid, pudimos leer con gusto pero extrañados la siguiente afirmación : "[Georges] Didi-Huberman ha llegado a España en tromba. Es difícil pasear estos días por la Feria del Libro de Madrid y no toparse con un libro suyo". Nuestra desconfianza se basaba en que siendo difícil encontrar a diario sus ensayos en las librerías, nos preguntábamos si sería cierta la facilidad que se prometía. Paseamos bajo las sombras de los toldos que ofrecen las casetas y después de cruzarnos el paseo de coches de El Retiro nos sobraron las manos de un infame (fuimos los tres por si necesitábamos más dedos) para contar las casetas que ofrecían (al menos a la vista) los ensayos del filósofo e historiador del arte francés. Una pena. (aquí podéis leer una entrevista a Georges Didi-Huberman realizada por Pedro G. R0mero)
Puestos a imaginar, hemos seleccionado entre el inmenso aluvión de novedades cuatro títulos a los que, una vez leídos, deseamos una mayor visibilidad. Si alguno de nuestros posibles lectores se encuentra estos días paseando entre libros no se olvide de preguntar por ellos.
Franz Kafka no es "ese chico triste y solitario" que la historiografía se empeña en transmitir hasta el aburrimiento. Su personalidad no sólo ha quedado oculta bajo su poderosa obra, sino que se ha supuesto y estandarizado a partir de las interpretaciones unidireccionales de sus escritos. 'Cuando Kafka vino hacia mí...', recién editado por Acantilado con título de resonancias bíblicas, desdobla hasta en cuarenta y cinco descripciones de contemporáneos (familiares, amigos, conocidos...) al autor de 'El proceso'. Como en una novela negra en la que se recopilaran distintos testimonios sobre un mismo sospechoso, descubriremos —entre otras cosas— que Franz Kafka no es del todo como teníamos entendido: Kafka, como puede verse en la portada del libro, también sonreía. "Es, lo que se refiere a la cantidad, poco. Pero desde el punto de vista de la calidad, muchísimo. Pues lo que Kafka ha escrito es perfecto, intocable, casi absoluto".
Hans Christian Andersen está equivocadamente considerado un autor de cuentos para niños. Lo primero sería poner en duda esta afirmación heredada y desde nuestro punto de vista falsa. Y después, descubrir la obra del autor danés que ha quedado reducida por el tópico. Gracias a la editorial Nórdica , empeñada en hacernos llegar la gran literatura de aquellas latitudes, podemos comprobar con 'El improvisador' que no sólo es un escritor de cuentos para lograr que los más pequeños se vayan a ala cama, sino, muy al contrario, para que los adultos puedan pasar la noche en vela. 'El improvisador' es una de esas grandes novelas del siglo XIX pero anterior a ellas, anterior a los novelones de Balzac o Dickens. Una recomendación para no pegar ojo durante la noche, quedarse dormido al día siguiente, y tener que llamar al trabajo para decir que te encuentras fatal.
Cuando todavía andábamos enfrascados en discutir como un autor como Robertson Davies pudo pasar tanto tiempo en un limbo muy similar al anonimato, Libros del Asteroide nos acerca la figura del escritor y político húngaro Miklós Bánffy (1873-1950). Y lo hace editando la primera parte de su 'Trilogía transilvana': la colosal 'Los días contados', fresco de la Hungría anterior a la Primera Guerra Mundial con el resquebrajamiento del Imperio Austrohúngaro como paisaje de fondo. Bánffy retrata una Hungría que aparece como suspendida en el tiempo, desdibujada en lentos atardeceres mientras todo a su alrededor ha comenzado ya a desmoronarse. Un mundo aristocrático de brillantes y melancólicos oropeles en el que sus protagonistas bailan movidos por una suerte de aire fatal que les empuja inconscientemente hacia el colapso. Esta vez sí: una luz insólita y deslumbrante dentro de las narrativas europeas de principios del siglo XX.
Y tras ponernos estupendos, y como las sombras que ofrece El Retiro son propicias tanto para la confesión amorosa como para soltar a esos locos bajitos en pos de palomas y otras torcaces, les recomendamos también una obra para estos últimos si no quieren andar tras ellos toda la tarde (o rescatándolos del estanque en el peor de los casos, como le pasó a un Infame hace ya algunos años). Les hablamos de 'Los gamopelúsidas' (Ed. Bambú) de Aura Tazón. Una obrita deliciosa... si te gusta el queso, claro, porque Gamopelusia es también conocida como "la isla del queso", hecho tan peculiar como que esté habitada por toda una serie de animales fantásticos de miembros múltiples y multiplicados. Hasta ese imaginario rincón llega Martín, un niño con una peculiar afición por la ciencia (a medio camino entre MacGyver y el Flipy de El Hormiguero) para dar cumplimiento a una vieja profecía y salvar a los gamopelúsidas del desastre.
Publicado en soitu.es (8-6-09)