Los Medios vs los Infames.

11 de noviembre de 2010

Enamorados de la moda juvenil y del día a día de la calle San Joaquín, Onda Madrid cae en nuestras redes para soportarnos hablar de la Infamia. Tras largos parloteos, sagaces comentarios y congas verbales la amable periodista, Paloma Nolasco,tuvo a bien llevarse dos libros recomendados por estos entrañables libreros. Obras necesariamente reeditadas de nuevo tras silenciosas peticiones de clemencia por parte de quienes escriben aquí. Para aquellos que no creen en el buzón de voz os aseguramos que Anagrama y Miscelanea han logrado enamorarnos con esta buena acción. Por ello os invitamos a que (re)descubráis "La sinagoga de los iconoclastas" de J. Rodolfo Wilcock (Anagrama) y "La feria del mundo" de E.L. Doctorow (Miscelénea), ambas a su manera narraciones inevitables, que tarde o temprano tendríais que leer (recomendación "infame").

Por si no tuvieramos suficiente con la apareción radiofónica también salimos en prensa. Hoy, viernes, el suplemento de ocio del ABC, un clásico como el derby Madrid-Barcelona, nos dedica una reseña en su sección "La noche". Como ese deambular infinito de "La notte" antoniana, nuestro local, espacio lleno de infinitas posibilidades, da pie a reuniones literarias, maquinaciones infernales o cabaretes nocturnos repletos de señoritas de vidas disolutas y hombres elegantes como los de antes. Todo ello en un ambiente dicharachero y amenizado por la orquesta de jazz bielorrusa.

las aficiones del lord: la equitación y escuchar la radio

Lord Dunsany lo dijo antes de que nosotros le conocieramos: "Síganme damas y caballeros, si de algún modo estan cansados de Londres. Síganme si están hastiados por completo del mundo que conocemos, pues aquí nos esperan nuevos mundos" (El libro de las maravillas. Cuentos asombrosos. Ediciones Alfabia)

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Aún en pijama, bebiendo café y leyendo los suplementos de ayer

24 de enero de 2010
...y mañana será lunes por la mañana

Dedico la mañana del domingo a dar buena cuenta de los suplementos culturales de ayer. Voy ya por el segundo café, y terminado el Babelia empiezo con el ABCD de las artes y las letras. Y como siempre que hablo del suplemento de los sábados en El País lo hago para sacarle las cosquillas, hoy diré que muy al contrario su número 948 no está tan mal. Ahí va mi enumeración (como un índice con anotaciones propias):

1. 'Libros que no acabé de leer': de acuerdo con Santiago Gamboa en las muchas razones que podemos tener para no terminar un buen libro, argumentos que no le restan un ápice de calidad o interés a las novelas que cita sino todo lo contrario. A bote pronto pienso en la magnífica 'La novela luminosa' de Mario Levrero, por motivos similares con los que Gamboa cita las novelas de Sollers y Bernhard. Y para el final del artículo su referencia a los libros malos que uno nunca debería haber empezado a leer.

2. La imagen del rincón del genial (perdón por la efusividad) Pat Metheny en una iglesia de Brooklyn (aquí). Me alegra encontrarme con este guitarrista (y más) en estas páginas, así puedo de paso recomendarlo, volver a sus discos mientras leo, e invitar a otros a escucharle quizá por primera vez en su myspace. (Buscando este enlace descubro que el grupo Maga tiene nuevo single; a S. seguro que le gusta saber esta noticia.)

3. Buena y bien merecida la entrevista que Andrés S. Braun dedica al novelista japonés Kenzaburo Oé (en portada: 'El gesto del hidalgo'), apacible y crítico en su casa de Tokio junto a su esposa y al hijo de ambos, Hikari, músico cuya discapacidad intelectual es conocida por los lectores de Oé; en varias de sus obras aparecen personajes basados en su hijo, bajo el nombre de Eeyore, de forma parecida a como en la novela que ahora aparece en castellano, y motivo de la entrevista, 'Renacimiento' (Seix Barral, 2009), parte de sí mismo forma parte de la esencia del personaje Kogito (álter ego, literatura del yo -watashi en japonés- o como quiera decirse) y su fallecido cuñado Yuzo Itami se "transforma" en Goro.

Muy interesante cuando habla de cuestiones políticas, relacionadas en particular con el pasado de su país: "Me han demandado asociaciones de ultraderecha que pretenden modificar los libros de texto, obviando los crímenes del ejército imperialista. Argumentan que mi libro periodístico Okinawa Notes [1970, inédito en español] no tiene fundamento. En él describo cómo el ejército obligó a unos 700 ciudadanos de Okinawa, entre los que había mujeres, niños y ancianos, a quitarse la vida. Todo porque los civiles ayudaron a construir bases militares en la isla y el ejército tuvo miedo de que alguno de ellos fuera capturado por los estadounidenses y les pasara información. Todo esto aparecía en los libros de texto, pero hace unos años estos y otros párrafos sobre la actuación del ejército se empezarona retirar con el visto bueno del Gobierno. Lo increíble es que si yo pierdo este juicio es muy posible que desaparezcan estos hechos de los libros y a los niños se les cuente una historia muy diferente. [...] si se impone, será una amnesia inducida. Los gobiernos de Japón están invitando a la gente a que olvide."
"Creo que si los japoneses consiguen proteger la actual constitución democrática y pacifista, esa identidad saldrá ganando. Su artículo 9 estipula el rechazo a tener fuerzas armadas y resulta fundamental para mantener este espíritu, aunque muchos políticos y ciudadanos apuesten por cambiarlo. Hace seis años yo fui uno de los fundadores del movimiento a favor de conservar el artículo 9 junto al crítico y escritor Shuichi Kato y a otras siete personas. Ahora somos más de 7.000 afiliados. Es el único movimiento real que trabajapara proteger esta constitución. Éste es mi movimiento político y mi literatura está muy ligada a esto."

O cuando lo hace de asuntos puramente literarios y de los posibles caminos que quizá tome su obra aún por escribir: "Rimbaud es un punto de partida para la literatura moderna y, como Rimbaud, todos los grandes autores de la modernidad tienen algo que han perdido, algo que les falta. Todos escriben sobre un héroe que ellos no han podido ser. Y la forma inicial, el prototipo, es Don Quijote, de Cervantes. Él tenía un brazo inutilizado y le llamaban manco [lo dice en español]. Pienso que todos los grandes autores del siglo XX, desde García Lorca hasta Günter Grass, son mancos, les falta algo. En francés el verbo manquer indica un déficit en la persona, es muy significativo. Yo tengo tantas manques [lagunas, en francés]. Hace 46 años que vivo con mi hijo, que es deficiente. Y siento que ésa es mi gran manque. Él también es manco, pero él es mi héroe y a mi me gustaría que él fuera el héroe de esta nueva novela que ahora está en mi cabeza. En cualquier caso, yo no tengo un destino ni un talento tan grande como Cervantes (ríe). [...]"
Lo mejor, sin duda, es que 'Renacimiento' me está esperando sobre la mesa para ser leído.

Buscaba una foto de J.Joyce leyendo con gafas y lupa, pero he encontrado esta otra (mucho mejor, no?)

4. Como siempre (por este lado/página casi todos los sábados salvaría el Babelia) el esperado artículo de Antonio Muñoz Molina, 'Mundo Bauhaus', dedicado hoy, es decir ayer, a la exposición del MOMA de Nueva York 'Bauhaus 1919-1933: Workshops for Modernity', y al sueño de racionalidad (y a la simiente peligrosa que pudo anidar en su interior, y legar también al futuro) que supuso dicha empresa.
Lo único que no entiendo es cómo, hablando de la importancia concedida a la tipografía, "la tipografía en el título de un libro o en un cartel nos están diciendo tanto como lo que significan las palabras", o citando la importancia y limpieza de las tipografías creadas por Herbert Bayer, no se cita al maestro Úbeda, quien diseñó este baublogger con rigor y pasión calculada al milímetro, para que nuestras palabras en ocasiones vacuas aparezcan al menos habitando un espacio de líneas puras tan funcional como elegante (aquí podéis leer sus principios); en la conocida fotografía del grupo en diciembre de 1926 -la misma que encabeza el artículo de Muñoz Molina- Úbeda aparece elegante, tocado con sombrero y guiñando un ojo, a la derecha de J. Albers, a la izquierda del todo de la imagen, por eso mismo ¡no llego a entender como esta estupenda fotografía aparece reproducida en la mayoría de los libros cortada ahí! dejando fuera de campo una de las piezas fundamentales del trabajo y el legado de la Bauhaus, como si Albers y Schlemmer fueran los parétesis de este pais fuera del tiempo que sueña la ciudad del futuro (incluyendo a sus habitantes).

5. Vaguería. Una sensación parecida, aunque no del todo bien calificada por mi parte como "vaguería" me inunda si pienso en empezar a leer un libro de Joyce Carol Oates. Primero, porque las cifras de tan extensa producción (¡más de 100 títulos en unos 50 años!) no me incitan a meterme en tal reserva natural por propia voluntad, o sin guía cualificado. Y en segundo lugar porque ojeando sus libros nunca creo poder empatizar con sus obsesiones temáticas; las palabras de Francisco Solano reseñando su nuevo libro de cuentos 'Infiel. Historias de transgresión' (Alfaguara, 2010) no ayudará a producir un cambio: "Raro es el cuento que no esté atravesado por una muerte, un suicidio, un asesinato, o aderezado con gruesas dosis de humillación e indignidad de las rupturas depareja. [...] Nadie puede escapar a la violencia, parece decir Joyce Carol Oates, quien no es asesino es víctima", en un libro de cuentos que parece haberse podido titular 'Armas'.

6. Las tres reseñas de J. Ayala-Dip. Primero, la importancia y calidad del nuevo/viejo libro de Ramiro Pinilla; con esta nueva edición de 'Las ciegas hormigas' (Tusquets, 2010) se recupera el brillante (y faulkneriano) texto ganador del Premio Nadal (cuando dicho premio daba visibilidad a nuevos autores con obras de destacada calidad -salvo excepciones: antes y ahora-) de 1960 (ganador también del Premio de la Crítica al año siguiente). Llevo leída la mitad de esta novela, ya contaré más en otro momento.

Segundo, los muchos peros a la nueva novela de Álvaro Pombo, 'La previa muerte del lugarteniente Aloof' (Anagrama, 2009). Cree que los argumentos de la novela hubieran merecido un mayor desarrollo, y que la insuficiencia formal que padece la obra empieza con la innecesaria unión de dos incipientes novelas desperdiciadas. También hace una ácida alusión, al final del artículo, sobre un supuesto "descuido" de la editorial Anagrama al olvidar citar en la solapa del libro, en la bi(bli)ografía de Pombo, las dos anteriores novelas que éste -qué casualidad- publicó en Planeta.

Y, por último, su intento infructuoso por desentrañar y disfrutar de la última novela de Fresán, 'El fondo del cielo' (Mondadori, 2009) (que a pesar de todo yo leeré: cada uno cuenta y se enternece con sus propias debilidades). "Fresán echa mano de Cheever para decirnos que él no usa tramas, sino emociones, sueños y conceptos. Y de ello hay mucho en su novela. Pero al lector le va a costar mucho, como a este crítico, determinar su función en el relato, excepto que se nombran. Y trama hay, pero no hay manera de echarle el guante. Alguien narra. Alguien es narrado. Pero no se atina entre tanto guiño (algunos muy baratos como ese dedicado a Proust al que se llama Mars-El) y frases jeroglíficas del tipo: "Si consigues olvidarte antes de que nadie te olvide, es entonces cuando alcanzas una especie de inmortalidad. te conviertes, de algún modo, paradójicamente, en alguien inolvidable". No se entiende, como toda la novela." Lo cierto, es que se echan de menos frases tan definitivas en la crítica literaria actual, aunque en este caso sea consecuencia de la incompatibilidad del crítico con uno de mis autores preferidos, en cuanto lea la novela les digo algo.


Creo que M.Monroe es la actriz más fotografiada leyendo





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Rebuscando entre las novedades de la Feria del Libro

9 de junio de 2009
Georges Didi-Huberman pinchando un tema de Walter Benjamin

Este año en que la cultura francesa parece ser la protagonista de la Feria del Libro de Madrid, pudimos leer con gusto pero extrañados la siguiente afirmación : "[Georges] Didi-Huberman ha llegado a España en tromba. Es difícil pasear estos días por la Feria del Libro de Madrid y no toparse con un libro suyo". Nuestra desconfianza se basaba en que siendo difícil encontrar a diario sus ensayos en las librerías, nos preguntábamos si sería cierta la facilidad que se prometía. Paseamos bajo las sombras de los toldos que ofrecen las casetas y después de cruzarnos el paseo de coches de El Retiro nos sobraron las manos de un infame (fuimos los tres por si necesitábamos más dedos) para contar las casetas que ofrecían (al menos a la vista) los ensayos del filósofo e historiador del arte francés. Una pena. (aquí podéis leer una entrevista a Georges Didi-Huberman realizada por Pedro G. R0mero)

Puestos a imaginar, hemos seleccionado entre el inmenso aluvión de novedades cuatro títulos a los que, una vez leídos, deseamos una mayor visibilidad. Si alguno de nuestros posibles lectores se encuentra estos días paseando entre libros no se olvide de preguntar por ellos.

Kafka sonriendo

Franz Kafka no es "ese chico triste y solitario" que la historiografía se empeña en transmitir hasta el aburrimiento. Su personalidad no sólo ha quedado oculta bajo su poderosa obra, sino que se ha supuesto y estandarizado a partir de las interpretaciones unidireccionales de sus escritos. 'Cuando Kafka vino hacia mí...', recién editado por Acantilado con título de resonancias bíblicas, desdobla hasta en cuarenta y cinco descripciones de contemporáneos (familiares, amigos, conocidos...) al autor de 'El proceso'. Como en una novela negra en la que se recopilaran distintos testimonios sobre un mismo sospechoso, descubriremos —entre otras cosas— que Franz Kafka no es del todo como teníamos entendido: Kafka, como puede verse en la portada del libro, también sonreía. "Es, lo que se refiere a la cantidad, poco. Pero desde el punto de vista de la calidad, muchísimo. Pues lo que Kafka ha escrito es perfecto, intocable, casi absoluto".

La primera novela de Andersen

Hans Christian Andersen está equivocadamente considerado un autor de cuentos para niños. Lo primero sería poner en duda esta afirmación heredada y desde nuestro punto de vista falsa. Y después, descubrir la obra del autor danés que ha quedado reducida por el tópico. Gracias a la editorial Nórdica , empeñada en hacernos llegar la gran literatura de aquellas latitudes, podemos comprobar con 'El improvisador' que no sólo es un escritor de cuentos para lograr que los más pequeños se vayan a ala cama, sino, muy al contrario, para que los adultos puedan pasar la noche en vela. 'El improvisador' es una de esas grandes novelas del siglo XIX pero anterior a ellas, anterior a los novelones de Balzac o Dickens. Una recomendación para no pegar ojo durante la noche, quedarse dormido al día siguiente, y tener que llamar al trabajo para decir que te encuentras fatal.

La belleza de la decadencia

Cuando todavía andábamos enfrascados en discutir como un autor como Robertson Davies pudo pasar tanto tiempo en un limbo muy similar al anonimato, Libros del Asteroide nos acerca la figura del escritor y político húngaro Miklós Bánffy (1873-1950). Y lo hace editando la primera parte de su 'Trilogía transilvana': la colosal 'Los días contados', fresco de la Hungría anterior a la Primera Guerra Mundial con el resquebrajamiento del Imperio Austrohúngaro como paisaje de fondo. Bánffy retrata una Hungría que aparece como suspendida en el tiempo, desdibujada en lentos atardeceres mientras todo a su alrededor ha comenzado ya a desmoronarse. Un mundo aristocrático de brillantes y melancólicos oropeles en el que sus protagonistas bailan movidos por una suerte de aire fatal que les empuja inconscientemente hacia el colapso. Esta vez sí: una luz insólita y deslumbrante dentro de las narrativas europeas de principios del siglo XX.

Martín llega a Gamopelusia

Y tras ponernos estupendos, y como las sombras que ofrece El Retiro son propicias tanto para la confesión amorosa como para soltar a esos locos bajitos en pos de palomas y otras torcaces, les recomendamos también una obra para estos últimos si no quieren andar tras ellos toda la tarde (o rescatándolos del estanque en el peor de los casos, como le pasó a un Infame hace ya algunos años). Les hablamos de 'Los gamopelúsidas' (Ed. Bambú) de Aura Tazón. Una obrita deliciosa... si te gusta el queso, claro, porque Gamopelusia es también conocida como "la isla del queso", hecho tan peculiar como que esté habitada por toda una serie de animales fantásticos de miembros múltiples y multiplicados. Hasta ese imaginario rincón llega Martín, un niño con una peculiar afición por la ciencia (a medio camino entre MacGyver y el Flipy de El Hormiguero) para dar cumplimiento a una vieja profecía y salvar a los gamopelúsidas del desastre.

Publicado en soitu.es (8-6-09)


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