tropicalistas y antropófagos

24 de abril de 2009
Tupí or not tupí, that´s the question

¿Cómo que no la han visto? Pues no sabemos a que esperan para acercarse a ver la exposición de la pintora brasileña Tarsila do Amaral (1886-1973) que en breve abandonará la Muy Noble Villa para recalar en A Coruña. Tarsila es un recorrido por los años veinte a caballo entre París y Sâo Paolo, desde la pintura Pau Brasil a la propuesta antropófaga: deglutir la modernidad, las vanguardias, sin renunciar en la digestión a las raíces brasileñas ¿pero es esto posible?. Acostumbrado a los relatos hagiográficos en el mundo del arte y la cíclica exhibición de sus reliquias, interrumpo nuestro imaginario viaje por Brasilia para plantear mis dudas acerca de como los iconos del modernismo brasileño fueron modelados en París por un pequeño grupo elitista que cumple en Europa su “servicio militar” (la expresión es de Tarsila) y si no habría algo de falsificación en todo esto... sospechas que también comparten la tripulación de Vacaciones en Polonia, quienes dedican su último número a las “literaturas antropófagas”.

Cheeeeeeeeeeetaaaaaaaah.....!


Para los polacos vacacionales el acto fundacional del movimiento modernista brasileño y de las teorías antropofágicas no estaría, tal y como repiten machaconamente los taxidermistas en sus biblias en la celebración de la Semana de Arte Moderna en 1922 o en alguna publicación para pijos cariocas, sino en el acto radical del genio homicida Juliano Paixaroli. Este camarero del Gran Teatro Nacional y negro demiurgo, asesina, deglute y defeca a la bailarina rusa Kristina Selligman-Vodganovskaia que aquella noche, parece lógico, no pudo actuar para su selecto público, entre quien se encontraban -¿lo adivinan?- Tarsila y Andrade. ¡Tachán!. Ahora sólo faltaba coger algunas cositas del Manifeste Cannibale de Picabia por aquí, un par de cucharaditas de Léger y una pizquita (sin abusar, que luego repite) de teoría freudiana... y ya tenemos un movimento novo.

Vale. Ya están los polacos y los infames con sus cosas y su vamos a epatéleburguá... pues no, que algo así ya lo decía Lévi-Strauss, para que vean. En Tristes Trópicos señalaba como la cultura en Brasil se había convertido en un mero juguete en manos de los ricos: Embotados por todos los festines intelectuales del pasado, que por otra parte sólo conocían de oídas, ya que no leían las obras originales, conservaban un entusiasmo siempre disponible para los platos nuevos. En este caso habría que hablar más de moda que de cocina: ni ideas ni doctrinas presentaban a sus ojos un interés intrínseco, sino que las consideraban como instrumentos de prestigio cuya primicia había que asegurarse.

"Recusación de los veganos" M.Anglès (1766)


La diferencia entre original y mistificación podría estar en dos poemarios ilustrados por la brasileña, reeditados especialmente para la ocasión (dos regalos que me hicieron. Pero hay cosas que no se pueden decir y que prefiero guardarme solo para mi): Pau Brasil de quien fuera pareja de Tarsila, el poeta Oswald de Andrade y Hojas de ruta de nuestro muy admirado Blaise Cendrars. Entre uno y otro, un tajo. El que separa la impostura de la verdadera intensidad. De entre las cartas-océano que nos envió el suizo desde la cubierta del Formose elegimos ésta que llegó hasta nosotros sin remite, pero con un intenso olor a cafetal y salitre:

ORION
es mi estrella
tiene la forma de una mano
mi mano que ha subido al cielo (*)
durante toda la guerra veía por una tronera orión
cuando los zeppelines venían a bombardear París lo hacían siempre desde orión
hoy está encima de mi cabeza
el gran mástil atraviesa la palma de esta mano que debo sufrir
como mi mano cortada me hace sufrir atravesada como está por un dardo continuo.

Y la mano cortada dijo: -Buenos días, soy yo

(*) el bueno de Cendrars era manco


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¡ Seis libros seis !

28 de diciembre de 2008
¿ Argüello o Johnson...?

Llegadas estas emotivas fiestas, para algunos más que para otros, y embriagados por el aroma de los suplementos culturales, los Infames hemos vuelto la vista atrás en busca del mejor libro de 2008. Para ello os invitamos a que os manifestéis mediante vuestro voto: el único requisito es que la obra haya sido editada durante 2008 y que la hayamos comentado en este rincón, guarida de la infamia. Evitando falsas acusaciones de tibieza, podréis ver nuestros favoritos en el final del artículo.

Para animaros a participar en este 'concurso', entre los votantes registrados se regalará el libro ganador. Además, el afortunado conocerá en persona a los Tipos Infames, galanes y apuestos caballeros, y comentará con ellos sus preferencias y gustos literarios en una entrevista que será posteriormente publicada. Aunque todos los votos son bienvenidos, sólo los votos de los usuarios registrados se tendrán en cuenta para el concurso. El comentario más original se hará con el triunfo.

El plazo de votación comienza ahora y se cerrará el martes 30 a las 23:59. Durante el fin de semana haremos un primer recuento de votos para que aquellos que no hayáis votado todavía podáis afinar el dardo. Recordad: un lector registrado, un voto. El libro seleccionado por vosotros tendrá además un artículo especial con entrevista al autor (si respira todavía) o editor junto con un premio aún sin desvelar. Sin más dilación ahí va la de lista de los seis títulos, seis, que os proponemos los Infames:

1. 'Help a él', reeditado por Periférica este año, recupera a uno de los clásicos de los años 80. La manera en que el libro cuestiona los parámetros de espacio y tiempo que nos rodea, la disolución de vida y muerte convirtiéndose en forma de realidad, lo llevan a ocupar un espacio especial en cualquier librería. No es un escritor raro, maldito o loco, es sencillamente Fogwill.

2. Con la magnífica 'El mar de todos los muertos' (Lumen), Javier Argüello ha logrado hacer olvidar a muchos críticos el escalímetro con el que esperaban comparar su nueva novela con las expectativas generadas con su anterior libro, 'Siete cuentos Imposibles'. La novela se mueve de forma espléndida entre muchos polos: entre la decisión de escribir y el miedo al complejo 'Bartleby'; entre la comodidad de la apariencia normal de las cosas y el extrañamiento de ciertos acontecimientos ocurridos en una casa perdida de la costa mallorquina. Para nosotros, una de las mejores lecturas del año.

3. 'De la elegancia mientras se duerme', del autoproclamado y excesivo Vizconde de Lascano Tegui, es mucho más que un título genial. En alguna ocasión hemos leído que los amigos de Impedimenta se lamentaban de la poca fortuna de esta obra. Los Infames recogemos el guante (aunque tras el terciopelo se esconda la mano de un asesino) y reivindicamos este título entre los mejores del año.

4. Joyce Johnson, con sus memorias beat 'Personajes secundarios' (Libros del Asteroide), dejó de estar desenfocada y en un segundo plano en las fotos junto a Kerouac. No es un libro de segunda fila que se deje arrastrar por las figuras principales de esa época, sino el lúcido retrato de la presión familiar y de la libertad que existía tras esa puerta cerrada. Contar la 'historia' desde un punto de vista diferente y necesario, el de una joven descubriendo el aliento de la vida en todo ese barullo de creatividad y excesos. Escrito con una maravillosa prosa musical no sólo para los seguidores beatniks, sino para quien disfrute leyendo.

5. 'Derrumbe' de Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral). El escritor asturiano pone ante nosotros la certeza de un derrumbe, físico y moral, en una época dominada por el miedo (o peor, del miedo a tener miedo). Por encima de todas las historias presentes en este libro sobrevuela una violencia sorda, a la manera de un zumbido incómodo, de la que no podemos escapar.

6. Uno de los personajes más atrayentes que hemos descubierto este año es Jean Galmot, el protagonista de 'Ron', la novela de Blaise Cendrars editada por Barataria. La narración se alimenta de la atracción para tratar de reescribir la vida legendaria de Galmot. Rastreando en él descubriremos su pasado como periodista, empresario del ron, buscador de oro y millonario, diputado en la Guayana y corredor de fondo en pantagruélicas fiestas. Jean Galmot ha muerto. Pero quién fue y cuál su leyenda.

La mesa electoral de Tipos Infames

Damas y caballeros, he aquí los elegidos por los Infames. No lo dudéis y apostad. Ahora que los canódromos están desapareciendo… ¿existe algún otro lugar mejor para dar rienda a vuestro frenesí del juego?

Publicado en soitu.es (23-12-2008)


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