¡ Seis libros seis !

28 de diciembre de 2008
¿ Argüello o Johnson...?

Llegadas estas emotivas fiestas, para algunos más que para otros, y embriagados por el aroma de los suplementos culturales, los Infames hemos vuelto la vista atrás en busca del mejor libro de 2008. Para ello os invitamos a que os manifestéis mediante vuestro voto: el único requisito es que la obra haya sido editada durante 2008 y que la hayamos comentado en este rincón, guarida de la infamia. Evitando falsas acusaciones de tibieza, podréis ver nuestros favoritos en el final del artículo.

Para animaros a participar en este 'concurso', entre los votantes registrados se regalará el libro ganador. Además, el afortunado conocerá en persona a los Tipos Infames, galanes y apuestos caballeros, y comentará con ellos sus preferencias y gustos literarios en una entrevista que será posteriormente publicada. Aunque todos los votos son bienvenidos, sólo los votos de los usuarios registrados se tendrán en cuenta para el concurso. El comentario más original se hará con el triunfo.

El plazo de votación comienza ahora y se cerrará el martes 30 a las 23:59. Durante el fin de semana haremos un primer recuento de votos para que aquellos que no hayáis votado todavía podáis afinar el dardo. Recordad: un lector registrado, un voto. El libro seleccionado por vosotros tendrá además un artículo especial con entrevista al autor (si respira todavía) o editor junto con un premio aún sin desvelar. Sin más dilación ahí va la de lista de los seis títulos, seis, que os proponemos los Infames:

1. 'Help a él', reeditado por Periférica este año, recupera a uno de los clásicos de los años 80. La manera en que el libro cuestiona los parámetros de espacio y tiempo que nos rodea, la disolución de vida y muerte convirtiéndose en forma de realidad, lo llevan a ocupar un espacio especial en cualquier librería. No es un escritor raro, maldito o loco, es sencillamente Fogwill.

2. Con la magnífica 'El mar de todos los muertos' (Lumen), Javier Argüello ha logrado hacer olvidar a muchos críticos el escalímetro con el que esperaban comparar su nueva novela con las expectativas generadas con su anterior libro, 'Siete cuentos Imposibles'. La novela se mueve de forma espléndida entre muchos polos: entre la decisión de escribir y el miedo al complejo 'Bartleby'; entre la comodidad de la apariencia normal de las cosas y el extrañamiento de ciertos acontecimientos ocurridos en una casa perdida de la costa mallorquina. Para nosotros, una de las mejores lecturas del año.

3. 'De la elegancia mientras se duerme', del autoproclamado y excesivo Vizconde de Lascano Tegui, es mucho más que un título genial. En alguna ocasión hemos leído que los amigos de Impedimenta se lamentaban de la poca fortuna de esta obra. Los Infames recogemos el guante (aunque tras el terciopelo se esconda la mano de un asesino) y reivindicamos este título entre los mejores del año.

4. Joyce Johnson, con sus memorias beat 'Personajes secundarios' (Libros del Asteroide), dejó de estar desenfocada y en un segundo plano en las fotos junto a Kerouac. No es un libro de segunda fila que se deje arrastrar por las figuras principales de esa época, sino el lúcido retrato de la presión familiar y de la libertad que existía tras esa puerta cerrada. Contar la 'historia' desde un punto de vista diferente y necesario, el de una joven descubriendo el aliento de la vida en todo ese barullo de creatividad y excesos. Escrito con una maravillosa prosa musical no sólo para los seguidores beatniks, sino para quien disfrute leyendo.

5. 'Derrumbe' de Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral). El escritor asturiano pone ante nosotros la certeza de un derrumbe, físico y moral, en una época dominada por el miedo (o peor, del miedo a tener miedo). Por encima de todas las historias presentes en este libro sobrevuela una violencia sorda, a la manera de un zumbido incómodo, de la que no podemos escapar.

6. Uno de los personajes más atrayentes que hemos descubierto este año es Jean Galmot, el protagonista de 'Ron', la novela de Blaise Cendrars editada por Barataria. La narración se alimenta de la atracción para tratar de reescribir la vida legendaria de Galmot. Rastreando en él descubriremos su pasado como periodista, empresario del ron, buscador de oro y millonario, diputado en la Guayana y corredor de fondo en pantagruélicas fiestas. Jean Galmot ha muerto. Pero quién fue y cuál su leyenda.

La mesa electoral de Tipos Infames

Damas y caballeros, he aquí los elegidos por los Infames. No lo dudéis y apostad. Ahora que los canódromos están desapareciendo… ¿existe algún otro lugar mejor para dar rienda a vuestro frenesí del juego?

Publicado en soitu.es (23-12-2008)


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Por si no quieres leer a Paul Auster, tenemos un plan B

12 de noviembre de 2008

Un hombre en la oscuridad contra sus fantasmas

Paul Auster lo tiene todo para ser leído. ¿No? Cada cual tiene sus razones para esperar cada nueva entrega del norteamericano. Nosotros, en cambio, teníamos algunas para no leer 'Un hombre en la oscuridad'. Un Tipo Infame cogió una manía completamente irracional a Auster después de tratar de leer 'Viajes por el scriptorium' (Anagrama, 2007): "Eso sí que es infamia, y no lo nuestro", escribió en las dedicatorias de los dos ejemplares que nos regaló del estupendo 'Viaje alrededor de mi cuarto' de Xavier de Maistre (Funambulista, 2007); suponemos que con el dinero de la devolución del libro de Auster.

Nosotros dos, mucho más mesurados, cuando nos preguntaban, simplemente decíamos que preferíamos releer 'El palacio de la luna', 'Leviatán' o 'El país de las últimas cosas' (todos ellos editados por Anagrama), antes que una nueva novela. Y a pesar de todo hemos terminando leyendo 'Un hombre en la oscuridad' (Anagrama, 2008), aunque con la intención de recomendar una lectura paralela.

Pero en primer lugar: la última novela de Paul Auster:
August Brill se está recuperando de un accidente de coche en casa de su hija. Su escasa movilidad, sumada a sus problemas para conciliar el sueño, hace que en cuanto llega la noche y apaga la luz nada le distraiga de volver a pensar en lo mismo. Así que pone todo su esfuerzo en alejar de su mente los fantasmas que le rondan, inventándose historias y tratando de esquivar lo inevitable: que una idea le lleve a otra (y así sucesivamente) hasta que termine recordando su propio pasado y el de su mujer, la pena de su hija y el drama de su nieta, cuyo novio fue asesinado en Irak.

Y hasta aquí puedo leer (como decía Mayra Gómez Kemp). Quien haya leído un par de novelas de Paul Auster y tenga un poco de suspicacia podrá imaginar el resto. Aprovechando la profesión de mago de Owen Brick (El Gran Zavallo), creemos que Paul Auster ha perdido cierta magia a fuerza de repetir los trucos. En 'Un hombre en la oscuridad' ya no es posible la confusión de expectativas que en otros libros suyos lograban sorprender al lector. Tan sólo consiguieron sorprendernos las críticas sobradamente elogiosas, como si nadie pudiera toserle al Sr. Auster; bueno, nadie salvo Mario Vargas Llosa, que recientemente exageró (como últimamente nos tiene acostumbrados) metiendo en el mismo saco a los "esperpentos indumentarios" de John Galiano, a la revista Hola y a Paul Auster, entre otros, como representantes de lo que él tiene a bien llamar la "civilización del espectáculo", que trata de huir de la reflexión y de todo aquello que no sea divertido.


"Es curioso cómo es similar la oscuridad del mundo a la de los párpados, pantallas infinitas en donde puede escenificarse el mundo con más posibilidades de las que el mundo suele tener. Nuestra mente insiste en buscar las formas. […] Cuando todo es negro la vista puede llegar a cualquier sitio. ¿Quién pone límites a la oscuridad?"

Este fragmento bien podría parecer entresacado de 'Un hombre en la oscuridad' pero se trata de la extraordinaria novela que leímos en paralelo a la de Auster: 'El mar de todos los muertos' (Lumen, 2008) de Javier Argüello, conocido para algunos por 'Siete cuentos imposibles' (Lumen, 2002). A diferencia de la huida que se plantea a sí mismo August Brill, basada en la ilusión del olvido y guardar silencio sobre su pasado, la huida de Joaquín, protagonista y narrador de 'El mar de todos los muertos', es geográfica: huye de la fama y de las expectativas generadas por su primer libro, huye del lugar en que le conocen, de los círculos literarios y de sí mismo.

"Vine a Mallorca con el firme propósito de dejar de escribir". Un inicio que puede parecer escrito por Vila-Matas y que según avanza la novela nos recordaba en muchas ocasiones a 'La invención de Morel' de Bioy Casares, porque en cuanto Joaquín se instale en la casa de la costa empezará a sentirse extrañado por una cadena de acontecimientos incomprensibles (incluidas apariciones de familiares que creía muertos y túneles subterráneos) que a ratos parecen sueños, a ratos productos de su imaginación de escritor, pero siempre con consecuencias palpables en la vida real. Porque uno de los grandes aciertos de 'El mar de todos los muertos' es continuar con la ficción desde el principio al final de la novela, sin caer en los recursos fáciles que tratan de explicar las razones lógicas de lo sucedido.

Javier Argüello demostró en los cuentos sobradas capacidades para inventar ficciones, una virtud que parece seguir creciendo y que logra saber mantener a lo largo de la larga distancia de la novela. Magnífica.

Y si alguien no desea salir del ámbito de la literatura norteamericana contemporánea, hemos sacado de nuestras estanterías otro libro con cierta similitud temática: 'El nombre del mundo' de Denis Johnson (Mondadori, 2003). Michael Reed, profesor universitario, cuenta su particular descenso al infierno de sus recuerdos: la muerte de su mujer y su hija en un accidente de tráfico del que él logró sobrevivir; y las conversaciones imaginarias que él tiene con el vigilante de un museo al que acude con frecuencia porque, de forma inexplicable, hay un dibujo que le obsesiona.

De Denis Johnson (otra recomendación de Rodrigo Fresán a la que afortunadamente hicimos caso) se acaba de presentar 'Árbol de humo', también en Mondadori, ambientada en la guerra de Vietnam y ganadora del National Book Award 2007.


Publicado en soitu.es (09-11-2008)


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