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Happening pombiano
Vudú poético en tiempos de terror
Pero de los restos de aquel incendio iban a germinar buena parte de las poéticas posteriores como la del colectivo bizarro-musical Zaj. Un nombre con resonancias de bofetada: ¡Zaj!. ¿la posibilidad de un fluxus español? ¿qué coño fue zaj? "zaj es como un bar. la gente entra, sale, está; se toma una copa y deja una propina". Más claro agua.
Y más nombres, muchos más, que se alzaron en armas contra la impotencia creadora, para devolver a las palabras su primitivo poder de desvelamiento: Fernando Millán, Gómez de Liaño, el creador de máquinas imposibles Edgardo Antonio Vigo, Clemente Padín, Guillermo Deisler, el grupo ALGO, Antonio Gómez, el nunca suficientemente leído José Miguel Ullán...
dos hostias para Antonio Gómez
Los lectores más asiduos a esta sección habrán notado lo afectados que estamos los Tipos Infames con las publicaciones de las pequeñas editoriales. Muchos pensarán que somos mercenarios de la escritura y que acudimos al mejor postor. Lástima, pero no es verdad, más nos gustaría a nosotros.
Con su nueva obra 'El hilo de las marionetas' (2008) el autor renuncia a la época y espacio histórico de su anterior novela para aparcar en el actual Madrid. Ciudad que se convierte en protagonista de la historia, pues además de enmarcar a los diversos y variopintos personajes, los determina y condiciona en su aspecto, personalidad y forma de interrelacionarse.
El espacio urbano cierra sus alas sobre un límite abarcable, un barrio concreto, síntesis de la capital que condensa y desentierra la realidad. Realidad que sucumbe diariamente bajo el trajín cotidiano. La publicidad, el transporte público, el terrible mobiliario urbano… van solapando aquello singular que conforma una ciudad, la identidad de ésta y de las personas que la padecen.
Es en 'El hilo de las marionetas' el Madrid imperceptible, que no se ve, que aparenta ser la ciudad imaginada por Gallardón, pero que nos conduce a las entrañas de los chatos de vino, las criadillas y las prostitutas de la calle Montera. Madrid con olor a pubis sudoroso, de aliento alcohólico y vida nocturna. El laberinto de pueblo con aires de metrópoli que Ramón y Umbral amaron y narraron tanto. La visión de la auténtica ciudad, que se siente y vive fuera de los márgenes de lo convencional, el Dublín de Joyce, el París de Perec, o la Barcelona de Mendoza son algunos ejemplos de lo que una ciudad puede esconder.
Juristo crea un territorio comanche imaginario, dominio de una vieja mafiosa, cuyo eje de poder se ubica en un barrio llamado del Refugio. En ese tórrido verano madrileño se vive a golpe refrigerado de aire acondicionado y los múltiples personajes subsisten, cada uno a su manera en ese infierno del propio abismo.
Un panel de seres que tornan a lugares comunes con un marcado instituto de supervivencia. De manera sugerente y con una desbordante imaginación, que algunos pueden clasificar de excesiva, el ex-redactor jefe consigue desglosar la miseria humana que tan desapercibida pasa cuando la miramos de cerca. La miseria ajena a la crisis económica e intrínseca a la naturaleza humana de la que el autor nos hace cómplices imposibilita que permanezcamos indiferentes.
La soledad del jubilado cuyo nexo nostálgico arranca un clásico Marantz, la extraña relación entre una talluda aspirante a modelo, un ejecutivo drogata y un gánster en ascenso, la dependencia de la morbosa amante lesbiana hacia la jefa del clan… conforman los ingredientes de un caldo de cocido necesario para la trama, suspicaz y en ocasiones perversa, que conduce a un final sorprendente. En definitiva una lectura muy recomendable, que captó nuestra atención por la portada y que logró aumentar el interés desde sus primeras páginas. Esperamos más noticias suyas.
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