Ramón Google de la Serna

3 de julio de 2009

Lo sentimos, pero no hemos podido resistirnos a reproducir la imagen del maestro con la que nos ha saludado esta mañana el conocido buscador. El acabose...


(Con apenas un minuto de diferencia dos infames trataron de colgar sus respectivos comentarios ante la agradable sorpresa de encontrarse a Ramón haciendo de "g" de google. El comentario leído arriba se adelantó y yo he preferido apartarme y borrar el mío, para convertirme en nota a pie de página)

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experimenta, experimenta... que algo queda!

13 de mayo de 2009

No sé cuanto tiempo pude estar allí de pie. Tal vez sólo fueron un par minutos, pero pudieron ser horas. Da igual. Allí estaba él, frente al estanque del Retiro jugando al nuevo rico, alborotando el gallinero, enfundándose esa mano inapreciable, convincente, hipnótica...

No es extraño que se haya elegido la figura de Ramón (descúbranse, coño, que estamos hablando del maestro) para iniciar este recorrido por "Escrituras en libertad". Una exposición que pretende ofercer una visión de conjunto de aquello que hemos dado en llamar "poesía experimental", centrándose en el ámbito español e hispanoamericano y en momentos estelares como lo fueron las vanguardias y los años sesenta. Momentos en los que se puso en entredicho la discursividad del lenguaje escrito, violentándolo hasta la quiebra.

Happening pombiano


"Poesía experimental", una etiqueta equívoca (como todas por otra parte ¿no?) que señala aquellas aproximaciones en las que palabra e imagen han transitado por territorios comunes hasta tocarse, confundiéndose en muchas ocasiones por el camino. Uno muchas veces tiene la impresión de que el árbol (feo y aburrido donde los haya) no nos deja ver el bosque. Un bosque animado, porque son las propias palabras las que se animan, independizándose de la dictadura del papel y acercándose a la música.
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Son muchos los que están presentes en la sede madrileña del Cervantes: el creacionista Vicente Huidobro, los catalanes Josep María Junoy y Salvat Papasseit (barrenero tipográfico), los ultraístas asomados al viaducto, el inspector de alcantarillas conocido como Gecé... todo ese período anterior a la guerra está repleto de papeles humildes y amarillentos, ajados por el paso del tiempo y la humedad pero que se resiste a abandonarnos.

Luego vendría el tajo, y con él el silencio. Pero si se escuchaba atentamente todavía era posible descubrir una voz antigua, resonando desde el fondo de aquella misma soledad. Ya fuera el surrealismo ibérico que abanderó el excesivo Carlos Edmundo de Ory o el genial trapecista que fue Joan Brossa, el caso es que las letras seguían animándose hasta llegar a los primeros sesenta, años en los que comienzan a surgir figuras como el uruguayo Julio Campal, quien se empeñó en sacar del armario el cadáver insepulto de la vanguardia y agitarlo ante las narices de una españa incrédula, la españa del incienso y la caspa, pero también la de la poesía bronca y social que nunca llegó a entender a este iniciado en el secreto.

Vudú poético en tiempos de terror

Pero de los restos de aquel incendio iban a germinar buena parte de las poéticas posteriores como la del colectivo bizarro-musical Zaj. Un nombre con resonancias de bofetada: ¡Zaj!. ¿la posibilidad de un fluxus español? ¿qué coño fue zaj? "zaj es como un bar. la gente entra, sale, está; se toma una copa y deja una propina". Más claro agua.

Y más nombres, muchos más, que se alzaron en armas contra la impotencia creadora, para devolver a las palabras su primitivo poder de desvelamiento: Fernando Millán, Gómez de Liaño, el creador de máquinas imposibles Edgardo Antonio Vigo, Clemente Padín, Guillermo Deisler, el grupo ALGO, Antonio Gómez, el nunca suficientemente leído José Miguel Ullán...


dos hostias para Antonio Gómez

Hace ya mucho tiempo que no jugamos con las palabras... todavía están a tiempo, pero sólo hasta el 25 de mayo.

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El refugio de un pubis

11 de octubre de 2008
calles del gran pubis de españa

Los lectores más asiduos a esta sección habrán notado lo afectados que estamos los Tipos Infames con las publicaciones de las pequeñas editoriales. Muchos pensarán que somos mercenarios de la escritura y que acudimos al mejor postor. Lástima, pero no es verdad, más nos gustaría a nosotros.

Una de las pequeñas compañías libreras que no mencionamos el otro día
es Trama Editorial, la cual a través de su colección Cercanías publica
interesantes obras de autores contemporáneos. Uno de ellos es
Juan Ángel Juristo, periodista, escritor y 'comentador'
de obra literaria ajena, que vuelve a publicar en esta misma editorial tras
la aparición en 2006 de 'Detrás del Sol'.

Con su nueva obra 'El hilo de las marionetas' (2008) el autor renuncia a la época y espacio histórico de su anterior novela para aparcar en el actual Madrid. Ciudad que se convierte en protagonista de la historia, pues además de enmarcar a los diversos y variopintos personajes, los determina y condiciona en su aspecto, personalidad y forma de interrelacionarse.

El espacio urbano cierra sus alas sobre un límite abarcable, un barrio concreto, síntesis de la capital que condensa y desentierra la realidad. Realidad que sucumbe diariamente bajo el trajín cotidiano. La publicidad, el transporte público, el terrible mobiliario urbano… van solapando aquello singular que conforma una ciudad, la identidad de ésta y de las personas que la padecen.


umbral, urbanita al desnudo

Es en 'El hilo de las marionetas' el Madrid imperceptible, que no se ve, que aparenta ser la ciudad imaginada por Gallardón, pero que nos conduce a las entrañas de los chatos de vino, las criadillas y las prostitutas de la calle Montera. Madrid con olor a pubis sudoroso, de aliento alcohólico y vida nocturna. El laberinto de pueblo con aires de metrópoli que Ramón y Umbral amaron y narraron tanto. La visión de la auténtica ciudad, que se siente y vive fuera de los márgenes de lo convencional, el Dublín de Joyce, el París de Perec, o la Barcelona de Mendoza son algunos ejemplos de lo que una ciudad puede esconder.

Juristo crea un territorio comanche imaginario, dominio de una vieja mafiosa, cuyo eje de poder se ubica en un barrio llamado del Refugio. En ese tórrido verano madrileño se vive a golpe refrigerado de aire acondicionado y los múltiples personajes subsisten, cada uno a su manera en ese infierno del propio abismo.

Un panel de seres que tornan a lugares comunes con un marcado instituto de supervivencia. De manera sugerente y con una desbordante imaginación, que algunos pueden clasificar de excesiva, el ex-redactor jefe consigue desglosar la miseria humana que tan desapercibida pasa cuando la miramos de cerca. La miseria ajena a la crisis económica e intrínseca a la naturaleza humana de la que el autor nos hace cómplices imposibilita que permanezcamos indiferentes.

La soledad del jubilado cuyo nexo nostálgico arranca un clásico Marantz, la extraña relación entre una talluda aspirante a modelo, un ejecutivo drogata y un gánster en ascenso, la dependencia de la morbosa amante lesbiana hacia la jefa del clan… conforman los ingredientes de un caldo de cocido necesario para la trama, suspicaz y en ocasiones perversa, que conduce a un final sorprendente. En definitiva una lectura muy recomendable, que captó nuestra atención por la portada y que logró aumentar el interés desde sus primeras páginas. Esperamos más noticias suyas.

De esta misma editorial (Trama) también disfrutamos (y recomendamos):

  • Iñigo García Ureta, 'Escrito en blanco'. Una serie de retratos de distintos personajes más o menos conocidos (Charlie Parker, Bolaño, estrellas porno y sobre todo, Mordecai Richler, autor de una magnífica novela, 'La versión de Barney', que Íñigo García quiere reivindicar y que a nosotros también nos pareció buenísima).
  • 'Arte de distinguir a los cursis', un maravilloso título para este libro de Francisco Silvela (con un estupendo prólogo de Mario Merlino) sobre las cualidades que distinguen la cursilería en muchas personas (cuando él lo escribió y hoy en día: hagan la prueba)
Publicado en soitu.es el 11/10/2008

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