Richard Yates

22 de enero de 2009
Richard Yates. Sin más.

He insistido tanto en la calidad e sabiduría de las novelas de Richard Yates. He alabado tanto su magnífica tristeza y he repetido tantas veces que todo el mundo debería leer sus libros ( "Vía Revolucionaria" y "Las hermanas Grimes" ) que lamento tener que volver a intentarlo hoy para poder lograrlo algún día, aunque sea por otros medios y mediante otras voces: podéis leer algunas reseñas que en los últimos días han aparecido en la prensa:

Sara Brito en Público: La pesadilla americana de Richard Yates

Javier Aparicio Maydeu en Babelia: Un ácido retrato social

Barbara Probst Solomon en El País; Vía Revolucionaria

Mientras esperamos poder añadir más (quien sepa algo que nos avise, por favor), las últimas palabras, como en otras muchas ocasiones, son de Rodrigo Fresán: "Richard Yates es el gran escritor de la tristeza norteamericana. No hay nadie más triste que él. Ni siquiera Fitzgerald es tan triste como Yates. Hay en sus libros una inconfundible calidad -una de las muchas y tan ambiguas formas de la felicidad- a la hora de retratar la tristeza."


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1 comentario

  • Richard Yates (1926-1992)

    COSAS POSITIVAS
    Me parece magistral el modo de contar el mundo interior de los personajes. Yates tiene una manera de exhibir la intimidad de los demás que casi te produce pudor mirarla, como un poco de vergüenza de asistir a cosas que no son para otro. Aplica una especie de resonancia magnética al cerebro y nos muestra todo, hasta las conversaciones que anticipan los personajes. Ciertamente el estilo es a veces algo pomposo, casi demasiado perfecto, pero las herramientas narrativas de este escritor son de primera calidad. Veo ecos de Sinclair Lewis (Babbit) y de Bellow.

    COSAS NEGATIVAS
    La historia es demoledora. El matrimonio, la amistad, el trabajo, todo es para ellos un aburrimiento, no tienen metas. La vida les está pasando de largo, se sienten superiores y especiales, quieren salir de la mediocridad que les rodea. Materializan esto en querer irse a Europa. Como si el problema fueran las circunstancias. Reniegan del sentimentalismo optimista y facilón de la sociedad norteamericana, lacra que consideran más perniciosa que el ánimo de lucro y la pérdida de valores espirituales. Se asfixian en la vaciedad irremisible que ven fuera de ellos. Son contradictorios pues ellos mismos no hacen más que dejarse llevar por sus sentimientos o la pulsión del momento, a la hora de plantearse el aborto o el adulterio.

    Particularmente he apreciado mucho el estilo pero la historia no evoluciona mucho desde la mitad de la novela. Sólo quedan por conocer desde entonces los detalles del desastre. Conclusión, en conjunto, no me parece una novela del todo redonda, a pesar de sus aciertos.