Falta algo: 'Las orejas del lobo' de Antonio Ungar

17 de junio de 2009
portada francesa del libro

Hace dos o tres fines de semana, Félix Romeo dedicó su página de "Las Iluminaciones" (dentro del ABCD de las Artes y las Letras: nunca es azar y todos los sábados el suplemento se abre por esta página) a recopilar distintas "llamadas de atención" sobre escritores y libros que aún no habían sido traducidos al castellano o que, y este es un problema bastante frecuente y que a mí me interesa en particular, siendo sus autores latinoamericanos, no estaban publicados aquí y son prácticamente imposibles de leer. El artículo, titulado "¿Falta algo?" , se convirtió en un pequeño inventario de títulos que merecería la pena editar, y al que también tengo una novela que añadir.

Enrique Vila-Matas señaló el interés de 'Artistes san oeuvres', de Jean-Yves Jouannais (una temática muy afín al autor amigo de escritores que no escriben y de conjuras silenciosas), y de la novela de Sergio Chejfec, 'Los incompletos'. De este autor argentino se ha publicado en España tan sólo una (estupenda -perdón por el paréntesis-) novela, 'Mis dos mundos', y a pesar de escribir en castellano y tener la mayoría de sus libros editados en la filial argentina de Alfaguara, sus libros son imposibles de conseguir aquí; se pueden importar, y yo compré hace poco un ejemplar de 'El aire', pero se encarecen bastante unos libros que podrían costar la mitad. Algo más y enseguida continúo: los mejores análisis que he leído de su obra corren a cargo de Antonio Jiménez Morato en su blog Vivir Del Cuento: aquí.

Javier Cercas propuso una novela de Mordecai Richler, 'Joshua, then and now'., y una enorme alegría: preguntó si toda la obra de Roland Topor está traducida. "Me gusta casi todo", dijo, y yo comparto su opinión. Busquen en librerías, en estanterías casi escondidas, las recientes ediciones de 'La cocina caníbal' o 'El quimérico inquilino', y con un poco de suerte aún pueden darse una alegría con 'Acostarse con la reina y otras delicias'.

Muy interesantes eran también los "olvidos" sobre los que llamaron la atención Juan Francisco Ferré (Coover, Gaddis, Gass, Barth, William T. Vollman, Richard Powers, Philippe Sollers, Arno Schmidt...), Paula Cifuentes (el siglo XVIII francés, un aspecto del que ella misma se encargará en una colección que prepara en la editorial Barril & Barral), David Trueba (Robert Benchley, A. J. Liebling, Ben Hecht, Peter Cook, Alexander Herzen...), José María Conget y otros.

Pero yo me apunté las recomendaciones de Andrés Ibáñez: " 'El ferrocarril de la vía lactea', de Kenji Miyazama. 'Easy Travel to Other Planets', maravillosas novela de Ted Mooney. Todo Henry Green. 'Lanark', de Alasdair Gray. 'The return', de Walter de la Mare. 'La saga Pilgrimage', de Dorothy Richardson. De Donald Barthelme, su mejor novela para mí, 'Snowwhite'. Y 'El loto dorado', inmensa novela erótica china clásica, lectura favorita de Mao."

Yo -tímidamente- hago mi pequeña aportación a la lista: 'Las orejas del lobo' de Antonio Ungar. Vuelve a suceder lo mismo que en el caso de Chejfec, la última novela del colombiano está escrita en español y aquí no puede conseguirse. Desconozco las dificultades que existen respecto a las ediciones latinoamericanas (supongo que en sentido inverso será igual de difícil e incomprensible), pero ahora mismo sería más sencillo conseguir y leer esa novela en francés, ya que no hace mucho se ha traducido en la editorial Les Allusifs, que conseguir un ejemplar en su idioma original.

Crucemos los dedos y esperemos que alguna editorial con gusto haga caso al buen ojo de Félix Romeo y sus secuaces; o puestos a imaginar (¿acaso es pedir mucho?) alguien pueda cumplir nuestro deseo de pasar una tarde de este mismo verano leyendo 'Las orejas del lobo', y dejarnos de guiar por opiniones ajenas al respecto. Lo dicho: (mucha) suerte.

Antonio Ungar


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¿ Por qué existen los worstsellers ?

11 de junio de 2009
No hay instrucciones seguras para convertir un libro en un best seller. Ni el mismo autor con una novela tan mala (o tan buena) como la anterior, ni una fuerte e insistente campaña promocional, aseguran el éxito de ventas de un libro. La condición de best seller ya no atiende tanto al resultado del libro en cuanto a ventas, sino más a los condicionantes de su nacimiento: un best seller nace para vender, se fabrica con aspiraciones de éxito, y lo demás sería fracasar.

Algunas editoriales buscan fabricar un éxito instantáneo mediante fórmulas estereotipadas y un batiburrillo de géneros con tirón comercial. Pero aunque se logre una sabia combinación (porque para todo hay que saber) de temas y tramas de interés popular, no hay recetas seguras ni exactas para lograr tal fin. Y para acertar una vez hay que fallar muchas otras: ¿quién diría que ahora a la gente le interesarían los vampiros con ipod? ¿qué será lo próximo? (hagamos apuestas).

Pero de la misma forma que no hay ingredientes fijos para asegurarse un best seller (en su acepción de éxito de ventas), tampoco existen explicaciones únicas ni del todo seguras para su antítesis: el worst seller. De repente, una editorial se encuentra incomprensiblemente con un buen libro que ha funcionado especialmente mal en cuanto al nivel de ventas. Creo recordar que el año pasado -por estas mismas fechas- Félix Romeo recopiló para su columna del ABCD (Las Iluminaciones) las respuestas de distintos editores sobre el libro de sus respectivos catálogos que habían vendido peor: demostrando que no había un motivo unitario que pudiera explicar los distintos casos, y que ninguna editorial está a salvo de este cortocircuito que les imposibilita la conexión habitual con sus lectores. No he sido capaz de encontrar esta columna, pero recuerdo a Julián Rodríguez de Periférica sintiéndolo por 'Sin flores ni coronas' de Odette Elina, y a Enrique Redel de Impedimenta opinando que quizá se equivocó en la elección de la portada para 'De la elegancia mientras se duerme' del (falso) Vizconde de Lascano Tegui.

Hoy en la Feria del Libro de Madrid se ha organizado una interesante mesa redonda en la que cinco editores independientes han contado con las mismas ganas con las que nació su proyecto cuál ha sido la historia particular de su worst seller. Los editores de Escalera, Salto de Página, Artemisa, Baile del Sol y Errata Naturae se sinceraron al hablar de los motivos por los que editaron su libro y trataron de encontrar posibles razones para el inexplicable fracaso.
¿Por qué un libro de calidad no encuentra un mínimo lugar en un mercado al parecer tan amplio?

Nosotros estamos absolutamente convencidos de la más que necesaria función de esta pequeñas editoriales independientes y -también- de no ser los únicos que pensamos así. Pero, entonces, se debe a su casi invisibilidad en muchos medios, es cuestión de las distribuidoras que las (re)presentan y llevan a las librerías, o del lugar que ocupan y del poco tiempo que permanecen sus libros en las librerías. Quizá es necesario buscar otros medios por los cuales llegar a sus posibles lectores (que, repito, los hay), quizá hay que esperar el inexplicable éxito (tan poco calculable como el fracaso) de alguno de sus títulos para que la gente repare en la calidad de su catálogo y espere nuevas publicaciones, o igual un inesperado cambio en las motivaciones de los lectores: una curiosidad que vaya más allá de los suplementos de periódicos, una búsqueda que no se quede en el hechizo de las enormes pilas de libros expuestos en mesas pagadas a la entrada de las grandes superficies.
Lo que, nosotros como lectores y ellos como editores, nos negamos a admitir es que sea imposible.

Quien no atraviese ese umbral, se quedará sin poder descubrir libros como 'La mujer por la ventana' de Silda Cordoliani (Escalera, 2008), 'Plop' de Rafael Pinedo (Salto de Página, 2008), 'Viaje al ojo del caballo' de Carlos Jiménez Arribas (Artemisa, 2007), 'La reina de América' de Jorge Majfud (Baile del Sol, 2002) o 'El Destripador' de Robert Desnos (Errata Naturae, 2008). Hoy mismo, en la Feria, podía haber pasado lo mismo si en lugar de asistir al Pabellón de Fundación de Círculo de Lectores nos hubieramos dejado seducir por la publicidad que se repartía cada pocos metros junto a las casetas: casi todos los asistentes llegamos al pabellón con el adelanto editorial de la novela de Guillermo del Toro y el necesario abanico que anunciaba la nueva novela de Ildefonso Falcones, pero por suerte podremos pasar la tarde en nuestras casa leyendo alguno de estos cinco libros tan apetecibles. Y como decimos siempre, iremos de un libro a otro. Y el siguiente nos conducirá después a otro más...

Ediciones Escalera

Salto de Página


Artemisa


Baile del Sol


Errata Naturae


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Los votantes misteriososy la curiosidad de algunos

29 de diciembre de 2008
¿Quién enseña a posar a los escritores?

En Babelia se pone por las nubes la última novela de Ian McEwan, Chesil Beach (Anagrama, 2008) Y bien? Bien, no nos parece mal. Ha sido elegida por las votaciones de 57 críticos, colaboradores y periodistas del suplemento como "el mejor libro del año", o "el más grande" -a pesar de sus 184 páginas- de "los diez grandes títulos de 2008". Nuestros gustos como Tipos Infames fueron por otro lado, pero no está mal.

Vicente Molina Foix escribe un elogioso artículo sobre la novela en cuestión. Y de entre sus palabras subrayo un comentario sobre Sábado, otra novela de McEwan que no he leído, y que logra -aunque por su negatividad- llamar mi atención. Dice: "Pero lo que en "Sábado" (uno de sus pocos libros decepcionantes) era laboriosa fábula de la metástasis del 11 de septiembre (...)"

Pero ahí no acaba la cosa, porque las ganas de leer Sábado aumentan cuando en "Las iluminaciones", la columna-página de Félix Romeo en el ABCD de Letras del mismo día, mientras comenta "For you", la ópera con libreto de Ian McEwan, hace un paréntesis para aclarar que "algunos de los libros de McEwan, sobre todo Sábado (Anagrama), me gustan mucho." A veces una crítica negativa nos alienta aún más a leer cierta novela. No suele pasar, no sé por qué y no le encuentro explicación, pero no creo ser el único. Hace tiempo me pasó con la película In the mood for love tras los comentarios aburridos de algunos amigos, y ahora con esta novela del inglés.


Pero el caso del que quiero hablar y por el que he empezado a escribir es otro. Aunque referente también a McEwan. Miguel Ángel Muñoz en su blog, El síndrome Chéjov, aficionado a las listas, dedica también un post a la mencionada y confeccionada por El País sobre sus libros destacados del año. Se alegra por el escritor que ya tantas veces he citado hoy y que obviaré ahora, que no se hayan hecho distinciones por género y que los cuentos de Cristina Fernández Cubas (Tusquets) hayan ocupado un lugar tan destacado en la lista. Hasta aquí bien. Y normal, diría yo. Pero lo interesante es cuando por una mezcla de curiosidad y aburrimiento navideño que todos hemos conocido se descarga en pdf la lista de las votaciones de críticos y colaboradores para contar y sumar él mismo los votos.

El resultado deja a la imaginación un montón de posibilidades de las que poder sospechar, así que lo mejor será que cada cual se invente la suya después de leer y comprobar lo que dice Miguel Ángel Muñoz: "La conclusión es curiosa pero poco sorprendente en estos tiempos que corren. Se dice que han votado 57 críticos pero la lista sólo incluye a 49. No sé dónde se han quedado los 8 restantes, porque no parece haber ningún salto en los apellidos que indique un error en la confección del pdf. Pero es que, además, en el cómputo total "Chesil beach", el libro más destacado, suma 46 puntos y 5 menciones. El libro "Todos los cuentos" de Fernández Cubas 53 puntos y 8 menciones."

En esta ocasión no pienso decir nada. Elemental querido...


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