La frase de la semana es ...

19 de junio de 2009
Seguramente Borges tampoco nadaba tan bien como él

Si con el tiempo se descubre que Fogwill no es de este planeta habrá quien no se sorprenda, pero nosotros nos llevaríamos una profunda desilusión: Fogwill es de esos pocos escritores que aún nos hacen tener esperanza en los escritores. De Fogwill no esperen el rostro serio y falsamente sesudo para la foto en la contraportada del libro, no encontrarán la postura del escritor aburrido de sus propias ideas que tiene que apoyar su cara en la palma de la mano para no quedarse dormido en la sesión fotográfica. Fogwill puede comerse un plátano o hacer karate mostrando de forma feliz su estómago flácido...

Borges se refirió a él como "el hombre que más sabe de coches y de cigarrillos". Ahora a raíz de la publicación de otra de sus novelas, le piden que sea él quien diga algo sobre el maestro argentino. Y así fue:

"Siempre dije que él escribía mejor, pero que yo veía mejor. Pero más en serio, estoy convencido de que Borges nos constituye y que consagró su vida a escribir para escritores, convenciéndoles de que ninguno de ellos podría escribir mejor; incluso los que hemos podido vivir mejor que él."

posdata: estamos leyendo 'Un guión para Artkino' (Periférica, 2009), así que dentro de poco volveremos a hablar de Fogwill -lo que no sabemos aún es cómo será la foto que ilustre nuestro artículo-.

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¡ Seis libros seis !

28 de diciembre de 2008
¿ Argüello o Johnson...?

Llegadas estas emotivas fiestas, para algunos más que para otros, y embriagados por el aroma de los suplementos culturales, los Infames hemos vuelto la vista atrás en busca del mejor libro de 2008. Para ello os invitamos a que os manifestéis mediante vuestro voto: el único requisito es que la obra haya sido editada durante 2008 y que la hayamos comentado en este rincón, guarida de la infamia. Evitando falsas acusaciones de tibieza, podréis ver nuestros favoritos en el final del artículo.

Para animaros a participar en este 'concurso', entre los votantes registrados se regalará el libro ganador. Además, el afortunado conocerá en persona a los Tipos Infames, galanes y apuestos caballeros, y comentará con ellos sus preferencias y gustos literarios en una entrevista que será posteriormente publicada. Aunque todos los votos son bienvenidos, sólo los votos de los usuarios registrados se tendrán en cuenta para el concurso. El comentario más original se hará con el triunfo.

El plazo de votación comienza ahora y se cerrará el martes 30 a las 23:59. Durante el fin de semana haremos un primer recuento de votos para que aquellos que no hayáis votado todavía podáis afinar el dardo. Recordad: un lector registrado, un voto. El libro seleccionado por vosotros tendrá además un artículo especial con entrevista al autor (si respira todavía) o editor junto con un premio aún sin desvelar. Sin más dilación ahí va la de lista de los seis títulos, seis, que os proponemos los Infames:

1. 'Help a él', reeditado por Periférica este año, recupera a uno de los clásicos de los años 80. La manera en que el libro cuestiona los parámetros de espacio y tiempo que nos rodea, la disolución de vida y muerte convirtiéndose en forma de realidad, lo llevan a ocupar un espacio especial en cualquier librería. No es un escritor raro, maldito o loco, es sencillamente Fogwill.

2. Con la magnífica 'El mar de todos los muertos' (Lumen), Javier Argüello ha logrado hacer olvidar a muchos críticos el escalímetro con el que esperaban comparar su nueva novela con las expectativas generadas con su anterior libro, 'Siete cuentos Imposibles'. La novela se mueve de forma espléndida entre muchos polos: entre la decisión de escribir y el miedo al complejo 'Bartleby'; entre la comodidad de la apariencia normal de las cosas y el extrañamiento de ciertos acontecimientos ocurridos en una casa perdida de la costa mallorquina. Para nosotros, una de las mejores lecturas del año.

3. 'De la elegancia mientras se duerme', del autoproclamado y excesivo Vizconde de Lascano Tegui, es mucho más que un título genial. En alguna ocasión hemos leído que los amigos de Impedimenta se lamentaban de la poca fortuna de esta obra. Los Infames recogemos el guante (aunque tras el terciopelo se esconda la mano de un asesino) y reivindicamos este título entre los mejores del año.

4. Joyce Johnson, con sus memorias beat 'Personajes secundarios' (Libros del Asteroide), dejó de estar desenfocada y en un segundo plano en las fotos junto a Kerouac. No es un libro de segunda fila que se deje arrastrar por las figuras principales de esa época, sino el lúcido retrato de la presión familiar y de la libertad que existía tras esa puerta cerrada. Contar la 'historia' desde un punto de vista diferente y necesario, el de una joven descubriendo el aliento de la vida en todo ese barullo de creatividad y excesos. Escrito con una maravillosa prosa musical no sólo para los seguidores beatniks, sino para quien disfrute leyendo.

5. 'Derrumbe' de Ricardo Menéndez Salmón (Seix Barral). El escritor asturiano pone ante nosotros la certeza de un derrumbe, físico y moral, en una época dominada por el miedo (o peor, del miedo a tener miedo). Por encima de todas las historias presentes en este libro sobrevuela una violencia sorda, a la manera de un zumbido incómodo, de la que no podemos escapar.

6. Uno de los personajes más atrayentes que hemos descubierto este año es Jean Galmot, el protagonista de 'Ron', la novela de Blaise Cendrars editada por Barataria. La narración se alimenta de la atracción para tratar de reescribir la vida legendaria de Galmot. Rastreando en él descubriremos su pasado como periodista, empresario del ron, buscador de oro y millonario, diputado en la Guayana y corredor de fondo en pantagruélicas fiestas. Jean Galmot ha muerto. Pero quién fue y cuál su leyenda.

La mesa electoral de Tipos Infames

Damas y caballeros, he aquí los elegidos por los Infames. No lo dudéis y apostad. Ahora que los canódromos están desapareciendo… ¿existe algún otro lugar mejor para dar rienda a vuestro frenesí del juego?

Publicado en soitu.es (23-12-2008)


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HELP POR MÍ Y POR TODOS MIS COMPAÑEROS (POR MÍ PRIMERO)

25 de julio de 2008

Quizá haya sido el cansancio nocturno, el caluroso verano o las celebraciones del Orgullo lo que me ha llevado a recordar una obra singular. Se trata de 'Help a él', la novela de Roberto Fogwill, que tanto furor causó en los desteñidos 80 y que ahora recupera Periférica en una nueva edición.

La noche, la pérdida, la ciudad, el sexo, las drogas… suelen convertirse en temas habituales de las novelas actuales. Sin embargo el abusivo manoseo de determinados elementos hace que el acercamiento a estos mismos se llene de tópicos, alejando al lector y suponiendo en él cierta ignorancia pueblerina. Parece que para determinados autores (evitaremos nombres) el posible desconocimiento de una realidad o situación por parte del lector implica la carencia previa de experiencias semejantes, ya sean leídas o vividas con anterioridad.

Entre estos escritores no se encuentra Fogwill. El literato usa todos los ingredientes arriba mencionados de forma natural, sin estridencias ni barroquismos. No se relame por descubrir al lector, sino que transmite vivencias de personajes comunes con una trama sencilla, plagada de cotidianidad. Si Fogwill avanza con soltura en la arquitectura de las sensaciones, no es por casualidad, denota un conocimiento profundo de las relaciones personales.

Porque todos perdemos algo, porque todos perdimos a alguien, sabemos el estado profundo en el que nos hallamos en tales situaciones. Acabamos por confundirnos, recorrer lugares que fueron compartidos y que nos transportan a otro tiempo, que ya no es en el que gozamos. ¿Qué sucede entonces cuando la pérdida es definitiva? ¿Cuando quien amamos se escapa sin posibilidad de vuelta atrás? La muerte llega: la vida es un lento morirse. Para Fogwill no existe ese principio y tal fin. Vida y muerte están unidos como algo indisoluble, lo uno lleva a lo otro y viceversa. Para ello cuestiona en la breve novela el espacio y el tiempo presente, transportándonos a un pasado que revive en el presente como acto final. Es el texto la actualización de un recuerdo que no se quiere, ni se puede olvidar.


Los argumentos no valen en el estado de pérdida, las razones tampoco. Por ello Fogwill no escarba en el sentimiento de ausencia. Acepta el abandono, la soledad como estado y la presencia de la figura femenina como guía de vida. En este caso, la fallecida Vera Ortiz es quien revive al personaje de él. Es ella la que le reconstruye, le forja y es él, ser masculino, quien es engañado o no, por la imagen de la que se fue. El encuentro con ella después de su muerte es el bautismo de la vida, el sexo. No se puede festejar de otra forma lo efímero de la existencia que exaltándola en orgasmo.

Un buen libro del que disfrutarán tanto que no podrán dejar de recomendarlo a amigos, camareros, constructores, utilleros... No podrán evitar hacer apología de 'Help a él', que es hacer apología de la buena Literatura. Incluso los más atrevidos han encontrado similitudes con 'El Aleph', que ya queda patente en juego-anagrama del título. A igual que Borges, Fogwill mantiene la presencia de la ausente femenina (Vera Ortiz Beti) que nos retrotraer a la Beatriz Viterbo del cuento borgiano. Rasgos y semejanzas que no dejarán indiferente al lector, les acabará gustando o le aborrecerán para siempre.

Además Periférica añade un plus al insertar en el pequeño, amarillo y rugoso libro 'Sobre el arte del novela'. Una breve novela, del mismo autor y época, en la que mantiene las constantes del anterior texto, demostrando que Fogwill está (por méritos propios) junto con César Aira y Ricardo Piglia en el pódium actual de la Literatura argentina.

Publicado en soitu.es (10-07-2008)


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