Cantos rumanos, frío en sentido literal y Luis García Berlanga

29 de enero de 2012

Jueves 2 (20:30)
Desembarco rumano: la editorial El Nadir presenta “La sexagenaria y el joven” e “Interior”, las últimas novelas de Nora Iuga, y de Constantin Fântâneru. Contaremos en la mesa redonda con la presencia de: Blas Parra, Gustavo Dessal, Miguel Ángel Alonso y Alberto Estévez

Viernes 3 (20:00)
Los editores Constantino Bértolo y Julián Rodríguez, nos darán a conocer la nueva edición de “El frío” en la editorial Caballo de Troya junto a su autora, Marta Sanz. ¿Qué mejor manera de comenzar el fin de semana? (los infames no podríamos estar más orgullosos)

Sábado 4 (12:00)
Proyección del documental de José Luis García Sánchez: “Por la gracia de Luis” con la presencia del director, Antonio Gómez Rufo (escritor y guionista) y los productores del mismo. Tras el film un coloquio y unos vinos servirán de cierre a este homenaje al infame más autrohúngaro.

0 comentarios

La memoria como lesión

21 de abril de 2010
odio eterno al fútbol moderno


La entrada en el mundo adulto tiene, como toda pérdida, algo de terrible. Un proceso muchas veces incomprensible a través de los hechos que nos conducen hacia un lugar que no somos sino nosotros mismos. Coradino Vega recorre en El hijo del futbolista (Caballo de Troya) ese itinerario a través de una pequeña colección de instantes suspendidos al principio del verano, cuando el aire parece detenerse y los días hacerse más largos. En un clima seco, junto a las minas de Riotinto, el libro de Vega arde bien.

Sin embargo son esos hechos de la adolescencia, en apariencia livianos e intrascendentes, los que acaban cobrando significado en razón de lo que ocurre más tarde, cuando no elucubramos sobre el futuro y perdemos el tiempo imaginando pasados posibles. Martino es el hijo del futbolista, un adolescente que no deja de mirar el mundo que le rodea con propensión al asombro y que se rebela contra una memoria sepultada como lesión. Y todo lo señalado anteriormente es válido para un país que en 1992 comienza también a disfrutar de su adolescencia tras una larga noche y se celebra como tal, con expectación y expectativa, pero con los mismos miedos e inseguridades.

En el aviso de lectura que acompaña la edición podemos leer “Una narración que crece despacio, paso a paso, casi en voz baja pero que se hace oír. La voz de alguien que no acepta la sumisión como memoria”. Fotos quemadas por el sol, los primeros besos, arena en los pies y campos de tierra, la familia (la puta familia), el saber como una modalidad del dolor… A pesar de su aparente sencillez serán muchos los que habitarán El hijo del futbolista de modo tierno y salvaje, como esos dos adolescentes que se adentran desnudos en el agua en el que es, sin duda, uno de los mejores pasajes del libro. Y eso, créanme, es mucho. Muchísimo. Ya lo verán…


92 zeitgeist

8 comentarios

Escribir "mal" para lograr una obra maestra

17 de mayo de 2009

'Las primas': el deslumbramiento

Lo mejor que le puede pasar a un buen lector es sentirse perplejo e indefenso al inicio de un libro. Empezar a leer y darse cuenta enseguida de que esa novela se sale del 'érase una vez…' con final feliz, personajes estereotipados y una escritura que no pasa de ser sencillamente correcta, sin más. Lo que todos esperamos es que nuestro horizonte de expectativas cambie de pensar que estamos empezando 'una novela más' a sentir que nos enfrentamos a algo distinto e importante.

Y así, completamente absorbido, sin poderme permitir respiros ni pausas, leí ‘Las primas’ de Aurora Venturini (Caballo de Troya , 2009). Y desde entonces trato de encontrar las palabras que logren expresar el desconcierto y la emoción de quien abre un libro casi por casualidad y acaba convencido de su excepcionalidad. Este artículo es mi intento por lograrlo.

‘Las primas’ es una auténtica locura que nos hace sonreír y a la vez excusarnos diciendo que no nos pasa nada, que se nos ha debido de meter algo en el ojo. Pero si digo que cuenta la historia de una peculiar familia, disfuncional a su modo, me diréis que al fin y al cabo ese no deja de ser un tema literario bastante recurrente, tratado en infinidad de ocasiones, interesante, pero con grandes ejemplos en la historia de la literatura. Alguno, además, volverá a caer en el tópico de repetir aquello de que "todas las familias felices se parecen unas a otras; pero cada familia infeliz…" que escribió el ruso.

Pero deberíais creerme si os digo que en la peculiaridad y la desgracia de esta familia puede encontrarse el origen de aquello que hace a esta novela deslumbrante: se trata de una 'gens derrengada y degenerada', de 'semivivos', por utilizar los términos que aparecen en la novela, en que cada tía y cada prima arrastran su particular grado de deficiencia mental y hasta de deformidad física. Entre esta estirpe marcada por la fatalidad asoma la voz de Yuna, una niña con cierto retraso mental que se empeña —a pesar de las dificultades que le son propias— en sentarse a escribir por su cuenta y contarnos lo que sucede en su familia. Y aquí sí podemos hablar de cierta 'normalidad': odios, recelos, embarazos no deseados, el descubrimiento de la sexualidad propia…

Yuna parece una niña con corbata pintada por Modigliani perdida en medio del rodaje de la mítica película de Tod Browning 'Freaks. La parada de los monstruos'; pero ella no se siente 'uno de ellos' y se empeña por todos los medios en salir de allí. El descubrimiento de la pintura como medio de expresión de sus sentimientos le permitirá llevar a su propio mundo acontecimientos e imágenes fijas instaladas en su cabeza.

Aurora Venturini: nueva y genial

Lo ideal —y no es comodidad por mi parte— sería que no contara nada más, ni de lo que sucede en la novela, ni de la peculiar voz de Yuna como narradora del mundo que le rodea y le cuesta comprender, porque artículos como éste pretenden incitar a su lectura, a descubrir una novela que si fuera sólo cuestión de calidad estaría a día de hoy en boca de todos. Pero aún así, algo más se me escapará al respecto… estoy convencido de que ‘Las primas’ será una de las novelas del año, y me costaría callarme ahora mismo.

Para Yuna es tan inmediata la realidad y tan incompresible (aprenderá a leer la hora en los relojes de aguja a los veinte años), como urgente su necesidad por escribirla. Su empeño autodidacta por articular lo que su cabeza piensa de una forma completamente acelerada y sin orden alguno con su escritura lenta y esforzada por lograr cierta 'normalidad', le obligan a saltarse muchas convenciones literarias: puntuación, asociación de ideas… Y cuando Yuna, incapaz todavía de manejar algunos términos abstractos, necesita alguna palabra no tiene rubor en acudir al diccionario y confesarlo abiertamente al lector.

Ya en la primera página encontramos, después de creer que por despiste editorial se han saltado un par de comas necesarias según nuestra costumbre de lectores, una curiosa asociación de ideas, impensable en un texto 'académico'. Iremos descubriendo que la forma que tiene Yuna de contar las cosas no es normal. Al referirse a su madre dice:

"En tercer grado la llamaban la señorita de tercero pero estaba casada con mi papá que la abandonó y nunca volvió a casa a cumplir obligaciones de pater familiae. Ella asumía tareas docentes turno mañana y regresaba a las dos de la tarde."

Aurora Venturini ha logrado escribir tan mal para poder plasmar los movimientos de un cerebro ajeno a la normalidad, presentando una novela increíble y maravillosa que obliga al lector desde la primera página a adentrarse en un mundo absolutamente desconocido. En mi modesta opinión: una obra maestra.

Por eso mismo, cuando esta osada novela ganó el Premio Nueva Novela convocado por el diario argentino Página 12, el jurado pensó que sería obra de algún joven vanguardista y atrevido, en una broma de Vila-Matas o algo por el estilo, pero nunca que viniera de la mano de una mujer de 85 años llamada Aurora Venturini.

De hecho, yo no logro imaginarme a Vila-Matas escribiendo ‘Las primas’. Es imposible. Admiro su escritura y conozco sus virtudes, pero no parece capaz de escribir algo así; aunque tuvo el enorme acierto de decir que quizá tras el manuscrito pudiera ocultarse el prolífico autor César Aira disfrazado de loca faulkneriana, porque eso mismo es ‘Las primas’. Nadie puede perderse esta novela.

Más (nueva) literatura argentina

A pesar del tamaño descomunal de esta obra (hablo de calidad, no se asusten porque no alcanza las 200 páginas), no quiero que ensombrezca del todo otra muy buena novela que la editorial Caballo de Troya ha incluido dentro de lo que han llamado 'Primavera Argentina': una muestra de la actual narrativa argentina 'resumida' en seis libros de cinco autores. ‘Las primas’ y ‘Opendoor’ de Iosi Havilio son las dos primeras novelas, que continuarán llegando a las librerías españolas durante este mes de mayo y junio.

‘Opendoor’ —les prometo ser breve— es una estupenda novela que ha logrado recordarme al delirio de las mejores narraciones de Haruki Murakami (para mi gusto: ‘Crónica del pájaro que da cuerda al mundo’). La desaparición de una persona cercana conducirá a la protagonista a vivir situaciones del todo impensables un día antes: su propio comportamiento parece alterado, quizá por algo tan incomprensible y misterioso como lo que hace actuar al resto de personas que conocerá. Eso sí, cambiando los gatos —tan del gusto del japonés— por el caballo del inicio de esta novela.

"Se me hacía todo tan raro, tan nuevo, tan pasajero", se confiesa a sí misma la narradora. Y es extraño el erotismo soterrado que aprovecha cualquier ocasión en la novela para aflorar a la superficie. Y es misterioso el lugar: Opendoor es una especie de pueblo dentro de otro pueblo, donde se desarrollan por igual todas las actividades normales y necesarias para el funcionamiento de una colectividad, pero con la peculiaridad de que se trata en realidad de un hospital de insanos, de alienados, que practica una experimental política de 'puertas abiertas' y de aparente 'normalidad'. Déjense llevar por el delirio de lo insospechado y disfrútenla.

Publicado en soitu.es (14-5-09)


3 comentarios

Primavera argentina

27 de abril de 2009
Pues eso... la primavera


De la mano de la editorial Caballo de Troya se producirá en estos meses de primavera un desembarco de autores argentinos. Resumiendo: cinco libros (4 novelas y un volumen de relatos) obra de tres argentinos y medio, a los que hay que sumar una novela más, y, en consecuencia, otro autor. Temo que muchas de las cosas que escriba hoy necesitaran explicación aparte, ahí van las primeras: la propuesta de esta editorial para los meses de abril y mayo está tomada por completo por la nueva narrativa argentina, como una llamada de atención al interés y calidad de las propuestas que aún desconocíamos aquí en España: los autores de esta "primavera" seguían inéditos en España (aunque algunas de sus obras podían conseguirse en las ediciones argentinas de Beatriz Viterbo o Interzona). Una (muy) buena noticia para los que nos quejamos de la dificultad para conocer autores que comparten idioma.

* 'Las primas', Aurora Venturini. Leí esta novela completamente absorbido, instalado desde la primera página en la cabeza de la narradora, Yuna, una niña que sufre -al igual que el resto de su familia- un leve retraso mental. Ahora trato de encontrar las palabras para lograr expresar el desconcierto y la emoción como lector. Increíble! Impresionante! Y me pregunto, dónde ha estado hasta ahora esta mujer nacida en La Plata en 1922?? (volveré a insistir sobre esta novela: imprescindible!).

* 'Opendoor', Iosi Havilio. Conocimos al autor por su relato 'California' dentro de la antología 'La joven guardia. Nueva literatura argentina' (Verticales de bolsillo, 2009). Su primera novela me ha hecho recordar el mundo delirante de las mejores obras de Haruki Murakami (para mi guto, 'Crónica del pájaro que da cuerda al mundo'): la desaparición de un ser cercano desencadena situaciones inospechadas apenas un sólo día antes, existe algo misterioso e incomprensible que hace actuar a los personajes...pero cambiando los gatos del japonés por un caballo.

* 'Realidad', Sergio Bizzio: aquí les dejo una entrevista al autor para que él mismo se presente.

* 'Era el cielo', Sergio Bizzio: y otra (sus dos libros salen a mediados de mayo)

* 'Pisos vacíos', Rafa Russo: nacido en Madrid, de padres argentinos (por eso tuve el mal gusto de decir al principio que era "medio" argentino -pido perdón-), es músico, guinista y director de cine. Rafa Russo presenta estos cuatro relatos "unidos por una misma atmósfera de serena tristeza".

* 'El niño pez', Lucía Puenzo: ella misma se ha encargado de dirigir la adaptación al cine de esta novela: este es el trailer. Por cierto, acabo de descubrir que fue un relato de Sergio Bizzio el origen de su anterior película XXY.


0 comentarios

gordas, gordas...

19 de abril de 2009
"agárrate a mi cintura" le dije en el sidecar


Hubo una ciudad, una noche y un local. Sólo mencionaré el nombre del último, el Sidecar. La historia que allí nos sucedió a los Infames se asemeja curiosamente a la que narra Alberto Lema en su último libro, que por coincidencia también se llama así.

Mario, el protagonista de 'Las muertes pequeñas' (la primera de las dos historias que componen la novela de Lema), conoce a Ada en un bar. La chica está sola y bebe apaciblemente güisqui. Desde ese momento, Mario queda prendado por la joven y trata de seducirla, aunque el seducido finalmente sea él. Tras establecer la relación que deseaba y para poder mantenerla, acepta, ingenuo él, un contrato para mantener la relación abierta sin secretos. Este punto exigido por ella se convertirá en el desencadenante del fin de la pareja.

En la segunda narración breve, 'El síndrome Rubens', Lema repasa la vida amorosa de Chano a través de todas la mujeres con las que ha mantenido relaciones sexuales. El análisis parte de la pareja actual y logra remontarse hasta las iniciales experiencias de su más tierna infancia. Así va abordando desde las situaciones primerizas, torpes y casuales hasta las más premeditadas y modernas.
Las primeras impresiones sexuales o la perdida de la virginidad se convierten en historietas divertidas y sensuales, cargadas de gracias en las cuales lo erótico se desvela como lo que es, un elemento cotidiano lleno de situaciones absurdas e imprevisibles.

Lourdes, Laura, la Estévez o Sara son los nombres de las "estrellas invitadas" en la vida de Chano. La madre de su amigo Miro, las compañeras de clase o la profesora de matemáticas tienen además un denominador común: unas generosas masas de carnes que desbordan el canon actual de belleza. Nos aleja de las anorexias, extremas delgadeces, operaciones bikinis y otras imágenes de estúpidas revistas de moda femeninas para devolvernos a la fémina sensual, potente y oronda. Como cantaba la Orquesta Mondragón "que hermosura de gordura, abandonen las dietas; engordar para gozar, gozar para engordar". Son estas mujeres voluptuosas de curvas y contracurvas forjadas a la manera felliniana . ¡Mil hurras por Fellini y sus mujeres! (y no por ese orden).
.
dibujo de fellini sobre la mujer oronda y sus cárnicos elementos

Tras la publicación de "Una puta recorre Europa", su primera novela, "Caballo de Troya" vuelve a apostar por este escritor y poeta novel. Traducida al igual que su antecesora del gallego y ubicada en ese mismo marco territorial, la obra de Alberto Lema se centra en las relaciones personales: ya sean de amistad, amor o sexo. La narración tiene un ritmo rápido y constante con continuos guiños y referencias, la mayoría cargadas de humor e ironía.

Lo que hace un año descubrimos en su primera novela, lo mantiene y ratifica con "Sidecar". Su narrativa sigue siendo directa dejando a un lado cualquier tipo de artificio. El acercamiento psicológico a los personajes es fabuloso, con pocas palabras nos adentra en los pensamientos e inclinaciones de los individuos que componen sus obras. Personajes como César, Ada, Mario... que ya aparecieron en "Una puta recorre Europa" y con los que es fácil de empatizar.

Las dos partes del libro presentan diferentes estructuras, pero ambas están bien definidas y aunque parezca aparentemente una composición sencilla se intuye detrás un entramado coherente y sólido que soporta el desarrollo narrativo de la obra. Los relatos se desarrollan con la sensación de que cualquier cosa puede suceder, todo está dispuesto para un golpe de efecto que puede o no ocurrir.

En resumen, si el primer libro era bueno éste es excelente. Sin lugar a dudas y sin comisión de la editorial (de momento), su lectura es muy amena y divertida tanto que se acaba haciendo muy corta y se lamenta no tener algunas páginas más para perdernos por las peripecias de Mario o de Chano.

Como buenas madres ya os lo dijimos (¡y es que no nos hacéis ni caso!): "Estamos sin duda ante un escritor con estilo, todo resulta creíble, verosímil, y apasionante". Esperamos que Alberto Lema siga creciendo, por su juventud y calidad grandes ilusiones tenemos puestas en él. Dios le guarde muchos años y a vosotros lectores, también.


Publicado en Soitu.es el 18/04/2009

0 comentarios

¿ Qué misterio tiene Nadila ?

20 de enero de 2009
"Que mistério tem Clarice" cantaba Caetano Veloso

La historia comienza con una mujer perdida y "embarazada". Entrecomillo "embarazada" porque ella nos cuenta que realmente lo que lleva dentro es un libro, y éste, igual que los recién nacidos, aún no sabe hablar ni ponerse de pie. Digamos que en la mitad del camino de su vida se encuentra perdida en Cadaqués, con la senda derecha ya perdida, y se dirige entonces en busca de otro camino a recorrer y de sí misma. Esa senda es la del riesgo constante que supone escribir(se), en el que las fieras que salen al encuentro de uno son sus pesadillas y uno mismo. Cuenta, igual que Dante, con un guía espiritual y literario para estos intrincados caminos de ascenso, en este caso la novelista brasileña Clarice Lispector. Esa búsqueda, el parto, y las primeras palabras y los primeros pasos de la protagonista convertida en narradora es esta novela, 'Soy una caja' (Caballo de Troya, 2007).

Una vez desorientada empieza a escribir, como a muchos nos pasa, pero aún no ha "dilatado" lo suficiente y tendremos que esperar leyendo. Curioso, la historia que ella tiene que contar nace en cuanto nosotros terminamos de leer el libro; pero escribir su vida es como una flecha que se dirige inexorablemente a su tumba. ¿Por dónde puedo empezar entonces a contarla? El instante en que su vida adquiere la velocidad necesaria y merecedora de ser contada en una novela es cuando escucha por primera vez el nombre de Clarice Lispector y se lanza en busca de sus libros y de su vida. Fascinada por ambas (literatura y biografía), la protagonista, aún sin nombre, trata de encontrar las formas posibles de adentrarse en "lo literario" con ella como guía y modelo, admirando a la escritora Clarice y a la mujer Clarice. "[...] fiel creyente en la necesidad de la literatura para llegar a saber algún día quien era yo, qué era el mundo, para qué todo".

Tienes que leer a Clarice Lispector. Tienes que ser Nadila. Son dos de las consignas principales para la narradora. La novela avanza en dos líneas paralelas: por un lado se trata de "sacar adelante este trabajo sobre la historia de una admiración literaria"; y a la vez la (secreta) búsqueda de una identidad que no le resulte ajena. La narradora pasa del apenas ser, encontrarse perdida o sentirse una idiota, a encontrar algo a lo que poder decir "yo", a llamarse a sí misma Nadila (todo cambio implica un bautismo), a ser una acróbata que hace piruetas literarias con la ayuda de las apariciones constantes de la novelista brasileña. 'Soy una caja' demuestra que la decisión de la narradora por escribir su vida en ficción, "deshacerse en palabras", no sólo es peligroso, sino una práctica exhibicionista. "Y claro que voy a ser sincera. [...] Pues creo que como me he hartado ahora voy a exhibirme. Abro cada uno de mis pétalos absurdos y para mi sorpresa descubro que [...]"

Un dibujo de Nadila para la portada del libro

A partir de este momento el libro se va llenando de ideas, un nombre propio (Nadila) para su nueva vida, propuestas más o menos literarias, litros de cerveza inspiradora, un blog que la protagonista mantiene en paralelo, citas de Clarice Lispector y entrevistas (incluso inventadas) con ella, buscando el misterio de Clarice para escribir el suyo, reflexiones sobre el proceso creativo, un amplio muestrario de recursos narrativos que no siempre lo han sido (performances, entrevistas, dibujos, "poemas visuales", apariciones de la novelista brasileña...) Imaginen entonces la instantánea del cerebro de la narradora novel con todas estas ideas instaladas en ella a la vez, moviéndose y reclamando su atención de forma simultánea, como si hubiera sido invadida por el espíritu de la gran novelista Lispector. Un magma creativo y simultáneo que Nadila se encarga de fragmentar y poner por escrito de forma sucesiva.

Dicen que Clarice Lispector trabajaba en sus novelas a partir de montones de páginas sueltas, en completo desorden, en medio de las cuales trataba de encontrar el hilo conductor del libro que se proponía escribir, reorganizando en su cabeza lo que antes surgió disperso de su mano. Y de forma similar, Nadila organiza su libro, con todas esas ideas y retales de distinta procedencia en una aparente desorganización, articulando algo coherente pero completamente fragmentando. Sin dejar de mostrar y luciendo con orgullo las costuras con que se ha escrito el libro.

'Soy una caja' cuenta –resumiendo mucho— cómo alguien con una historia que contar se desprende de lo leído para escribirse a sí mismo. 'Soy una caja' es un parto y una caja por abrir de "juegos reunidos"». La responsable de que hayamos disfrutado tanto leyendo la novela, entre otras cosas por no saber qué podía ocurrírsele a Nadila en cuanto pasáramos de una página a otra, es su autora, Natalia Carrero (Barcelona, 1970), de quien esperamos una segunda novela, y una tercera, y...

Publicado en soitu.es (17-1-2008)


1 comentario