Embriagarse de poesía con José Naveiras

30 de noviembre de 2010
...versos del más allá para disfrutar aquí

Esta tarde(-noche) vuelve la poesía a nuestra cueva de las letras. Lo sabe la gente que de casualidad nos ha escuchado gritando versos de este poemario, y los amigos a los que les hemos recomendado que se pasen a escuchar y conocer a este autor: José Naveiras García, que presentará a las 20.30 su poemario 'Todavía muertos' (ed. Amargord) en nuestra librería.

El autor contará con sus particulares guardaespaldas poéticos: Nuria Ruiz de Viñaspre, GsusBonilla y Ángel Muñóz Rodríguez; y con uno de sus vinos preferidos para que los asistentes puedan seguir levitando. Al final del evento José Naveiras obsequiará a los asistententes con unas postales exclusivas diseñadas por él mismo a partir de fotografías y poemas. Otra razón más para no perdérselo.

En Tipos Infames creemos que la poesía puede encontrarse en muchos sitios y en ocasiones de forma inesperada. Pero nos esforzamos por conseguir que ese chispazo que por llamarlo de algún modo y para que nos entiendan llamamos poesía logre despertar en nuestra bodega de letras (o librería de vinos) (o...yo qué se...).

Y hablando de chispazos...aquí podéis leer este "Cortocircuito" de José Naveiras García.

...

"¿Qué era un muerto? Oh, una incitación a la vida. Nada más." Robert Walser


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¿ por qué no hablamos de poesía ?

21 de mayo de 2009
Guerra de identidad + Cuaderno de batallas

Un amigo hace tiempo insistió en preguntarnos las razones por las que apenas hablábamos de poesía en el blog. Al instante, los otros dos infames se giraron como si prestaran atención a algo que sucedía al otro lado del bar. Y yo me quedé delante del organillo de la misma pregunta una y otra vez, sin saber qué decirle. Para que callara tuve que inventarme una -no tenía ingenio aquella noche para poder convencerle con un catálogo más amplio de motivos-, y aunque traté de darle al menos una razón (inventada), él debió interpretarla como una excusa y un camuflado "¿quieres hacer el favor de callarte, por favor?".

De aquella noche no recuerdo gran cosa: dos matracas más que me dieron (que con la de mi amigo suman tres) y otra que impartí a un casi desconocido parroquiano al que insistí en las muchas virtudes de Charles Mingus como músico (aquí, aquí y aquí) y en las (enormes) ganas que tenía de poder encontrar y leer (por fin) sus memorias 'Menos que un perro'. Lo que soy incapaz de recordar es qué le respondí a nuestro amigo para escabullirme de su pregunta, porque en realidad nada en nuestro (inexistente, por otra parte) decálogo de Tipos Infames nos impide hablar de poesía. Si estuve serio y místico quizá le dije que respetamos demasiado a la poesía y a los grandes poetas, pero no me veo en tales lides; quizá le dije sin más que leemos menos poesía porque somos lectores noveleros (y qué le vamos a hacer, todos tenemos nuestros defectos); o quizá, en un involuntario acto de debilidad, le expliqué que puede que nos cueste más enfrentarnos a un poema que a un cuento (aunque a veces las diferencias no sean tan pronunciadas), que puede que aunque disfrutemos con la poesía nos cuesta decir después algo más, no sé...

El caso es que hoy hemos tenido la inmensa suerte de poder escuchar a dos poetas enfrentados a sus propios poemas, en un recital que nos hace dudar si la poesía -escribirla y leerla- es un asunto solitario que uno debe ejercitar y disfrutar en la intimidad, o si bien al contrario puede ser una auténtica fiesta a compartir entre amigos y desconocidos. Sea lo que sea, un poema leído por su propio autor es distinto al mismo poema leído en silencio por un lector anónimo que llega a su casa y abre después de una cerveza la primera página del libro.

Déborah Vukušić presentó la segunda edición revisada y (con gusto) ampliada de su 'Guerra de identidad' (Baile del Sol). Extraigo este poema que puede ser el doble (revisado y ampliado) de aquel con el que abría la primera edición del poemario (y que ya citamos allá por finales de enero de este año cuando hablabamos de los intentos de Mihal Sebastian y Marcel Reich-Ranicki por compatibilizar sus propias mitades).


me llamo déborah vukušić
y mi nombre es una cruz
cada vez que preguntan de donde vengo
se rompe el armisticio

cada paso que doy
puede activar la guerra

cada persona que conozco
puede herirme

cada día
temo la batalla
como temo los espejos
cada día

y siempre es del mismo modo
siempre es igual
estoy dual / mezclada / dividida

así que no dejaré de cantar

cantaré nuevos fragmentos de mis dos mitades
sin salvavidas y sin colchón
repito
sin salvavidas y sin colchón

cantar es lo único que me puede llevar
al silencio
definitivo

nunca más salvaré personas
que no deben ser salvadas

eso sí
esta vez

tampoco tendré piedad conmigo


Tú también eres un loser (o no?)

De David González me quedaré con el último de los poemas que leyó, titulado 'Excusa', del poemario 'Loser' (Bartleby), una auténtica novedad en la librería donde estuvimos (no llegará al resto hasta -creo- la próxima semana). Y así terminó el recital: intenso y crítico:

EXCUSA

no, yo no trabajo
en una fábrica de armas
ni levanto muros de cemento armado
o redes de alambre de espino
no, yo no trabajo
en ese ramo de la construcción
ni soy el brazo de la ley
que trata de llegar al cuello
o a las ropas de inmigrantes i legales
cuando tratan de pasar por encima
de esos muros y alambradas
ni tampoco soy,
en otro orden de cosas,
el gancho, la porra, el rifle o el arpón
que asesinan a sangre fría
focas, ballenas o cualquier otra especie
animal que se les ponga por delante
no, yo no trabajo
en ninguna de esas historias
o en otras por el estilo
no, lo lamento,
yo no tengo vuestra excusa:
yo no tengo
crías que alimentar

Y así termina el post de hoy. Inicialmente destinado a aplacar la ira e insistencia (insoportable) de nuestro amigo, y dedicado merecidamente a la poesía. A nuestro amigo, aparte de recomendarle los libros de Déborah y David, le volvemos a decir que no hay razón alguna para no hablar de poesía en este blog, y le prometemos -si él lo desea- un post especial sobre Las Jarchas o un homenaje al Poema de Mio Cid que seguro le emocionarán.


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experimenta, experimenta... que algo queda!

13 de mayo de 2009

No sé cuanto tiempo pude estar allí de pie. Tal vez sólo fueron un par minutos, pero pudieron ser horas. Da igual. Allí estaba él, frente al estanque del Retiro jugando al nuevo rico, alborotando el gallinero, enfundándose esa mano inapreciable, convincente, hipnótica...

No es extraño que se haya elegido la figura de Ramón (descúbranse, coño, que estamos hablando del maestro) para iniciar este recorrido por "Escrituras en libertad". Una exposición que pretende ofercer una visión de conjunto de aquello que hemos dado en llamar "poesía experimental", centrándose en el ámbito español e hispanoamericano y en momentos estelares como lo fueron las vanguardias y los años sesenta. Momentos en los que se puso en entredicho la discursividad del lenguaje escrito, violentándolo hasta la quiebra.

Happening pombiano


"Poesía experimental", una etiqueta equívoca (como todas por otra parte ¿no?) que señala aquellas aproximaciones en las que palabra e imagen han transitado por territorios comunes hasta tocarse, confundiéndose en muchas ocasiones por el camino. Uno muchas veces tiene la impresión de que el árbol (feo y aburrido donde los haya) no nos deja ver el bosque. Un bosque animado, porque son las propias palabras las que se animan, independizándose de la dictadura del papel y acercándose a la música.
.
Son muchos los que están presentes en la sede madrileña del Cervantes: el creacionista Vicente Huidobro, los catalanes Josep María Junoy y Salvat Papasseit (barrenero tipográfico), los ultraístas asomados al viaducto, el inspector de alcantarillas conocido como Gecé... todo ese período anterior a la guerra está repleto de papeles humildes y amarillentos, ajados por el paso del tiempo y la humedad pero que se resiste a abandonarnos.

Luego vendría el tajo, y con él el silencio. Pero si se escuchaba atentamente todavía era posible descubrir una voz antigua, resonando desde el fondo de aquella misma soledad. Ya fuera el surrealismo ibérico que abanderó el excesivo Carlos Edmundo de Ory o el genial trapecista que fue Joan Brossa, el caso es que las letras seguían animándose hasta llegar a los primeros sesenta, años en los que comienzan a surgir figuras como el uruguayo Julio Campal, quien se empeñó en sacar del armario el cadáver insepulto de la vanguardia y agitarlo ante las narices de una españa incrédula, la españa del incienso y la caspa, pero también la de la poesía bronca y social que nunca llegó a entender a este iniciado en el secreto.

Vudú poético en tiempos de terror

Pero de los restos de aquel incendio iban a germinar buena parte de las poéticas posteriores como la del colectivo bizarro-musical Zaj. Un nombre con resonancias de bofetada: ¡Zaj!. ¿la posibilidad de un fluxus español? ¿qué coño fue zaj? "zaj es como un bar. la gente entra, sale, está; se toma una copa y deja una propina". Más claro agua.

Y más nombres, muchos más, que se alzaron en armas contra la impotencia creadora, para devolver a las palabras su primitivo poder de desvelamiento: Fernando Millán, Gómez de Liaño, el creador de máquinas imposibles Edgardo Antonio Vigo, Clemente Padín, Guillermo Deisler, el grupo ALGO, Antonio Gómez, el nunca suficientemente leído José Miguel Ullán...


dos hostias para Antonio Gómez

Hace ya mucho tiempo que no jugamos con las palabras... todavía están a tiempo, pero sólo hasta el 25 de mayo.

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La ceniza es un sueño

19 de agosto de 2008

Hace una semana, un importante periódico preguntaba a cien escritores sobre los libros que les han cambiado la vida. Evidentemente el redactor olvidó preguntar a cualquiera de los Infames. Para solventar este descuido, por supuesto no premeditado, voy a comentar como recomendación veraniega de Tipos Infames una de las obras que más me ha cambiado la vida.

Aunque la afirmación previa suena tan rotunda que casi sobrecoge a quien la suscribe, al analizar detenidamente los efectos que 'Palabra sobre palabra' de Ángel González tuvo en mí, no creo que sea para menos.

Al igual que el resto de niños que cursamos la Enseñanza General Básica (E.G.B) me vi obligado a leer poesía, ya fuera en breves estrofas intercaladas en los libros de textos o bien a través de las lecturas obligatorias. Pasó pues nuestra generación por Góngora, Garcilaso, Bécquer, Machado (Antonio más que Manuel), Cernuda, Lorca, la entrañable Gloria Fuertes… Empleo el verbo 'pasar', porque la lectura de estos autores se hacía casi de refilón complementario a la prosa, como si la poesía careciera de unas claves propias que la configuran y la distinguieran del resto.

Quizá por eso, al no enseñarnos a comprender y sentir la poesía de forma diferente, con los años se nos hizo áspera y comenzamos a marcar unas fronteras, a veces insalvables. Es aquí donde en mi vida aparece Ángel González. Yo, adolescente tardío en esa época, fijé mi atención en una portada que se exhibía en una pequeña librería. Se trataba de 'Palabra sobre la palabra', la obra con el título de uno de los libros del poeta que también designa su poesía reunida (Seix Barral). Al hojearlo algo me gustó, a lo mejor fue un poema, un verso o un fragmento, pero al final acabé adquiriendo uno de los mejores libros de poesía que hasta el momento he leído.

Lo componen diferentes libros y las ediciones se han ido produciendo y completando desde 1968 con la obra nueva del autor. Pero lo que me interesa resaltar es el impacto que me causó. El poeta asturiano me reencontró con la composición lírica de una manera sencilla, cargada de existencialismo y con una profunda visión de lo social. Lo que algunos denominan el compromiso de la poesía con y para la vida.

Son estos rasgos colectivos que caracterizan también a sus compañeros y a los cuales Ángel González me entreabrió la puerta. Los José Ángel Valente, José Agustín Goytisolo, José Manuel Caballero Bonald, José Hierro, Jaime Gil de Biedma, Claudio Rodríguez... supusieron tan grata sorpresa como la obra del asturiano. Fue la Generación de los 50 la que de forma amistosa y cercana me reconcilió con la poesía. Me enganché a ella y fue el refugio perfecto para aislarme sin perder el contacto con la realidad.

Hace meses de la muerte en Madrid del poeta Ángel González. Él, que en los últimos años había renunciado a escribir poesía, vuelve a engañarnos como ya hizo con la publicación de 'Otoño y otras Luces' (Tusquets, 2001). Su viuda, Susana Rivero, encontró en el ordenador de Ángel González el libro 'Nada grave' (Visor, 2008), título tomado del número de homenaje de la revista Litoral. Nos lega un poemario póstumo, del cual hablaremos en otro artículo pero que mantiene las constantes de la obra anterior.

Queda en el recuerdo la velada literaria que pude compartir con él. Fumó, leyó y bebió. Un recuerdo espléndido en un colegio mayor madrileño, era el otoño de 2002. Me sentí y siento afortunado, por haber vivido ese momento y por haber redescubierto la poesía de la mano del
nunca olvidado Ángel González. A ti: gracias.

La ceniza de un sueño

Aquel tiempo
no lo hicimos nosotros;
él fue quien nos deshizo.

Miro hacia atrás.
¿Qué queda
de esos días?
Restos,
vida quemada,
nada.

Historia: escoria.

Publicado en soitu.es el 19-08-08


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NUEVOS MODOS DE EDITAR (o la voluntad)

21 de julio de 2008
el buen ojo de Mr. Yorke


A menudo la sobresaturación de información y el incremento exponencial de la misma a través de la red provoca una suerte de parálisis en el lector. De este modo, un exceso de información puede tener efectos equivalentes a los de su total ausencia. Esta situación de "infoxicación" hace especialmente valiosa una herramienta como Libro de Notas (LdN), una bitácora que selecciona, con buen criterio, alguno de los mejores contenidos culturales de la red en español.

Así, en el mismo origen del problema, podemos encontrar los medios para solucionarlo. Y es que no es ningún secreto que a través de las nuevas tecnologías se está promoviendo una transformación en los medios de creación y difusión cultural. Cambios que obviamente también están afectando al sector del libro en todos sus aspectos. LdN señala uno de los posibles itinerarios por los que puede transitar la edición en un futuro inmediato.

LdN ya contaba con un servicio de librería virtual, espacio de muestra para editoriales independientes como Verbigracia y que funciona como un puente entre los lectores y las mismas. Ahora LdN va un paso más allá y se embarca en un nuevo proyecto de edición de libros digitales. A través de su editorial se pueden descargar los títulos que conforman su catálogo en formato pdf de manera gratuita. La única petición que hacen es la de una donación a partir de un euro (pero solamente en el caso de que la obra te haya gustado) algo que en principio supone bien poco para cualquier bolsillo y garantizaría la supervivencia de esta nueva aventura y el nacimiento de algunas similares. Parece que el mundo del libro comienza a mirarse en el espejo de la industria discográfica y no quiere cometer sus mismos errores. Y es que esta iniciativa nos trae a la memoria la del grupo Radiohead cuando decidieron que fueran los propios fans quienes escogiesen cuanto pagar por la descarga de su último disco 'In Rainbows' (Por cierto... que a los de Oxford no les fue nada mal el asunto).

Además estos libros podrán ser impresos, si así se desea, mediante Bubok, un sistema de impresión de libros bajo demanda. Esto supone la posibilidad de que el lector encargue directamente la impresión de su ejemplar sin pasar por intermediario. Si quieren se lo puede explicar el mismísimo Vázquez-Figueroa (aunque les advierto que el escritor canario parece estar pensando más en echar una cabezadita después de una pesada sobremesa de café, copa y puro que en explicarnos todo esto).

Llama doblemente la atención que LdN haya decidido comenzar con una colección de poesía (el eterno patito feo de la edición) y la factura de la misma, alejada del "amateurismo" que muchas veces se le supone a la Red. Aquí van los primeros títulos de la colección:

"Oscuro fluir de sombras" es en realidad una antología de cuatro libros anteriores. Su autor, Francisco Serradilla, poeta y catedrático en Ingeniería de Sistemas y Automática concibe la poesía como una vía de conocimiento alternativa a la ciencia. Una nueva forma de mirar y acercarse al mundo en la que tecnología y emoción no son incompatibles. Serradilla es además autor de los jugosos artículos que aparecen bajo el nombre de "Computación creativa y otros sueños" en LdN.

Pasemos a otro título: "La mano que decide la intensidad del agua". Alber Vázquez es un caso curioso. Un autor camaleónico que no sólo se atreve con la poesía, sino que también se adentra en la novela histórica ("La conquista de Aquitania". Verbigracia, 2003) o lanza un puñetazo a la cara de eso que se viene llamando la sociedad civil en "Instrucciones para doblar un mapa" (Verbigracia, 2004). Y me quiero detener, si me lo permiten, en esta última obra, porque en estos tiempos extraños en los que se intenta echar al olvido la memoria de lo que hemos sido, esta moderna fábula resulta esclarecedora y valiente. Pero tampoco les quiero entretener, porque ustedes mismos pueden acceder directamente a la obra, sin intermediarios ni juanescruces de por medio (otra de las ventajas de todo este asunto es poder consultar capítulos de los libros antes de comprarlos, ahorrándonos con ello más de un chasco).

Para el final he querido dejar "Leve historia del mundo" de Marcos Taracido (animador de Libro de Notas). Aquí encontraremos un conjunto de microrrelatos o instantáneas que lindan con la poesía en sus márgenes. Pero se trata de una poesía sensible y terrible a un mismo tiempo y que nos deja cierto dolor en las córneas, incluso tiempo después de haberla leído. Microtextos como "Vindicación de Rodin" o "Réplica del hombre muerto" son historias leves que encierran una extraña belleza y trascienden la poética del terror hacia el territorio de la verdadera poesía: la emoción.

Publicado en soitu.es (12-07-2008)

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