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Tú lo que quieres es que me coma el tigre
Lunes 4 (20:00)
Hermida editores nos presentará la última novela de Eduardo Iglesias “Cuando se vacían las playas”. Le acompañarán los escritores Iñaki Ezkerra, Ray Loriga y Jesús Ferrero. Un tarde que resultará difícil de olvidar.
Miércoles 6 (20:00)
Queremos divertirnos y los chicos de Automática editoral os ofrecen un refugio veraniego con música, baile y mucha literatura. Gorki no vendrá pero quizá se manifieste el gran Arrabal. Un imprescindible para empezar la temporada de calor.
Jueves 7 (20:30)
Presentamos por todo lo alto “El joven vendedor y el estilo de vida fluido”, de nuestro querido Fernando San Basilio. Concurrida tertulia nos espera junto a los escritores Carlos Pardo, Mercedes Cebrián y el editor de Impedimenta Enrique Redel.
Viernes 8 (20:00)
El artista “lucreativo” Xarly Rodriguez nos presenta sus últimas obras. Inmediatez, frescura y calidad inundaran Tipos Infames. Cerveza, vítores y muchos amigos (y más dipsómanos) estaremos encantados de comenzar el fin de semana así.
Sábado 9 (13:00)
¿Meta volante o fin de etapa?. Los chicos de Los libros del K.O conseguirán el maillot de lider con su libro “Plomo en los bolsillos” (Ander Izaguirre). Bebidas isotónicas, barritas energéticas y toallas os esperan junto al periodista Carlos Arribas. Un podium de lujo para una mañana inimitable.
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Esta semana en nuestra librería...
Hammett escapando de las brujasLunes 30
(19:30) Cristina Fallarás presentará su última novela "Las niñas perdidas" (Roca editorial) y conversará con el escritor Rafael Reig y la editora Patricia Escalona. Novela negra y el lado más canalla de Barcelona para empezar la semana.
Martes 31
(20:00) Chema Castelló nos sorprenderá con su fotodisco "Cara B", fotografía y música mezclados, no agitados en un mismo formato.
Miércoles 1
(20:00) Percival Everett ha sido el último descubrimiento de Blackie Books que nos ha dejado con los ojos abiertos y con sed de más. Podremos conocer y charlar con el autor, que presentará su novela "X" acompañado del novelista Patricio Pron.
Jueves 2
(20:00) Uno de los autores rumanos de mayor prestigio (no hay más que ojear las listas para el nobel), Mircea Cartarescu, pasará por nuestra librería, para hablar de 'El ruletista' (ed. Impedimenta) y de la próxima aparición de la traducción de su novela 'Travesti' (ed. Impedimenta).
Viernes 3
(20:00) Cristina Grande estará en Tipos Infames para presentar "Tejidos y novedades" (ed. Xórdica), donde se han recopilado sus relatos ya publicados (muy recomendables) y añadido siete historias nuevas (que han vuelto a removernos por dentro).
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Picnic en Hanging Rock
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Programa de festejos
MARTES 30 (20:30) Presentación de "Todavía muertos" (ed. Amargord), el poemario de José Naveiras García para que lean los vivos y los empadronados en el más allá.
MIÉRCOLES 1 Presentación de "Picnic en Hanging Rock" de Joan Lindsay (ed. Impedimenta). Un clásico anglosajón de culto que acaban de descubrirnos, y por el que brindaremos con un estupendo vino australiano.
JUEVES 2 (18:30) La imaginación y las palabras continúan haciendo de las suyas en el taller de escritura creativa capitaneado por Antonio Jiménez Morato.
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De librerías y otras cosas inverosímiles
el nuevo chiringuito de los infames
- Ahora señora Green, si pudiera usted sujetarle la lengua a mi caballo... no se lo pediría a cualquiera, pero sé que usted no se asusta.
- ¿Cómo lo sabe?- preguntó ella.
- Dicen por ahí que está usted a punto de abrir una librería. Eso significa que no le importa enfrentarse a cosas inverosímiles.
Florence Green y un vecino de Hardborough, en algún punto del puñetero condado de Suffolk -Inglaterra-).
El camino que conduce hasta lo que finalmente somos es imprevisible. Así, gestos en apariencia nimios acaban por decantarnos de modo irremediable en una dirección u otra. Si uno echa la vista atrás y evita engañarse a sí mismo le será posible fijar esos instantes en el tiempo con cierta claridad. En nuestro caso fue algo en apariencia tan poco literario como una partida de billar que se nos fue de las manos. Ya fuera porque la ingesta de destilados y espirituosas había sobrepasado con mucho lo razonable o porque no terminábamos de identificarnos con ninguna de las librerías que ya existían en nuestra ciudad, el caso es que decidimos inventarnos la nuestra.
Así que dejamos a un lado las inútiles conspiraciones desde la nada y todo quedó como un larguísimo compás de espera. En ese paréntesis nos hemos enfrentado, al igual que la infatigable Florence Green, a cosas ciertamente inverosímiles que usted, amigo lector, podrá conocer si sigue asomándose por este espacio. Podrá saber como sus esforzados libreros se enfrentaron a agentes inmobiliarios de mirada torva y colmillo afilado, con cuanto esfuerzo consiguieron exprimir la teta de una entidad bancaria en plena tormenta financiera o como sobrevivieron a una obra que hará palidecer las de las antiguas urbes mesopotámicas. Y por supuesto, también se hablará de libros: libros que sueltan chispas al pasar sus páginas, libros tremendos, libros en los que apetecería guardar los ojos para siempre. ¡Ah! los infames libros... ¿pero qué demonios hacen todavía ahí?. No sean tímidos y vengan a conocernos...

Para saber más sobre la aventura equinoccial de la tardía emprendedora Florence Green háganse con "La librería" de Penélope Fitzgerald (Impedimenta).
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¡El gobernador debe morir!
¿¡Pero qué co...!?
las otras noches revolucionariasLa galería de personajes que aparecen en este diario suponen una buena muestra de la heterogeneidad del movimiento revolucionario y de las diferentes motivaciones que pueden conducir a un hombre hasta el terrror. Igualmente, no es difícil ver en el terrorista George un trasunto del propio escritor, un narrador desprovisto de cualquier sentimiento tras el que sólo encontramos un vacío frío y cortante que le separa de los demás: Existe una barrera entre ellos y yo. Es una frontera infranqueable. Y es una espada carmesí. Así, si en Vania es posible observar una veta iluminada por el misticismo o en Heinrich el compromiso político llevado al extremo, en George sólo vemos la hoz empuñada por el asesino.
Y miré, y vi un caballo amarillo; y el que cabalgaba sobre él se llamaba Muerte...
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Un lento aprendiz con mochila entra en una librería
Dirán que no se trata de un buen ejemplo para nosotros, que cansados de prometer y ser eternos aspirantes a libreros parecemos al fin decididos a ello. Nos advertirán primero que no nos conviene juntarnos con gente así, esas "malas compañías" que tanto (atraemos y) disfrutamos los infames, para dentro de unos meses poder decir entre sí y por lo bajo aquello de dios los cría y ellos se juntan. Pero pocos eligen con tantas mediadas cautelares a los compañeros de taberna o a sus ídolos.
En el recientemente estrenado blog de Enrique Redel (cuya recomendación es la excusa para soltar esta larga parrafada), 'El lento aprendiz', declaraba que Bernard Black es su héroe y yo desconocía la existencia de tal sujeto. Es más, entre los muchos "defectos" que el tal Bernard parecía tener a gala, como el odio a los de su especie o haber alcanzado un nivel superior en lo referente a la afición al alcohol, el peor de todos era seguramente tener una librería. Después de leer el primer párrafo yo quería conocer al dueño de la librería Black Books, aunque saliera escarmentado de tal presentación. Pero todo fue muy bien, y salvo algún descanso para tratar de dormir o para ir dormido al trabajo, vi las tres temporadas de esta divertidísma serie británica del tirón.
Así que la recomendación de hoy no es un libro sino toda una librería. Recomendamos la dejadez y la misantropía de Bernard, la imaginación desquiciada de Manny y los arrebatos por los que en ocasiones Fran se deja llevar. En Black Books leen, beben y tratan de sobrevivir al mundo y a la gente que aún existe alrededor de esta pequeña librería. No se la pierdan (nos deberán una).
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Nuevas colecciones de algunas editoriales independientes
Puede interpretarse como buen síntoma que algunas editoriales independientes decidan ampliar sus catálogos con nuevas colecciones. Otro nuevo reto que les permite proponer títulos, autores y formatos que podrían desentonar en sus respectivas líneas editoriales, con las que, poco a poco y gracias a algún que otro título afortunado que logre aunar calidad y ventas, siguen haciéndose su propio hueco en un mercado necesitado sin duda de estas propuestas.
Grandes autores en grageas!
Ésta es la nueva propuesta de la editorial Alpha Decay (aunque ya no es la última: de ella hablaremos después): la colección Alpha Mini : grandes autores en formato pequeño servidos en una nueva y cuidada traducción. Ellos han logrado definirlo muy bien: "Cápsulas literarias portátiles de lectura instantánea". El ejemplo más claro son los dos primeros títulos que pueden encontrarse ya en las librerías: ‘La mascarada de la muerte’ de Poe y ‘El cuento’ de Conrad, ambos relatos traducidos por Juan Gabriel López Guix. Más clásico no se puede ser. Hace meses, aprovechando el bicentenario del nacimiento de Poe, creíamos que igual era necesario no sólo reeditar sus relatos (de imprescindible lectura y que el aniversario del autor había estimulado), sino revisar la traducción ya considerada "clásica" de Cortázar, influida por la primera que Baudelaire hizo en su momento al francés. El traductor ha tratado de ceñirse lo máximo a Poe y olvidar ese peso que siempre suponen las traducciones anteriores, más aún siendo tan celebradas, con razón o sin ella. Ahora los lectores podremos valorar.
Después del verano seguirán las grageas a 5 euros, pero con jóvenes autores españoles en su interior. ‘Cul-de-sac’ de Mercedes Cebrián , que incluso antes de llevar leída la mitad de su primer libro, ‘El malestar al alcance de todos’, una extraña y acertada mezcla de relatos y poemas, dejó de ser "interesante" y un "descubrimiento", para convertirse en una de las mejores autoras actuales. Y en esta última sentencia incluyo autores y autoras, nacionales y extranjeros.
Aunque ‘Socorrismo’ será la primera incursión de Antonio Luque en el campo de la narrativa, esperamos mucho de él sabiendo que es el hombre a la sombra de sí mismo bajo el nombre de Sr. Chinarro , un letrista frente al cual ya nos quitábamos el sombrero cuando teníamos que descifrar las letras de sus primeros discos. En caso de duda consulte con su librero.
Y más autores seguirán apareciendo en este formato: entre los más clásicos, Saki, Vernon Lee o Henrich von Kleist; y otros autores actuales como Manuel Vilas y Javier Calvo. Pero también en breve crecerán sus colecciones: en septiembre aparecerá el primer título de la nueva colección Héroes Modernos.
Paseos por París junto a Apollinaire
Guías de paseantes perplejos:
El Olivo Azul no se ha cansado de la narrativa. Ni mucho menos. Pero tampoco quieren limitarse a ella. Con ese objetivo han lanzado recientemente su colección Errantes –cambiando el azul de las portadas de su colección Narrativas por el rojo-, que se centrará en el concepto de viaje, pero desde diferentes puntos de vista. Porque los viajes pueden ser reales, imaginarios e interiores…y también afrontarse desde distintos géneros literarios: ensayo, aforismos, diario de viaje, memorias, autobiografía, etc.
Apollinaire nos conduce en ‘El paseante de las dos orillas’ por las dos riberas del río Sena, dejándose llevar caminando por el emocionante París de las primeras vanguardias, pero sin el orden impuesto por las guías de viaje actuales. Apollinaire se plantea el paseo como una forma de vida, dejando el hogar atrás o encontrándolo en las calles por las que vaga, dialogando consigo mismo, con aquello con lo que se encuentra y con el pasado que aún late y emociona en algunas esquinas de aquellos barrios.
‘Las noches revolucionarias’ es un libro apasionante, porque apasionantes fueron los años que Rétif de la Bretonne se empeñó en describir en estas crónicas casi periodísticas. Tres años desde el revolucionario año de 1789 dan para mucho: ideales, derechos…pero también orgías, asesinatos, torturas, saqueos, venganzas, violaciones… Todo aquello que este "espectador nocturno" o "búho de París", como a él mismo gustaba calificarse, supo encontrarse y pudo tener noticia quedó para siempre en estas crónicas, narradas no sólo como un documento imprescindible de una época sino con una emoción que casi permite leer este libro como una novela de intrigas, de hombres soñadores y actos terribles.
Lucien Victor Guirand de Scévola para la acertada cubierta
Un panteón portátil para los grandes autores:
Algún tiempo más, respecto a las anteriores, lleva la colección El Panteón Portátil de Impedimenta . Editorial en la que podía encontrarse de todo, con un excelente nivel de calidad en todos los sentidos, convertida en seña de identidad dentro de la variedad propuesta: una novela clásica japonesa como ‘Botchan’, libros extraños y malditos como ‘De la elegancia mientras se duerme’, clásicos intachables en nuevas y excelentes traducciones como su reciente volumen de relatos de Kafka, las memorias de guerra de Wyndham Lewis, los cuentos chinos de un autor español actual o libros tal difíciles de etiquetar como ‘Lo infraordinario’ de Georges Perec. Pero le han tenido que hacer hueco a una serie de libros especialmente heterogéneos o que decididamente se distancian del género narrativo. Hace meses apareció ‘El rival de Prometeo’, un conjunto de relatos y ensayos de autores de distintas épocas y procedencias sobre los autómatas, editados por Marta Peirado y Sonia Bueno.
La segunda incorporación al Panteón Portátil es ‘Francia combatiente’, volumen en el que Edith Wharton recopiló sus artículos escritos sobre sus experiencias durante los años de la Primera Guerra Mundial y los lugares del conflicto. Autora imprescindible, a la que podemos sentir enamorada de Francia, de su espíritu y causa, y verla acudir como un corresponsal de guerra a los reconocimientos del frente, pero bien vestida y sin olvidar sus elegantes sombreros.
el ejercicio "vampírico" de 'El sirviente'
Las filias "anglo" de una editorial declarada "francófila":
Cabaret Voltaire inician con ‘El sirviente’ de Robin Maugham, una nueva línea de literatura anglosajona, con la intención de completar su excelente vertiente de literatura francesa (Cocteau, Zola, Stendhal, Gide, Duras, su decidida apuesta por recuperar a Gómez Arcos, y otros más). La editorial seguirá siendo más francesa que inglesa en cuanto al número de títulos, pero esta nueva propuesta seguro que les permitirá editar a autores a los que tenían ganas pero que por desgracia no cabían en la línea editorial que seguían. Una suerte para aquellos que nos declaramos sus seguidores.
‘El sirviente’ es el relato de una posesión o dominación silenciosa: Tony, el señor, irá cayendo poco a poco bajo la dominación de Barrett, su nuevo y extraño mayordomo; estos dos personajes que fueron interpretados en la gran pantalla por Dirk Bogarde y James Fox, dirigidos por Joseph Losey con guión de Harold Pinter, en una de las grandes películas británicas. Busquen la película (no sabemos si resultará fácil, nosotros aún seguimos buscándola) y el libro, una excelente novela de la que volveremos a hablar dentro de poco.
Publicado en soitu.es (12-7-09)
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Al final de la escapada
En ciertas ocasiones, hemos aprovechado estas líneas para destacar a escritores extraños que por sus nombres casi imposibles de pronunciar, sus enfermedades, enajenaciones o sus rarezas literarias, han abierto un hueco en nuestra particular infamia. Autores que en muchas ocasiones pasaron desapercibidos en su tiempo y que conforman la otra cara de la moneda de la literatura oficialista.
Uno de los que más nos gusta, no sólo por reunir las tres condiciones expuestas en el primer párrafo, es Adalbert Stifter. Considerado como uno de los más destacados escritores austriacos, admirado por Mann o Kundera —quien le otorga el título de "escritor clave de la Europa central del siglo XIX"—, ha sido un gran desconocido en las editoriales de nuestro país. Sólo a partir del último año se han multiplicado sus ediciones en español, gracias a la labor de las pequeñas editoriales como Pre-Textos, Nórdica o Impedimenta.
Es esta última la que edita por primera vez en nuestro país, la maravillosa "Der Hagestolz", que, como todos sabéis ¡queridos lectores germanófilos!, se ha traducido como "El solterón". Una estupenda novela en la que se narra el viaje de Víctor, un joven adolescente, a casa de su tío. El encuentro con el anciano familiar, apartado de la vida social y recluido voluntariamente en una apartada isla, supone su ruptura con la edad temprana y la introducción en la madura. La transición, desarrollada de forma gradual y coherente, está exenta de artificios románticos, lo que convierte al texto en una narración de fácil lectura y contenida intriga.
Tener cuello no es imprescindible para ser buen escritor
Víctor vive con su familia adoptiva en el campo, rodeado de un entorno natural y bucólico que al joven le lleva a meditar y reflexionar sobre su vida, tomando la decisión de no casarse. La llamada de su tío, impone un largo viaje a pie a través de la rica naturaleza austriaca y sus paisajes. Este 'tú a tú' con la natura es característico de la formación educativa de la Austria del XIX que el autor hace propia en muchas de sus obras, como en "Verano tardío".
Stifter aboga por una educación mental (Bildung) que propugne los valores naturales y la armonía que en estos impera. Por ello, no duda en defender la vida campestre frente a la social y urbana. Las equivalencias entre las estupendas descripciones de los parajes que recorre Víctor y el mundo interior del mismo son difícilmente igualables en otros escritores. Su estilo descriptivo, con un audaz dominio del diccionario, hace que la realidad se abra ante nosotros como si paseáramos por las mismas pendientes escarpadas que narra.
El tío, adusto y esquivo al principio, irá marcando sutilmente el camino a seguir del inexperto joven. Las conversaciones que mantiene están cargadas de vibrante tensión que desemboca en el convencimiento del joven a no casarse. No debemos pensar que se trata de un elogio al matrimonio como lo conocemos. "El solterón" va más allá; sus miras no están puestas en el hecho burocrático del matrimonio, sino en el nexo afectivo y sentimental que nos une a las personas.
El solterón español
En cierta manera, como es habitual en él, Stifter propone un quebranto contra el mundo burocratizado y reglado. Frente al matrimonio de conveniencia que la familia adoptiva propone, el tío intenta que Víctor sea consciente de la importancia de cualquier toma de responsabilidad y de que una decisión de ese calibre debe estar tomada desde lo más profundo del corazón.
Para ello, incitará en el joven la necesidad de formarse, de viajar y aprender. El conocimiento como sostén de la vida moderna le hará modificar su sentido de la existencia, solventando, gracias al cariño de su tío, los errores que el viejo tozudo cometió. Stifter acierta siempre en la manera de enfocar los temas, nada en sus libros es gratuito y la sencillez con la que ahonda en las cuestiones que plantea resulta de máxima atracción. Sí, definitivamente el austriaco es un gran literato. Todo en él nos lleva a disfrutar y reflexionar sobre lo importante de la vida, que no es otra cosa que disfrutar el máximo de ella.
Publicado en soitu.es (7-7-09)
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"El Panteón Portátil de Impedimenta"
La editorial Impedimenta inaugura una nueva colección, "El Panteón Portátil de Impedimenta", con un volumen monográfico dedicado a la Inteligencia Artificial. En "El rival de Prometeo (Vidas de autómatas ilustres)" pueden encontrarse textos de autores de toda clase: empezando por Descartes y terminando por (sí, señores, también él) Freud, hay entre ambos aportaciones de Diderot, E.T.A. Hoffmann, Edgar Allan Poe (a quien volvemos a tirar de las orejas), Ambrose Bierce, Vernor Vinge, Karek Capek y Villiers de l'Isle-Adam.
Imaginad un encuentro imposible de todos estos autores en uno de vuestros bares favoritos para hablar de un mismo tema: los autómatas y el deseo humano por crear vida. Algo así parece sugerir esta colección "con visos de portatilismo". Hoffmann y Poe se hablan uno al oído del otro (parecen haber congeniado enseguida), Capek no deja de sonreír, Ambrose Bierce, cuyos ingeniosos comentarios divierten al grupo, cree que se burla del vestuario de Descartes; al camarero le sigue pareciendo increíble el número de botellas que lleva servidas, no tanto quienes se han reunido en esta tertulia porque desconoce sus nombres y obras, pero sí le sorprenden sus "pintas"; y todo ello con Sonia Bueno Gómez-Tejedor y Marta Peirano como moderadoras (y encargadas de la edición de este libro).
Posdata: Impedimenta también anuncia para dentro de poco, "Sanshiro", otra novela del escritor japonés Natsume Soseki, cuyo Botchan (Impedimenta, 2008) recibió el último Premio Llibreter.
ah! podéis leer algo más sobre el libro en su ficha de novedad, donde yo me acabo de enterar de que -entre otros autores- también hay un texto de Walter Benjamin, "Tesis sobre la filosofía de la historia", y otro de Samuel Butler, a quien desde que me recomendaron su durísima novela sobre la época victoriana, "El destino de la carne" (ed. Alba), estoy tratando de leer, aunque tenga que ser poco a poco, entre librerías de lance y alguna pequeña novedad que suele pasar desapercibida. A finales del año pasado apareció en Edicions Cort una recopilación de sus escritos, muy inteligentes y breves, entre el aforismo y posibles anotaciones de diario sin fechar, "Los cuadernos de Samuel Butler" traducidos por Cristobal Sierra; un libro que fue imposible encontrar en Madrid, pero que aún se mantenía como novedad el mes pasado (sección de filosofía) en una de las librerías Laie de Barcelona. El siguiente fragmento que podré rescatar de este autor será "Darwin entre las máquinas", incluido en esta novedad de Impedimenta.
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No te fíes de las recomendaciones de una máquina
Primero, cabe aclarar que los Tipos Infames no leemos todo lo que cae en nuestras manos. No podríamos. Pero el caso es que tampoco queremos: un buen lector no sólo se distingue por los libros que lee, sino también, y sobre todo, por aquellos que deja de lado. El caso es que, sin saber muy bien los motivos, la semana pasada leímos los informes sobre la lectura en España preparados y publicados por la Federación de Gremios de Editores en España. Pero que nadie se asuste y se lleve la mano al corazón en gesto de aflicción o pena al pensar que su (tediosa) lectura será nuestra recomendación de hoy: sólo haremos un resumen.
Este 'barómetro' sobre los hábitos de lectura y compra de libros de los 16.000 individuos a los que se preguntó, dice que leemos 50 minutos al día y una media de 8’7 libros al año. Pero como toda buena novela de terror, al final del informe encontramos una puerta chirriante con un dato escalofriante en su interior: los libros más leídos en el tercer trimestre del año pasado en España fueron 'Los pilares de la tierra' de Ken Follet y 'La catedral del mar' de Ildefonso Falcones. Les siguen 'Un mundo sin fin', 'La sombra del viento', 'El niño del pijama de rayas'... y yo ya no me siento capaz de seguir. Quien tenga algo más de interés sociológico (no literario) puede descargarse el informe al que nos referimos aquí.
Con el bajón producido por el conocimiento de estos datos y sin poder apartar de nosotros la imagen de un Ken Follet enajenado corriendo por la nave central de alguna catedral gótica, decidimos por mayoría absoluta (2 votos a favor y 1 abstención) ahogar nuestras penas y disgustos en un buen libro. Fue entonces cuando nos animamos a probar uno de los juguetes descubiertos en internet: una herramienta llamada gnooks, cuya intención es la de recomendar autores desconocidos a los lectores mediante la combinación de otros autores ya leídos. Su funcionamiento es muy sencillo y ya se había inventado, se trata de un librero pero en la red: uno teclea los nombres de tres de sus autores favoritos y enseguida el sistema le recomienda un cuarto. Nos pasamos gran parte de la tarde jugando con este cacharro, divirtiéndonos y sin darnos cuenta de que el tiempo seguía pasando. A veces resulta obvio (¿es necesario recomendar a Thomas Mann?), otras tantas absolutamente desconocido, lo que es de agradecer, pero en muchos casos la 'máquina' desconoce los nombres de los escritores en español y termina recomendando a Javier Marías o a Pérez Reverte. Cuando este último apareció por la combinación de Bohumil Hrabal, Boris Vian y Roberto Bolaño, decidimos que necesitábamos un librero, pero de verdad, y nos fuimos a buscar uno.
Llegamos a la librería en cuestión y decidimos probar con esos mismos novelistas: Hrabal, Vian y Bolaño. Le aclaramos a la librera (muy guapa, por cierto) que no queríamos nada que fuera exactamente igual, ningún fiel y aburrido continuador de la obra de otro, sino que esos tres autores (aunque podían haber sido otros) nos gustaban y queríamos algo nuevo. Paseando por la librería descubrimos dos libros de los autores citados y nos hicimos con ellos: 'Escritos pornográficos' de Boris Vian, editado por Rey Lear a finales del año pasado (del que si podemos hablaremos en otra ocasión), y un libro de cuentos de Hrabal cuyo título llamó enseguida nuestra atención, 'Anuncio una casa donde ya no quiero vivir'. Pero lo más importante fueron las dos estupendas recomendaciones que nos hizo y que hoy nos toca presentar a nosotros.
Vida y pensamientos de un oficinista
Jean de la Ville de Mirmont, 'Los domingos de Jean Dézert' (Impedimenta, 2009)
De un editor con gusto y de un librero que conoce lo que vende, esperamos la proposición indecente de un autor desconocido cuyo libro, una vez terminado, se convierta en imprescindible, un lugar al que desear volver.
Jean de la Ville de Mirmont, a pesar de haber escrito algún poemario, será recordado por esta novela, que ha sabido llegar hasta hoy, aunque de forma muy silenciosa, por la absoluta modernidad del personaje y a pesar de los avatares biográficos del autor. Logró publicar 'Los domingos de Jean Dézert' meses antes de alistarse en el ejército francés y de morir por el estallido de un obús al inicio de la Primera Guerra Mundial.
Inspirándose en su propia experiencia como funcionario, creó la entrañable figura del oficinista Jean Dézert. Un hombre anónimo en medio del ajetreo de la ciudad, encerrado por sus días de trabajo, que se dedica a esperar, paciente y resignado, a que se sucedan los acontecimientos a su alrededor. Espera, como nos pasa a todos, que llegue el domingo, su único día libre. "El domingo es la vida entera para Jean Dézert". Aprovecha entonces para dejarse llevar por los bulevares y para poder hacer aquello que le proponían los anuncios en octavillas. La monotonía de sus días se verá alterada cuando conozca a Elvira. "Pero ¡qué guía para mi aburrimiento, el balanceo de esas caderas de mujer!".
Dézert merece un destacado lugar al lado de los imprescindibles y aburridos oficinistas de la historia de la literatura: el conocido escribiente Bartleby del cuento de Melville, de quien parece descender de forma directa, o Bernardo Soares, ayudante de tenedor de libros en la ciudad de Lisboa, semi-heterónimo de Pessoa y 'autor' del 'Libro del desasosiego'. Estos trabajadores de la monotonía, la repetición y los libros de cuentas parecen confirmar que la vida moderna está vacía y hay que saber encontrar la mejor forma de enfrentarse a ella: la de Jean Dézert es una de las muchas posibilidades.
Robertson Davies: todo un señor...un genio!
Robertson Davies, 'Lo que arraiga en el hueso' (Libros del Asteroide, 2009)
Quienes hemos leído alguna novela de Robertson Davies esperamos con impaciencia la publicación de la siguiente novela que continúa la trilogía en cuestión. Por eso, aunque no compartamos del todo la pasión desatada por la serie 'Millenium' de Stieg Larsson, comprendemos la necesidad de sus seguidores.
El aspecto de este canadiense (1913-1995) cumple las principales características, barba blanca y poblada, traje elegante y algo pasado de moda, de mi estereotipo de mago ilusionista de la primera mitad del XX. Y no es baladí hablar en este caso de su apariencia, porque Robertson Davies tiene la capacidad al escribir de atraernos irremediablemente de principio a fin, tenernos como buen prestidigitador pendientes de sus virtudes mientras logra ocultar las 'trampas' de narrador.
De la Trilogía de Cornish, aún sin haber leído 'Ángeles rebeldes' (Libros del Asteroide, 2008), hemos empezado, siguiendo la recomendación de nuestra librera, por 'Lo que arraiga en el hueso', segunda parte de un todo más amplio, pero que puede leerse y disfrutarse también como una novela independiente. Todo el ingenio y encanto de Robertson Davies se dedican aquí a desentrañar los secretos de la vida y del alma de Francis Cornish, un rico mecenas y coleccionista de arte con poca buena fama. Las pasiones y las intrigas del mundo del arte también pueden dar para mucho.
Seguramente sea su mejor novela. De nuevo, como cuando le descubrimos leyendo 'El quinto en discordia', nos hemos vuelto a preguntar: ¿cuál es su secreto? ¿Qué tiene Robertson Davies para que sea imposible dejarle de leer?
Su arte de la ficción parece resumirla él mismo de la siguiente manera: "Un escritor de verdad desciende de los contadores de historias medievales que solían ir a la plaza de las ciudades, extender una alfombrilla en el suelo, sentarse sobre ella, golpear un cuenco y decir: 'Si me das una moneda de cobre, te daré un cuento de oro'. Si el narrador era bueno, reunía a un pequeño grupo de personas a quienes contaba una historia hasta que llegaba al punto más interesante; entonces, se detenía y pasaba de nuevo el cuenco. Así se ganaba la vida; si no conseguía retener a su público, debía dedicarse a otra cosa. Eso debe hacer un escritor".
Publicado en soitu.es (4-3-09)
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Escribir con una mano y pintar con la otra
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Georges Perec y lo infraordinario: un inventario de lo leve y profundo
Tras la lectura de 'Lo infraordinario' (Impedimenta, 2008) uno tiene la necesidad de salir a la calle para ver por primera vez las mismas cosas de siempre. El lector desea comprobar hasta qué punto le ha afectado este libro del francés Georges Perec.
Yo pensé en salir de casa con la intención de buscar algún sitio en el que poder sentarme a escribir este artículo. Entré en un café y sentado en una mesa junto a la ventana, mientras escribía algunas frases inconexas, me distraía voluntariamente observando a la gente que pasaba por la calle, la que entraba para tomar algo, y con la cantidad de objetos (botellas, sillas, el grifo de cerveza, las tazas de café, etc.) que forman parte del local.
Perec propone en el libro una manera distinta de acercamiento a la realidad y comprensión del mundo. Se trata de una nueva forma de mirar alrededor: los hechos y objetos significativos no son aquellos extraordinarios e insólitos, los llamativos avances del telediario con cifras de muertos y datos en picado de la bolsa, sino "lo que ocurre cada día y vuelve cada día, lo trivial, lo cotidiano, lo evidente, lo común, lo ordinario, lo infraordinario, el ruido de fondo, lo habitual".
La poética infraordinaria consiste en interrogar a lo cotidiano y plantearse cómo poder volver a decir/escribir el objeto que usamos todos los días y el acontecimiento reiterado a diario, para no obviarlo y evitar permanecer anestesiados ante lo que nos rodea.
"Dormimos nuestra vida en un letargo sin sueños", dice Perec. Trato de abrir aún más los ojos para fijarme absolutamente en todo, y al igual que él trato de poner por escrito no lo obvio, sino lo ya conocido, los 'datos' que han ingresado en nuestra mente durante el ejercicio diario de nuestra vida, sin que nos hayamos percatado apenas de ellos. Pero no es fácil. Podéis probar: tratar de describir vuestra casa, el camino al trabajo o la mesa en que leéis y sus objetos.
Georges Perec en la rue Vilin, pero ¿en qué año?
Como si se tratara de la enumeración de las piezas de un juguete, trataré de hacer un inventario de lo que puede encontrarse en 'Lo Infraordinario'. Este libro contiene:
- La descripción detallada de la rue de Vilin el jueves 27 de febrero de 1969, sobre las 16:00 h.: las entradas a las viviendas, los comercios que existieron y los que él observa que han ocupado su lugar, la música que se escucha, la pendiente, la forma que dibuja la calle y los cruces con otras, los carteles de los locales, la gente que ve en la calle o asomada a alguna ventana… Un espacio familiar al que vuelve ese mismo día a las siete de la tarde "para ver a qué se parecía la rue Vilin cuando cae la noche", y en años sucesivos para volver a describirla: 1970, 1971, 1972, 1974 y 1975.
- "Doscientas cuarenta y tres postales de colores auténticos". Tal cifra de imaginarios textos de postales, como pequeños telegramas informativos de las vacaciones.
- Exploración de la gente y de cada rincón que conlleve una anécdota del pasado en la rue de Saint-Martin y en los alrededores de Beaubourg. Entre parada y parada, Perec hace un somero recorrido por el barrio parisino, deteniéndose en lugares para la nostalgia, donde los secaderos de plátanos y las carbonerías han sido sustituidos por sex-shops y tiendas de ropa, y en los espacios casi futuristas del centro Georges Pompidou o el centro comercial Forum des Halles.
- Cómo y dónde encontrar el encanto de Londres paseando por sus calles dispuesto a perderse por ellas. El encanto de la ciudad no lo encuentra en las manifestaciones de "lo extraordinario", los monumentos, las perspectivas de las grandes avenidas, los museos recorridos de principio a fin… sino en los pequeños detalles "infraordinarios": los reflejos de las chimeneas, las puertas de madera lacada con su aldaba, los locales, las mezclas de té para connoisseurs, los autobuses de dos pisos… desde los cuales el pequeño cambio de perspectiva es suficiente para ver el mundo de otra manera (como sucede leyendo a Perec): "todo lo que estamos acostumbrados a ver aparecerá aquí de una manera ligeramente nueva, desconcertante para la mirada y el espíritu".
- Inventario de los posibles y distintos dirigentes empresarios (y del mundo) según la tipología de sus despachos.
- "Tentativa de inventario de los alimentos líquidos y sólidos que engullí en el transcurso del año mil novecientos setenta y cuatro". Con el título es suficiente, no tengo más que decir: diez páginas, desde nueve caldos de buey… hasta la cantidad de cafés e infusiones.
- Descripción absolutamente detallada de su escritorio. Nadie escribe con tanto detenimiento y cariño sobre los objetos y espacios cotidianos.
Este libro contiene piezas pequeñas. No dejar al alcance de personas con un estrecho concepto de lo literario, daño no le hará, pero puede leerlo sin sentir nada.
"Lo infraordinario" es un buen ejemplo de lo innovador y diferente de la obra de Perec, sin parecido alguno con la de los demás o incluso con la suya propia. Pero sería un error quedarse en el virtuosismo y precisión de su prosa, en que sus obras se citen como mera curiosidad o una anécdota sin más (toda una novela sin usar la letra 'e', inventarios exhaustivos y clasificaciones…). La escritura de Perec no sólo es de apariencia originalísima, sino profunda en su enfrentamiento a la realidad, porque se puede hablar del mundo mientras se piensa en cómo agotar las posibles descripciones de una habitación y sus objetos. Como sucede con las obras de Marcel Duchamp, la poética de Perec es absolutamente profunda pero de apariencia leve; y como sucede en 'Lo infraordinario', cuanto más leve, más ahonda en nuestra verdad.
Después de la lectura de este maravilloso libro he hecho un inventario minucioso de todos los objetos de mi habitación, los que tenía a la vista, ordenados en estanterías, apilados en montones, o los que he sacado al vaciar mis cajones. Tengo la casa empantanada, pero he hecho descubrimientos asombrosos. Hagan la prueba. Lean a Perec y dejen de mirar al suelo cuando paseen por la calle.
El París fragmentario y detallista de Perec
Ah!... algo más sobre Impedimenta y Perec: se acaba de reeditar 'El gabinete de un aficionado. Historia de un cuadro' (Anagrama, 1989, 2008), pero la gran noticia podremos darla el próximo año, cuando anunciemos la llegada a las librerías —gracias de nuevo a la editorial Impedimenta— de uno de nuestros libros favoritos de Georges Perec, 'Un hombre que duerme'.
La editorial Impedimenta, Premio Nacional a la Mejor Labor Editorial Cultural 2008 junto al resto de editoriales agrupadas en Contexto, ha despedido este espléndido año (Andrés Ibáñez, Vizconde de Lascano Tegui, Soseki, D.H. Lawrence, Stendhal, dos libros de Stanislaw Lem, Mihail Sebastián, Adalbert Stifter, Wyndham Lewis, John Braine y Perec) con una de las mejores novelas cortas que he leído, 'La figura de la alfombra' de Henry James. Una historia sobre las relaciones entre la creación literaria y la crítica que como 'tercio' de Tipos Infames he decidido regalar a los otros dos 'miembros' del colectivo para estas navidades.
Publicado en soitu.es (20-12-2008)
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Bacanal en honor a Contexto
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Sake para todos!! Invita Soseki!!

Pero que nadie temeroso de tanta seriedad al otorgar el galardón se olvidé de lo que dijimos Tipos Infames hace unos días, porque Soseki tiene la capacidad de abordar esos temas desde un punto de vista muy divertido: el personaje de Botchan, que es quien nos cuenta su propia experiencia como profesor de matemáticas en una aldea de provincias muy alejada de Tokio.
El extrañamiento e incomprensión de Botchan en aquel agujero lleno de paletos, como él mismo dice, nos descubre a un personaje en ocasiones demasiado inocente, y completamente irreflexivo al actuar. Allí se siente rodeado de tontos e hipócritas sin ningún principio moral y que parecen burlarse constantemente de él.
Botchan no entiende su comportamiento, lo que le conduce a enrabietarse incluso con aquellos que quieren echarle una mano, y a decir y hacer lo primero que se le pasa por la cabeza.
Las carcajadas que nos producen algunas situaciones de la novela convierten a su narrador en un personaje absolutamente entrañable para el lector, a quien el propio Botchan le confiesa no ser muy inteligente y necesitar que le expliquen con claridad las cosas para que no le resulten muy difíciles de comprender.
Foto Finish y un justo ganador:
A nuestro parecer “Botchan” tenía dos duros competidores: “La isla” (Minúscula) y “La princesa y el pescador” (Belacqua). Pero en la foto finish se observa que, aunque sea por unas décimas de segundo, ha ganado Natsume Soseki, un autor clásico japonés, que hasta tiene su billete de 1.000 yenes (como aquí las 100 pesetas con la efigie de Bécquer o las 1.000 de Pérez Galdós).
Aunque no creemos que con esa cantidad nos dure la merecida celebración hasta muy tarde.
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El primer título del prometedor catálogo de algunas de las nuevas pequeñas editoriales

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CITA PARA TOMAR CAFÉ, COMBATE DE BOXEO Y UN AUTOR DEL XIX

Habíamos quedado los tres 'tipos infames' para tomarnos un café o lo que surgiera. Yo iba preparado para tenderles una pequeña trampa: acababa de conseguir y leer la que creo es la única biografía en castellano de Arthur Cravan, poeta, boxeador y viceversa según las circunstancias. Los tres quedamos fascinados por su figura cuando vimos hace años la película Cravan vs. Cravan (Isaki Lacuesta, 2002), pero ahora yo llegaba cargado con algunas anécdotas más sobre la vida y muerte de este precursor del dadaísmo. Si les distraía lo suficiente, quizá podría conseguir que ellos pagaran las consumiciones.
Y aunque acostumbro a ello, en esta ocasión volví a llegar tarde muy a mi pesar. A ellos no debió de importarles demasiado porque ya llevaban medio café bebido y hablaban de forma tan apasionada cuando me senté entre ellos que no pude sacar el tema de Cravan, a pesar de dejar en lugar visible sobre la mesa la pequeña biografía de quien se decía 'sobrino de Oscar Wilde'.
Hablaban de Adalbert Stifter, autor del siglo XIX, de quien apenas podían encontrarse títulos y en apenas dos meses se habían juntado hasta cuatro novedades. Un 'tipo infame' había leído 'Abdías' (editado por Nórdica) y el otro 'El sendero en el bosque' (presentado por Impedimenta), ambas en muy buenas traducciones de Carlos d’Ors.
Así que mientras pedíamos los segundos cafés decidí convertir aquella charla en un silencioso homenaje Arthur Cravan sin que mis dos amigos lo supieran: hablaríamos de literatura, pero yo imaginaría que se trataba de un combate de boxeo por tratar de defender no un título del mundo de pesos pesados sino cada uno su propia lectura. Supongamos que ganaría quien supiera alentar más y mejor la lectura de su libro. Yo sentía curiosidad por Stifter y quería leer algo: no es habitual que un autor del XIX prácticamente desconocido ocupe de repente una parte importante de las mesas de novedades en algunas librerías; además, siempre trato de hacerme con todos los títulos que proponen Nórdica e Impedimenta.

En pocos minutos me pusieron al tanto de lo ya hablado entre ellos. El lector de Abdías enseguida cogió la delantera con tan sólo enumerar algunos de los lectores y defensores de Stifter (atención porque la lista no tiene desperdicio): Kafka, Nietzsche, Kundera, Hofmannsthal , Walter Benjamin, Karl Kraus, Thomas Mann, Rilke, Hesse…y cuando terminó citando a Sebald yo me levanté y brindé, aunque ya no era café lo que contenían nuestros vasos. Pero el lector de 'El sendero en el bosque', como si supiera a qué estaba jugando yo, se repuso enseguida, y sabiendo que no me gustan nada los escritores obvios, aquellos que simplemente son aquello que parecen, dijo que bajo la apariencia de idilio campestre o fábula moral (una historia sobre la soledad y la condición redentora del amor) de su novela, Stifter ocultaba algo inquietante y extraño que en determinado momento sorprende al lector y que modifica el sentido y sentimiento de lo ya leído. El argumento de 'El sendero del bosque' es el del cambio experimentado por Tiburius, un auténtico necio y gran mentecato, tras girar por determinada senda del bosque y perderse en él. La respuesta fue inmediata: en cuanto el otro dijo que Abdías era más oscuro, cercano a lo que el romanticismo alemán tiene de demoníaco, yo imaginé otro puñetazo, quizá a la mandíbula. Después, tras apurar su vaso, continuó diciendo que esa comprensión subterránea o regusto inteligente de la prosa de la que el otro hablaba era para aquellos 'lectores de paladares finos' y que, además, el vino que tomábamos era realmente bueno.
Para equilibrar ahora los esfuerzos de ambos, diré que me sorprendió saber a través de ellos que Stifter se suicidó y comprobar más tarde que él también estaba incluido en la galería de 'Suicidas Ejemplares' (la más completa que yo conozco) que preparó la revista Vacaciones en Polonia para su tercer número: 'Suicidios y Literaturas' (una publicación imprescindible). El caso de Cravan, que era de quien yo hubiera querido hablar toda la tarde (y que también aparece en 'Vacaciones en Polonia'), es distinto, porque aunque su rastro se perdió en el golfo de México en 1918, siempre aparece en casi todos sus perfiles biográficos como un suicida, seguramente por tratar de resumir aquello que sería difícil de explicar y sobre lo que no hay documentos.
A pesar de llevar un buen tiempo hablando y de haber cambiado un par de veces de sitio, ninguno de los contendientes parecía cansado o mostraba signos de debilidad. Muy al contrario, les sobraban a ambos razones para defender la figura y obra de Adalbert Stifter (autor ya con méritos suficientes para entrar en nuestra galería de 'infames'). No recuerdo cuántos rings de conversación se disputaron ni cuál fue el número correspondiente de vinos que pudimos contabilizar, pero el combate terminó cuando, después de muchas risas, uno de ellos se levantó para ir al baño. En ese momento (y sin decir nada) di por terminada la contienda.
La noche se extendió más allá, pero aunque fue muy divertida ya no hablamos de libros y aquí no interesa. No diré a quién sentí como ganador moral del combate, porque mis amigos no saben nada de aquello. Además, yo he leído con mucho gusto ambos libros y estoy a punto de empezar 'Brigitta', para algunos 'uno de los relatos más bellos en lengua alemana', el título que la editorial Bartleby ha traducido y con el que iniciaron su nueva colección de narrativa. Ya veremos si es tan bueno como los otros dos.
Posdata 1 sobre Arthur Cravan:
Además del documental de Lacuesta, Cravan contra Cravan, el libro del que hablo al inicio es 'Arthur Cravan. Una biografía', de Maria Lluïsa Borràs (Quaderns Crema, 1993). Para quien tenga curiosidad es muy interesante el número 38 de la revista 'Poesía', dedicada en parte a esta absorbente figura literaria y pugilística. Esta 'Revista Ilustrada de Información Poética' se acompaña además de un inmenso póster que reproduce el cartel del combate entre Arthur Cravan (blanco de 105 kilos) y Jack Jonson (110 kilos) en la Monumental de Barcelona el 23 de abril de 1916 por la nada desdeñable cantidad de 50.000 pesetas para el vencedor.
Posdata 2 sobre Stifter:
A las novedades de Adalbert Stifter ya citadas (Impedimenta, Nórdica y Bartleby) hay que sumar la edición de Verano Tardío en Pre-Textos (también 2008), un volumen de casi 900 páginas para el que se recomienda empezar su lectura con ánimo y llenar la alacena de víveres por lo que pueda pasar.
Para hablar de un escritor que a algunos pueda parecer un poco alejado en el tiempo (algo en lo que yo no creo) pensé que tan sólo podría incitar a su lectura hablando de mis propias ganas por leerle. Espero haberlo conseguido.
Publicado en soitu.es 2-07-20080 comentarios










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