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Cuando el peligro dejó de acercarse para instalarse definitivamente y se escucharon los primeros disparos en las colinas que rodean la ciudad, todos se fueron a buscar refugio al centro y abandonaron sus casas. A pesar de la difícil situación, marcada sobre todo por el frío, Gabriel Siván se quedó. Primero porque estaba convencido que no le dejarían entrar en ningún lugar con su perro Príamo, pero también porque a pesar de las enormes dificultades no quería abandonar sus libros a la suerte de las manos bárbaras que pudieran llegar cuando él se fuera. Así parece reflexionar:
Tanto el inicio de la historia como la cita pertenecen al segundo de los cuentos de 'Al final del mar', el estupendo (y no exagero) libro de Gabriel Sofer (si ese es su verdadero nombre) editado por El Olivo Azul. En 'El incendio de Homero' -así se titula el cuento- a los libros que Gabriel Siván aún conservaba porque merecían una relectura les espera un destino cruel, marcado por las condiciones impuestas por el silencio y el frío, y que aquí no revelaré (no quiero destrozar el encanto del cuento, sino recomendarlo)."Los libros, sí, son objetos, y como tales se pueden volver a comprar si es que se han perdido. Pero los libros subrayados, anotados,
manoseados, manchados, leídos sobre el vientre de tu amada esposa, ¿quién te los devuelve?"
Cuando hablo de ciertos libros insustituibles pienso en Eddie Constantine leyéndole a Anna Karina en 'Alphaville' algunos versos subrayados de su ejemplar de 'Capitale de la douleur'. Hay palabras que ella no comprende pero que consiguen recordarle algo; es difícil ya que los ingenieros al Alpha 60 cada día hacen desaparecer ciertas palabras porque están prohibidas. Palabras como "enamorarse", conciencia", "petirrojo"... Sucede porque algunos libros consiguen absorber algunas circunstancias del momento de su lectura y conservarlas hasta que vuelve a abrirse de nuevo. El libro que en mi estantería aún mantiene intacta en su cubierta la forma del vientre sobre el que ha sido leído tantas veces de forma compartida es 'Las ciudades invisibles' de Italo Calvino. Un libro que es sólo el inicio de una bibliografía subrayada sobre el mismo cuerpo, y que, como dije al referirme al cuento 'El incendio de Homero', aquí no revelaré.
"Porque es la gente que escribe cosas incomprensibles.
Ahora lo sé, solían llamarlo poesía." (Jean -Luc Godard, 'Alphaville')
LA ENAMORADA
Ella está de pie sobre mis párpados
Con sus cabellos en los míos,
Tiene la forma de mis manos,
Tiene el color de mis ojos,
Se ha sumergido en mi sombra
Como una piedra en el cielo.
Ella tiene los ojos siempre abiertos
Y no me deja dormir…
Sus sueños a pleno día
Evaporan los soles,
Me hacen reír, llorar y reír,
Hablar sin tener nada que decir.
[Paul Eluard, 'Capital del dolor'. Visor. Traducción de Eduardo de Bustos]
"Y, sobre todo, regálense y regalen libros, sin preocuparse de
dónde van a sacar el tiempo y la tranquilidad para leerlos".
"El verdadero aficionado a los libros sabe que el placer concluye con su
adquisición; mejor dicho, que la delicia suprema consiste en tener el libro a
nuestro alcance, en saber que es posible leer en él... y luego no
leerlo."Manuel Azaña
Es cierto que cualquier exaltación de la vida está íntimamente ligada a la muerte y que las dos conviven en una trágica paradoja pues la una excluye a la otra. Esto es lo que de una manera incisiva y sarcástica trata el autor finlandés Arto Paasilinna en su libro 'Delicioso suicidio en grupo'.
Escritor de extraordinario éxito en su tierra natal ha sido bastante maltratado por la ediciones hispánicas, salvo en el caso de «El molinero aullador» y El bosque de los zorros», las dos obras más conocidas de Paasilinna en España. Mordaz en la prosa y en el tratamiento de los personajes, sus tramas suelen estar cargadas de humor negro. Un uso ácido de este componente, bien mezclado con unas dosis de gravedad y mesura de las situaciones, hace que cualquier pasaje de sus novelas adquiera un efecto de normalidad que convierte en ridículo nuestra propia existencia.
Arto Paasilinna esperando el cálido verano
En esta obra publicada en 1990 en Finlandia que rescata Anagrama para el público español, el literato trata uno de los principales problemas de los fineses: el suicidio. Acción autodestructiva que ha convertido a la población finlandesa en una con el mayor número de suicidios masculinos de la Unión Europea (43,4 hombres de cada 100.000 se suicidan), muchos de ellos ocasionados durante la tradicional noche de San Juan y no como la mayoría habrán pensado por haber leído el último libro de Curri Valenzuela (es cierto, se trata de una novela).
Es en esta fiesta donde arranca «Delicioso suicidio en grupo», cuando el encuentro entre el viudo coronel Kemmpainnen y Onni Rellonen, un arruinado empresario, ambos con intenciones suicidas hace brotar la idea de formar un colectivo con ese mismo fin.Peripecia de raíz aparentemente absurda que irá conformando un relato verosímil sobre la existencia humana y las penalidades cotidianas que la rodean.
"Viaje con nosotros a mil y un lugar..."
Al dúo inicial de «perturbados» suicidas se les irán sumando componentes hasta sobrepasar la treintena. Cada uno de ello, al igual que los miembros de Factor X, expondrán y compartirán sus motivos, necesidades y forma perfecta de acabar con su vida y la del resto de compañeros. Los potenciales inmolados determinarán la mejor manera de finalizar sus vidas de manera común. La búsqueda del mejor fin posible concluirá con la voluntad de saltar por un acantilado en un autobús.
La narración de la búsqueda del precipicio idóneo les lleva a recorrer toda Europa, convirtiendo el libro en una especie de road movie cargada de momentos de compasión y tristeza así como de felicidad y alegría. El encuentro con el vacío y la supuesta muerte deliciosa en las entrañas de la mar, tendrá unos resultados imprevisibles para muchos de los autores de tan estrafalaria aventuras.
La comicidad con la que Paasilinna afronta un tema tan aparentemente dramático desenmascara los falsos recursos con los que muchas veces solemos opinar sobre las muertes provocadas por el propio individuo. En la obra no se discute lo malo o lo bueno del suicidio, no se cuestiona su validez o argumentos. Lo único que deja claro Arto Paasilinna, es lo estúpido y grandilocuente que resultan las grandes decisiones, mas aún cuando estas no tienen vuelta atrás.
Quizá como escribió uno de los poetas suicidas/no suicidas, José Agustín Goytisolo:
«(…) y no sabía
que aquel viaje tan sólo era un pretexto
para que todo se cumpliera y que ellos
eran también actores en la escena
de una función apenas ensayada
algo así como un rito de la noche
que iba a representarse sin un fallo.»
Publicado en Soitu.es el 22-09-2998
Para aquellos que tengan tiempo entre fascículo y fascículo y quieran dirigir sus ojos a otras obras menos mediáticas, pero mucho más inteligentes, una recomendación: 'Los formidables Kalandrían'. Publicado recientemente por Lengua de Trapo se trata de la segunda novela de Jorge Berenguer Barrera y es todo un estímulo para la risa.
Los formidables Kalandrian es el relato de una familia, peculiar y atípica como el propio siglo XX en el que se enmarca. Una saga con un aura suicida que en ocasiones les es esquiva. La muerte como compañera, sin dramatismo, casi una compañera o aliada. Las generaciones Kalandrian se van a ir sucediendo, llenas de aventuras y situaciones inverosímiles que provocan la carcajada inmediata.
Se trata de un libro lleno de humor negro, buen humor negro, de fácil enganche tanto para aquellos a los que les guste el género cómico, (Mihura y mil veces Mihura) como para los más recelosos de esta materia. Cualquiera que comience la novela no podrá parar de leerla. Los primeros capítulos donde presenta a los ascendientes kalándricos son fascinantes, por lo inesperado de las narraciones y la estupenda condensación descriptiva de la que hace gala el autor.

A partir de Fabio Kalandrian (quinto episodio), patriarca de las últimas generaciones descritas en el libro, Berenguer profundiza en los personajes y en los sucesos que les rodean hasta llegar a Fabio Kalandrian II, alias el Rana. Con él cambia la estructura del libro pasando a una doble narración. Se mantiene el narrador omnisciente al tiempo que el Rana relata en primera persona su historia y por ende la familiar.
Este acercamiento a los protagonistas lo realiza de una forma tan secuencial y directa que casi se podría hablar de una novela cinematográfica. Parece digna de un guión de Wes Anderson y no solo por el entramado familiar quebrantado o por el agudo sentido del humor propio de sus películas sino también porque «Los formidables Kalandrian» contiene la suficiente cantidad de realismo mágico, de esas metáforas hilarantes de lo cotidiano que puede sobrepasar los límites del espacio y del tiempo a lo que muchas obras actuales están demasiado circunscritas.
Así que ya lo sabéis, si algún osado sigue alguna de nuestras recomendaciones esta será la elección perfecta para todos aquellos que prefieran ir formando su propia biblioteca personal a comprarla por fascículos cada mes.
tiagosanrpa (Flickr)