Hoy la infamia en "El País"

7 de diciembre de 2010

Mayor repercusión no ha tenido ningún nonato en el mundo de las librerias. Hoy 7 de diciembre, día de tránsito (si los controladores aéreos lo permiten) entre la Constitución y la Inmaculada, tenemos a bien anunciar que aparecemos en "El País" edición Madrid. Para todos aquellos que estéis de puente y no podáis de vivir sin vuestra dosis infame os enchufamos el enlace para vuestro disfrute y nuestra complacencia.

La imaginación nos juega malas pasadas. Nuestras fabulaciones literarias se mezclan con los caldos aromáticos de nuestro local produciéndonos enajenaciones transitorias, así que los que deseéis celebrar vuestra boda o bautismo (en cualquier ámbito) solo debéis ir encargando las gasas de satén y preparar una cuantiosa cifra que nos devuelva a nuestra realidad.

¡Y qué vivan los novios!

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Ahora también en CYAN mag

3 de noviembre de 2010

Aumenta la gente con buen gusto en Madrid. La revista digital de tendencias CYAN mag, nos ha dedicado un artículo en su sección de cultura y espectáculos. ¡Esperamos que os guste!

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Los libros son objetos, sí, pero...

30 de junio de 2009
Lemmy Caution es un tipo duro (o eso es también relativo?)

Cuando el peligro dejó de acercarse para instalarse definitivamente y se escucharon los primeros disparos en las colinas que rodean la ciudad, todos se fueron a buscar refugio al centro y abandonaron sus casas. A pesar de la difícil situación, marcada sobre todo por el frío, Gabriel Siván se quedó. Primero porque estaba convencido que no le dejarían entrar en ningún lugar con su perro Príamo, pero también porque a pesar de las enormes dificultades no quería abandonar sus libros a la suerte de las manos bárbaras que pudieran llegar cuando él se fuera. Así parece reflexionar:

"Los libros, sí, son objetos, y como tales se pueden volver a comprar si es que se han perdido. Pero los libros subrayados, anotados,
manoseados, manchados, leídos sobre el vientre de tu amada esposa, ¿quién te los devuelve?"

Tanto el inicio de la historia como la cita pertenecen al segundo de los cuentos de 'Al final del mar', el estupendo (y no exagero) libro de Gabriel Sofer (si ese es su verdadero nombre) editado por El Olivo Azul. En 'El incendio de Homero' -así se titula el cuento- a los libros que Gabriel Siván aún conservaba porque merecían una relectura les espera un destino cruel, marcado por las condiciones impuestas por el silencio y el frío, y que aquí no revelaré (no quiero destrozar el encanto del cuento, sino recomendarlo).

Cuando hablo de ciertos libros insustituibles pienso en Eddie Constantine leyéndole a Anna Karina en 'Alphaville' algunos versos subrayados de su ejemplar de 'Capitale de la douleur'. Hay palabras que ella no comprende pero que consiguen recordarle algo; es difícil ya que los ingenieros al Alpha 60 cada día hacen desaparecer ciertas palabras porque están prohibidas. Palabras como "enamorarse", conciencia", "petirrojo"... Sucede porque algunos libros consiguen absorber algunas circunstancias del momento de su lectura y conservarlas hasta que vuelve a abrirse de nuevo. El libro que en mi estantería aún mantiene intacta en su cubierta la forma del vientre sobre el que ha sido leído tantas veces de forma compartida es 'Las ciudades invisibles' de Italo Calvino. Un libro que es sólo el inicio de una bibliografía subrayada sobre el mismo cuerpo, y que, como dije al referirme al cuento 'El incendio de Homero', aquí no revelaré.

"Porque es la gente que escribe cosas incomprensibles.

Ahora lo sé, solían llamarlo poesía." (Jean -Luc Godard, 'Alphaville')

LA ENAMORADA

Ella está de pie sobre mis párpados
Con sus cabellos en los míos,
Tiene la forma de mis manos,
Tiene el color de mis ojos,
Se ha sumergido en mi sombra
Como una piedra en el cielo.

Ella tiene los ojos siempre abiertos
Y no me deja dormir…
Sus sueños a pleno día
Evaporan los soles,
Me hacen reír, llorar y reír,
Hablar sin tener nada que decir.

[Paul Eluard, 'Capital del dolor'. Visor. Traducción de Eduardo de Bustos]


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Envuelva su bocata con un suplemento cultural

7 de diciembre de 2008
¿Y ahora qué libro leo?

El uso habitual del Babelia es el siguiente: pasar una a una las páginas por si algo de especial interés se nos cuela esa mañana de sábado, y si no es así refugiarse en primer lugar en la crónica de Manuel Rodríguez Rivero en su "Sillón de orejas". Para luego, una vez se hayan apuntado las referencias de interés, volver de nuevo a las otras páginas para leer con más detenimiento algún artículo.
Este sábado proponía no sólo regalar libros en estas fiestas, sino el extraño placer de comprarse a uno mismo libros para quién sabe cuándo tener tiempo para poderlos leer (un saludable deporte que yo también practico). E insinuaba que el famoso eslogan de la tan traida desaceleración -el libro es un buen refugio para épocas de crisis- no es otra cosa que un aliciente comercial y una excusa simplona para llenar las mesas de novedades de libros absolutamente prescindibles y olvidables. Amén.

Tenía razón (el cada vez más imprescindible) Mario Levrero cuando afirmaba que "Una novela, actualmente, es cualquier cosa que se ponga entre tapa y contratapa". En fin, que no todo libro es un buen refugio. A no ser que dicho eslogan sea entendido en sentido literal para poder utilizar ciertos libros como capota bajo la lluvia. "Esto no es un libro", podría escribir Magritte como advertencia en las fajas promocionales.


El Babelia de este sábado lo he utilizado para envolverme el bocata que me he llevado hoy al fútbol. El artículo de Rodríguez Rivero, sobra decirlo, me ha gustado como siempre: el elogio de la labor editorial de Alba, las recomendaciones de interés, y los escalofriantes datos del Estudio sobre los hábitos de lectura de los universitarios españoles (terroríficos! si a los porcentajes se le suma lo que leen: los 12 libros más leídos están firmados por Dan Brown -4 títulos-, Ken Follett, Ruiz Zafón, Ildefonso Falcones, J. K. Rowling, Patrick Süskind, Arthur Golden, Noah Gordon y Paulo Coelho: buen material tan sólo si un "nuevo Huxley" escribiera un "nuevo mundo feliz"). Una inesperada cita de Manuel Azaña y otra estupenda del propio Rodríguez Rivero, completaban su página, ilustrada como siempre por Max.
"Y, sobre todo, regálense y regalen libros, sin preocuparse de
dónde van a sacar el tiempo y la tranquilidad para leerlos".
El resto no era de mucho interés. Un especial -que me parece muy bien- dedicado a la literatura infantil y juvenil; media página de uno de los últimos premios Nobel menos rentables: el pobre Le Clézio, de quien ahora Tusquets (insiste y) edita dos novelas más (de 1981 y de 1991); un rincón para Vasili Grossman y otro para un muy interesante libro de relatos de Ernesto Calabuig escrito por Álvaro Pombo y que leeré.

Pero todos, salvo Stephenie Meyer, eran teloneros del Académico de la Lengua. Las propuestas editoriales deben ser tan poco interesantes que el Sr. Babelia, forzado por las circunstancias, ha tenido que "rellenar" el espacio -nada menos que dos páginas- con la estupenda REedición en tapa dura de "El Club Dumas". Nada tan interesante desde que hace 15 años este mismo libro salió al mercado por primera vez.

Yo, sin duda, prefiero cualquiera de los "clásicos" de la montaña de libros de la mesa de noche de Rodríguez Rivero: Las confesiones de un italiano, de Ippolito Nievo (Acantilado); Memorias de un setentón, de Ramón de Mesonero Romanos; Cuentos esenciales, de Guy de Maupassant (Mondadori); las Obras Completas de Gabriel Miró (Biblioteca Castro); o Discurso de la servidumbre voluntaria de Étienne de la Boétie (Trotta).

Y aunque no he leído nada (y bien podría ser esta una pista) de Gabriel Miró, consideraría un estupendo regalo cualquiera de esos libros-libros, salvo el de Maupassant porque ya me lo compré. Pero si nunca han visto a su amigo con un libro entre las manos, no le conocen mucho, o, sencillamente, el hombre del tiempo pronostica lluvias, seguro que aciertan con esta edición tan fardona de Pérez-Reverte.

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Libros como ladrillos

Ejemplo de una mesa "infame"

"El verdadero aficionado a los libros sabe que el placer concluye con su
adquisición; mejor dicho, que la delicia suprema consiste en tener el libro a
nuestro alcance, en saber que es posible leer en él... y luego no
leerlo
."

Manuel Azaña


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En tiempos de crisis, ahorre: ¡suicídese en grupo!

28 de septiembre de 2008

Hace poco tratábamos desde este espacio el tema de los suicidas, o casi mejor el de suicidio como un acto individual y personal. Sin embargo existe la posibilidad de un suicidio grupal, no como agrupación religiosa o sectaria sino como acto de redención común.

Es cierto que cualquier exaltación de la vida está íntimamente ligada a la muerte y que las dos conviven en una trágica paradoja pues la una excluye a la otra. Esto es lo que de una manera incisiva y sarcástica trata el autor finlandés Arto Paasilinna en su libro 'Delicioso suicidio en grupo'.

Escritor de extraordinario éxito en su tierra natal ha sido bastante maltratado por la ediciones hispánicas, salvo en el caso de «El molinero aullador» y El bosque de los zorros», las dos obras más conocidas de Paasilinna en España. Mordaz en la prosa y en el tratamiento de los personajes, sus tramas suelen estar cargadas de humor negro. Un uso ácido de este componente, bien mezclado con unas dosis de gravedad y mesura de las situaciones, hace que cualquier pasaje de sus novelas adquiera un efecto de normalidad que convierte en ridículo nuestra propia existencia.

Arto Paasilinna esperando el cálido verano

En esta obra publicada en 1990 en Finlandia que rescata Anagrama para el público español, el literato trata uno de los principales problemas de los fineses: el suicidio. Acción autodestructiva que ha convertido a la población finlandesa en una con el mayor número de suicidios masculinos de la Unión Europea (43,4 hombres de cada 100.000 se suicidan), muchos de ellos ocasionados durante la tradicional noche de San Juan y no como la mayoría habrán pensado por haber leído el último libro de Curri Valenzuela (es cierto, se trata de una novela).

Es en esta fiesta donde arranca «Delicioso suicidio en grupo», cuando el encuentro entre el viudo coronel Kemmpainnen y Onni Rellonen, un arruinado empresario, ambos con intenciones suicidas hace brotar la idea de formar un colectivo con ese mismo fin.Peripecia de raíz aparentemente absurda que irá conformando un relato verosímil sobre la existencia humana y las penalidades cotidianas que la rodean.

"Viaje con nosotros a mil y un lugar..."

Al dúo inicial de «perturbados» suicidas se les irán sumando componentes hasta sobrepasar la treintena. Cada uno de ello, al igual que los miembros de Factor X, expondrán y compartirán sus motivos, necesidades y forma perfecta de acabar con su vida y la del resto de compañeros. Los potenciales inmolados determinarán la mejor manera de finalizar sus vidas de manera común. La búsqueda del mejor fin posible concluirá con la voluntad de saltar por un acantilado en un autobús.

La narración de la búsqueda del precipicio idóneo les lleva a recorrer toda Europa, convirtiendo el libro en una especie de road movie cargada de momentos de compasión y tristeza así como de felicidad y alegría. El encuentro con el vacío y la supuesta muerte deliciosa en las entrañas de la mar, tendrá unos resultados imprevisibles para muchos de los autores de tan estrafalaria aventuras.

La comicidad con la que Paasilinna afronta un tema tan aparentemente dramático desenmascara los falsos recursos con los que muchas veces solemos opinar sobre las muertes provocadas por el propio individuo. En la obra no se discute lo malo o lo bueno del suicidio, no se cuestiona su validez o argumentos. Lo único que deja claro Arto Paasilinna, es lo estúpido y grandilocuente que resultan las grandes decisiones, mas aún cuando estas no tienen vuelta atrás.

Quizá como escribió uno de los poetas suicidas/no suicidas, José Agustín Goytisolo:

«(…) y no sabía

que aquel viaje tan sólo era un pretexto

para que todo se cumpliera y que ellos

eran también actores en la escena

de una función apenas ensayada

algo así como un rito de la noche

que iba a representarse sin un fallo.»


Publicado en Soitu.es el 22-09-2998


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Fascinado por 'los fascinantes'

14 de septiembre de 2008
"la familia" por la ilustradora Sylvia Vivanco

Al llegar la nueva temporada las editoriales nos presentan sus recientes ediciones con cientos de novedades, muchas de ellas insospechadas no solo por el contenido sino por el formato que ahora presentan. No, no me refiero a aquellos libros que podemos adquirir en nuestros habituales puntos de venta, generalmente librerías, sino a los quioscos y sus, por esta época, habituales coleccionables. Dentro de estos se encuentran ya por méritos propios las bibliotecas personales de grandes literatos, estrategia de marketing para captar al gran público con los nombres más significativos de la Literatura.

Por ello me resulta extraño que otra vez Planeta de Agostini nos obligue a soportar los nuevos títulos de la Biblioteca César Vidal y más aun que los anuncie de una forma tan categórica, que roza lo ridículo y lo burlesco. Sin duda el «escritor, historiador, periodista» y polemista de moda, no contento con su anterior coleccionable, vuelve a las andadas e inunda los ya saturados quioscos del país con unas obras, inquietantes a la par que innecesarias.

Para aquellos que tengan tiempo entre fascículo y fascículo y quieran dirigir sus ojos a otras obras menos mediáticas, pero mucho más inteligentes, una recomendación: 'Los formidables Kalandrían'. Publicado recientemente por Lengua de Trapo se trata de la segunda novela de Jorge Berenguer Barrera y es todo un estímulo para la risa.

Los formidables Kalandrian es el relato de una familia, peculiar y atípica como el propio siglo XX en el que se enmarca. Una saga con un aura suicida que en ocasiones les es esquiva. La muerte como compañera, sin dramatismo, casi una compañera o aliada. Las generaciones Kalandrian se van a ir sucediendo, llenas de aventuras y situaciones inverosímiles que provocan la carcajada inmediata.

Se trata de un libro lleno de humor negro, buen humor negro, de fácil enganche tanto para aquellos a los que les guste el género cómico, (Mihura y mil veces Mihura) como para los más recelosos de esta materia. Cualquiera que comience la novela no podrá parar de leerla. Los primeros capítulos donde presenta a los ascendientes kalándricos son fascinantes, por lo inesperado de las narraciones y la estupenda condensación descriptiva de la que hace gala el autor.

genial "ambiente kalandriaco" por Sylvia Vivanco

A partir de Fabio Kalandrian (quinto episodio), patriarca de las últimas generaciones descritas en el libro, Berenguer profundiza en los personajes y en los sucesos que les rodean hasta llegar a Fabio Kalandrian II, alias el Rana. Con él cambia la estructura del libro pasando a una doble narración. Se mantiene el narrador omnisciente al tiempo que el Rana relata en primera persona su historia y por ende la familiar.

Este acercamiento a los protagonistas lo realiza de una forma tan secuencial y directa que casi se podría hablar de una novela cinematográfica. Parece digna de un guión de Wes Anderson y no solo por el entramado familiar quebrantado o por el agudo sentido del humor propio de sus películas sino también porque «Los formidables Kalandrian» contiene la suficiente cantidad de realismo mágico, de esas metáforas hilarantes de lo cotidiano que puede sobrepasar los límites del espacio y del tiempo a lo que muchas obras actuales están demasiado circunscritas.

Así que ya lo sabéis, si algún osado sigue alguna de nuestras recomendaciones esta será la elección perfecta para todos aquellos que prefieran ir formando su propia biblioteca personal a comprarla por fascículos cada mes.

Publicado en Soitu.es el 13/9/2008

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PUTAS ASESINAS

25 de junio de 2008
tiagosanrpa (Flickr)


Qué tendrá la prostitución que siempre que visitamos una ciudad sale a nuestro encuentro como un anfitrión hospitalario. Sin desearlo, topamos, ebrios de deseo por conocer el entramado urbano, con las moradoras de la noche. Mujeres, habitualmente de vidas inciertas que por azares del destino han tenido que dedicarse a una profesión marginada y cada vez más degradada. Actrices de la oscuridad, que pasan de la pluma de Alberto Lema a convertirse en protagonistas de su última obra.

En 'Una puta recorre Europa' (Caballo de Troya, 2008), el autor novel destapa la otra cara de dos prostitutas que poco tienen que ver con el icono de la meretriz tradicional.
Jóvenes, atractivas, rebeldes y feministas, Ada y Luz deciden variar su rumbo ajusticiando a los clientes de este tipo de servicio. No se trata de una venganza cruel, sino más bien de la puesta en práctica de uno de los principios, de las autodenominadas 'Putas Asesinas'. Una reivindicación en contra de lo que a su juicio supone una manera de esclavitud del capitalismo, capaz de reducir todo a mercancía de compra/venta, incluida la sexualidad.

El hilo argumental, sencillo, va discurriendo por los crímenes cometidos, la investigación de los mismos y los personajes que envuelven toda la trama. Esta sucesión de individuos, localizados en la Galicia actual, abarca un amplio espectro social. Narcotraficantes, consejeros de la Xunta o un inspector de policía comparten por diferentes motivos una preocupación: dar caza a las 'Putas asesinas'. Putas que van a saber utilizar los medios de comunicación e internet para hacer llegar su manifiesto a la opinión publica. Esto difundirá sus acciones convirtiéndolas en referente internacional de asesinatos semejantes. Se trata de grupúsculos inconexos repartidos por distintos países y zonas que copian las formas, pero también el fondo, las motivaciones de actuación, es decir, el manifiesto en contra de la estructura patriarcal (relación directa con 'Un fantasma…').

Se agradece la manera de narrar, directa y fresca, sin retórica ni barroquismos innecesarios. La distribución del texto en breves capítulos facilita la lectura y centra la atención en las particularidades de los personajes. Brochazos psicológicos en su justa medida que trazan los perfiles de cada individuo. Estamos sin duda ante un escritor con estilo, todo resulta creíble, verosímil, y apasionante. Una falsa apariencia de facilidad que no debe ocultar la buena construcción literaria de fondo. Entre los partidarios contamos con Rafael Reig, quien ha afirmado de este autor: "A mi modo de ver, es una construcción tan difícil y rigurosa como el 'gran estilo' de Benet, pero en otra dirección". Solo añadiría un pero a la trama, por poner alguno, el final. Demasiado previsible para un relato de asesinatos, pues se intuye en los últimos capítulos. Sin embargo sabe mantener el equilibro de la acción y las situaciones con un buen sabor de boca.

Junto al continente, el contenido. Lema sabe borrar los convencionalismos cuando se trata el tema de la prostitución o la violencia, que envuelve determinados fenómenos sociales con los que convivimos a diario. El enfoque, profundizando en un mundo tan cercano como ajeno, supera la pátina de la novela negra para posicionar al lector en el debate sobre la prostitución. El interrogante sobre el futuro de este ¿oficio? y los límites del mismo. Un ejercicio que pervive a pesar de muchos y a favor de otros tantos y que la sociedad es incapaz de afrontar. Quizá porque para ello debemos comprender que en una disputa de este tipo las líneas territoriales se marcan con crayón para no dejar resquicios a opiniones ajenas, cuyas sensibilidades cuestionan las nuestras.

Con o sin prostitución, con o sin literatura, con o sin brillantina, disfruten de la vida y de los paseos por las zonas de alterne de las ciudades, porque si las vivencias se amontonan en algún lugar (por descontado los bares), es allí donde se apelmazan. Espero que se mantengan por muchos años esos reductos, infames, donde la convivencia entre elementos dispares resulta del agrado de muchos, incluso del que suscribe. Lejos de cualquier romanticismo, ruego al cielo porque ningún Triball los transforme totalmente, eliminando las identidades de los muchos que conformamos física y literariamente estos espacios.

Publicado en Soitu.es el 15-06-2008

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NADA EN EL DOMINGO


Resacoso de la victoria de la escuadra española en los cuartos de la Eurocopa 2008, cuesta ponerse a escribir sobre literatura. El domingo fue, sin duda, uno de esos grandes días del fútbol español, no tanto por el juego desplegado sino por el fin obtenido y ante el rival más deseado. Por eso, y ante la alegría del pase, les dedicamos unos consejos literarios a los contendientes italianos. Esperando que aprovechen su vuelta a la patria para leer y relajarse antes del siguiente evento deportivo.

La primera recomendación no puede ser otra que 'Nada en el domingo' (Seix Barral, 1988). Nada porque es lo que lograron nuestros latinos amigos, nada de juego, nada de ataque, nada de resultado. Al igual que Grock, el protagonista de la novela, Roberto Donadoni, flamante entrenador de la 'azzurra', no tenía ninguna idea predeterminada sobre qué hacer ni de cómo actuar, pero a diferencia del imaginario personaje ni siquiera estaba dispuesto a dejarse llevar por el rival. No permitió complicidad con el juego del rival, ni con la casualidad, se mostró tibio sin estilo ni garra y esperando el pitido final para lanzarse hacia los penaltis. Italia no fue Italia, por fin no supo aliarse con la noche ni con los astros.

Por eso le recomendamos a Donadoni que lea en el descanso estival esta obra del gran Paco Umbral, de la mano del cual descubrirá que la vida está plagada de cientos de paraísos artificiales y que basta estar predispuesto para salir de ellos. Si Italia, al igual que Grock, hubiese entendido que uno no es más que la suma de los demás y de lo que a ellos sucede, el resultado del partido sin duda habría sido diferente. Porque al fin y al cabo todos estamos deseosos de participar en experiencias, de ser colaboradores de los otros, ya sea como actores de reparto o meros espectadores. Italia no quiso embullirse en la Eurocopa, olvidarse de lo que no podía aspirar (por sistema ni estilo) y ser cómplice de correrías del fútbol. Se convirtió en un concursante estático que sólo espera el final del programa angustiado y sudoroso, no cayó bien y se encontró mayor para salir por la televisión. Si como señala Paco Umbral sobre un personaje de su novela, "A. no ha triunfado y eso lleva al alcohol o a la derecha", espero que en Italia por lo menos nunca falte el Campari y otros aperitivos amargos, de fácil degustación y adicción como comprobó, muy complacida, Marguerite Duras.

Si entre todos los jugadores italianos tuviera que centrarme en alguno, el elegido sería Antonio di Natale, el jugador del Udinese que ayer sustituyó a Antonio Cassano (ese gordito italiano que jugó, poco, en el Madrid, ¿recuerdan?). Lo fácil sería recordar cómo falló el penalti, cebarnos en el error del lanzamiento y tratar de fingir un inexistente conocimiento de libros de autoayuda por nuestra parte. Sin embargo, la recomendación va muy ligada a la actitud que demostró en el campo cuando tras una aparente lesión (que le provocaba salir del campo) fue arrastrándose como gusano por el césped hasta entrar en el terreno de juego, provocando así el parón innecesario del partido. Esa técnica, ya usada por el atlético Antonio Reyes, cuando jugaba en el Arsenal, viene a corroborar que lo que les falta a estos jugadores es educación y saber competir.

Para ver si se le pega algo, una lectura, 'La educación de Oscar Fairfax' (Libros del Asteroide, 2008). En esta novela, Louis Auchincloss narra en tono biográfico la vida de un abogado de la primera mitad del siglo XX. Su formación, maneras de relacionarse con las élites norteamericanas y la adaptación continua de los valores a la sociedad moderna no les vendría nada mal a nuestros marrulleros antonios. Una exquisita novela, amena y sutil donde se recrea un mundo pasado aromatizado con la elegancia y estilo propios de Auchincloss. Nos recuerda que si la educación, los modales y el glamour traspasa generaciones, los futbolistas no son sus dignos herederos.

Desde este espacio, agradecemos a todas las jóvenes editoriales como Libros del Asteroide el rescate literario de autores, que, como es el caso de Louis Auchincloss, eran desconocidos para nosotros. Si hemos leído 'La educación de Oscar Fairfax' se debe a la confianza que tenemos en estas editoriales pequeñas e independientes, ya que sus propuestas raras veces suelen decepcionar.

Para aquellos que puedan acusarnos de pedantes por esta última recomendación o crean que los futbolistas arriba citados carezcan de tal capacidad intelectual, les vamos a pedir que lean a otro gran señor de las letras hispanas. No se trata de un escritor cualquiera, sino del ilustrísimo, y aspirante hace años a la Presidencia del Real Madrid, Alfonso Ussía.Creo que su 'Tratado de las buenas maneras' también sería perfecto para pulir a estos jugadores de forma que sepan comportarse como el fútbol requiere. Larga vida a las maneras y los modos, larga vida al pañuelo en el bolsillo.

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LITERATURA DE CALDERILLA: ALIMENTA TU MENTE.

13 de junio de 2008

Sorpresa e indignación. He de confesar que todavía no he resuelto el conflicto que me supuso la visión en un Intercambiador de Transportes madrileño, de un expendedor de libros. En un corredor de entrada se halla junto a las ya tradicionales máquinas de refrescos y snacks, un aparato de igual tamaño y forma pero de fin totalmente distinto. Se trata de un artefacto que surte de obras literarias a los viajeros del transporte público.

Al principio me sorprendió la idea, luego pensé que al igual que se puede comprar (por capricho o apetencia) un refrigerio o un tentempié, también es justo que se pueda adquirir un libro. Incluso en lo más profundo de mi ser, creo que me alegré. Imaginar que alguien pueda sacar de un sofisticado aparato un ejemplar podría significar, disculpen mi inocencia, que la gente gusta de leer, o mejor todavía, que la gente consume tanta literatura que no puede prescindir de ella en un solo trasbordo. Sin embargo, bastó una vista a mi alrededor para ratificar lo equivocado de mi premisa pues en el andén del metro, nadie, salvo un indolente adolescente disfrutaban de la lectura en ese momento. La mayoría de viajeros babeaban ante las pantallas planas y estilosas del Canal Metro de Madrid .

Ante los hechos, cambié de planteamiento: ¿Quizá lo verdaderamente importante era que el sistema de venta del libro se estaba modernizando? Modernización que no parece afectar al formato papel original sino a la manera de adquisición. La revolucionaria novedad radica en que ya no tendríamos que ir a esas tiendas donde se ofertan libros, eh….librerías, eso, librerías se llaman, ni pasearnos entre estantes, ni preguntar a nuestro habitual librero por alguna recomendación. Gracias a la mecánica, todo esto sería pasado. Podrían ahorrarse con el invento cientos de horas en engorrosos desplazamientos al acercar los puntos de ventas a los lugares de tránsito. ¡Viva la simplificación!. A partir de ahora no nos debatiremos entre qué libros comprar, la empresa reponedora nos aclara la selección, reduciéndola por cuestión material a 20 títulos, más o menos famosillos, entre ellos al menos uno de autoayuda. Las expendedoras, utilizaré el femenino que es más sugerente, se multiplicarán por gasolineras, pubs de alterne o polideportivos, todo será rápido e higiénico. Ya no sólo pediremos suelto para aparcar o comprar tabaco sino también para leer. "Paco, cámbiame para libros", resonará en los bares españoles.
Lo mejor sin lugar a dudas de esta máquina es la manera en la que sirve los libros. No, no se piensen que han cambiado el diseño o han intentado introducir algún elemento de transgresión, como en el caso del proyecto artístico de La Más Bella, sino más bien al contrario. Lo que me fascina es que han sabido adaptar la expendedora clásica a una 'mercancía' que nada tiene que ver con un consumo instantáneo.

El procedimiento es el mismo de antaño: metes la moneda por la ranurita, lees la sinopsis que te incorporan en el exterior del armatoste, eliges la edición de bolsillo que más se asemeja a tus gustos (cosa que pongo en entredicho, salvo honrosas excepciones) y de repente te escupe tu elección. Elimina de un vuelo la sonrisa amable de la cajera del gran almacén o el intercambio de complicidades con tu habitual librero. Ahora recoges tu libro, maltratado por una irracional máquina y te vas tan contento a disfrutar de él.

Lamento mi poca indulgencia con esta práctica, algunos dirán a modo de defensa que existe una literatura que merece ser presa de estas garras mecánicas, e incluso que sería el lugar perfecto para exhibir las novedades de Pérez Reverte o Ruiz Zafón. Y en cierto modo estoy de acuerdo, si esto no significara aceptar la mayor capitalista de convertir todo elemento en mero producto de compra-venta. De esta forma se limitan las peculiaridades y características intangibles que envuelve cada objeto, reduciendo todo a cifras y números, radicando ahí su legitimidad o calidad. Incluso compartiendo parte de la apreciación económica (muy a mi pesar), no pienso renunciar al principio, uno al menos tengo, de que los productos no deben ser tratados por igual.
Un libro, por lo que es y representa, no puede ser golpeado y maltratado por un ser absurdo como una expendedora. El libro es un medio de transmitir cultura, aunque no todos lo son, y esta consideración es la que debe estar presente en todo el proceso, desde la creación intelectual, la producción, la comercialización y posterior disfrute del lector.

Porque el placer último de la lectura también está ligado al lugar de compra, no debemos renunciar a seguir manteniendo la relación con la librería y lo que ésta representa. Por consiguiente y si de mí dependiera, condenaría a cadena perpetua al ideólogo de esta gilipollez que es la expendedora de libros. Seguro que en su empresa le han felicitado por tan brillante ingenio, solo espero, de corazón, que en este caso el sistema capitalista funcione de verdad y haga que por el escaso número de ventas tenga que sustituir los ejemplares por paraguas, gafas de sol, abanicos o peluquines de astracán. He dicho.

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